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Aguatero bengalí: elusivo, escaso y crepuscolar
Becadell pintat afroasiàtic - Rostratula benghalensis (Greater Painted-Snipe)

La familia de limícolas Rostratulidae (orden Charadriiformes) solo contiene 3 especies: dos del género Rostratula y una del Nycticryphes. Parecen agachadizas pero no terminan de serlo y por eso los taxónomos han puesto a los aguateros a parte, en una familia propia.

El aguatero bengalí es tan elusivo, escaso, crespuscular e incluso nocturno que muy pocas veces lo he visto y solo recientemente (enero del 2025) conseguí retratarlo de cerca. Ello lo torna “valioso” a ojos de quienes viajamos por el mundo para observar aves. Afortunadamente, su amplia área de distribución te proporciona repetidas oportunidades de dar con él ya que, en menor o mayor número, habita en todos los países del África subsahariana – Madagascar incluido – a excepción de Liberia y Gabón. Pero también los que median entre el este de Afganistán y el sur de Japón, estirándose por el sureste asiático insular hasta Sumba, Lembata y Alor (Indonesia oriental). Hay una población aislada en el Delta del Nilo.

Es una especie sedentaria – aunque a veces nómada – en todas partes salvo en el centro y este de China, donde es una migradora estival, con su límite norte de distribución en la provincia de Liaoning, cuya latitud es aproximadamente la misma que la del norte de Italia. A pesar de tan amplio rango de distribución, es monotípica; carece de subespecies, lo cual me choca porque resulta habitual que, abarcando la mitad de terreno que el aguatero bengalí, un ave cuente con ocho subespecies.

Vive en muchos tipos de humedales siempre que dispongan de buena cobertura vegetal y un mínimo de 500 mm de precipitación anual, desde el nivel del mar (manglares, marismas…) hasta los 1800 m.s.n.m.

De punta de pico a punta de cola mide entre 23 y 28 cm. El macho (foto de cabecera), casi siempre más pequeño que su consorte, presenta un plumaje discreto en comparación con la hembra, quien luce un bonito tono castaño en el pecho y reflejos verdosos en el dorso y alas: véase la foto de abajo. Esta inversión sexual en la vistosidad del plumaje es poco común y siempre está ligada a especies en las cuales la hembra, salvo en lo fisiológico, ha adoptado el papel tradicional del macho. Más adelante desarrollo un poco más el asunto.

Se alimenta de invertebrados variados: caracoles, lombrices, crustáceos, insectos acuáticos y sus larvas… Pero también de semillas como mijo y arroz. Suele suceder que la dieta, dentro de una amplia gama de preferencias, depende de lo que haya disponible en cada zona y época del año. De ese modo, una especie eminente carnívora localmente puede haber desarrollado cierto vegetarianismo. O al revés.

Se reproduce en la temporada de lluvias lo que, entre un sitio y otro, acaba por incluir todos los meses del año, como sucede en Madagascar. La hembra es quien canta, emitiendo un sonido que se ha comparado con soplar en el cuello de una botella y que se puede oír hasta un kilómetro de distancia. El macho es menos vocal y su voz bastante menos potente.

El nido, de unos 10 cm de diámetro, consiste en una depresión en el suelo casi siempre forrada de materia vegetal fina (tallos, hierba hojas…) Se ha constantado que, en ocasiones (como en Sudáfrica) la hembra permanece junto al macho a lo largo de todo el proceso de cría, incubando y atendiendo a los pollos, pero mayormente parece que el aguatero bengalí es un ave poliándrica: la hembra se aparea hasta con cuatro machos y no permanece con ellos más allá del momento de poner el último huevo en su nido, de los 3 o 4 (huevos) que son habituales. Luego son ellos los que apechugan con toda la incubación (18 o 19 días) y el cuidado de los pollos, que son nidífugos y empiezan a alimentarse autónomamente en una sola semana aunque estarán al cuidado del macho (a veces también de la hembra) durante varias semanas más.

Esta es la típica especie críptica y muy complicada de censar, más aún a nivel mundial por abarcar tantísimos países, ninguno de los cuales es europeo o norteamericano, potencias en las que existe un gran interés por el estudio de las aves y hay personal que puede vivir de ello e incluso gente que colabora voluntariamente con los proyectos de análisis y gestión de poblaciones. Eso no sucede (o sucede mucho menos) en África, Asia, Oceanía (con la excepción de Australia) y Sudamérica. Las obras de drenaje de terrenos encharcados y las sequías prolongadas afectan negativamente al aguatero bengalí y ambos factores son cada vez más frecuentes. Aún así, como es común en algunos sitios y se sospecha que hay más de los que se ven en muchos otros, la UICN lo considera “no amenazado”.

Hembra de aguatero bengalí en Kotu Creek Area (Gambia 21-1-2025). Foto de Salva Solé.

eBird

Salvador Solé

Ornitólogo, fotógrafo, viajero y articulista. Socio de SEO/BirdLife desde 2002, colabora con el Grupo Local SEO Barcelona desde su fundación en 2010 y desde el mismo imparte cursos y charlas, también es guía de excursiones ornitológicas divulgativas.

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