Calamoncillo americano: sedentario errante
Polla blava americana - Porphyrio martinica (Purple Gallinule)
En el mundo solo quedan diez especies de calamones (género Porphyrio) pues hubo otras tres cuya extinción se ha documentado causada por la caza y las especies introducidas en islas (ratas, cerdos, cabras, gatos…). El calamoncillo americano es la tercera especie de calamón que muestro en “Conócelas” y la que se extiende – en sus ecosistemas aptos – desde Florida y otros estados del S.E. de EE.UU. hasta río de la Plata en el N.E. de Argentina. Es un curioso caso de “sedentario errante”: muchos individuos pasan su vida dentro de unas pocas héctareas de terreno pero otros divagan tan ampliamente que hay citas genuinas de esta especie en lugares tan distantes como El Labrador, las Georgia del Sur e incluso Suiza.
Habita climas sub-tropicales y tropicales allí donde el agua sea dulce o muy poco salada, razonablemente somera y disponga de abundante vegetación flotante donde alimentarse y nidificar.
Mide entre 27 y 36 cm de punta de pico a punta de cola. Nuestro calamón común (polla blava comuna) mide entre 38 y 50 cm. Aunque, en promedio, los machos son más grandes que las hembras, ambos sexos presentan el mismo aspecto, lo que científicamente se define como “ausencia de dimorfismo sexual”.
Su dieta se basa en frutos, flores, semillas y otras partes alimenticias de plantas acuáticas, pero tambien en los invertebrados que encuentra por ahí: caracoles, gusanos y artrópodos. Como es lógico, en invierno come pocos bichos, aunque en verano pueden suponer el 50% de su ingesta. Allí donde convive con seres humanos respetuosos, acaba picando de la basura y de lo que la gente le ofrece.
La mayor parte de la información sobre su ciclo reproductivo procede de estudios realizados en EE.UU.
Una vez formada la pareja, se dedica a comenzar varios nidos (entre 2 y 4): cuencos entretejidos con hierbas y juncos. Finalmente se decantan por uno cuyo interior forrará con hojas y hierba. Lo construye sobre masas de vegetación flotante y a veces lo fija a plantas emergentes. En ocasiones se ampara en colonias de garzas y/o ibis.
La puesta está entre los 3 y los 6 huevos y ambos conyugues incuban en turnos que, de media, duran 34 horas, aunque eso varía mucho de una pareja a otra. La incubación va de los 19 a los 22 días. Los pollos también son “incubados” durante las primeras jornadas para darles calor y esconderlos de los posibles depredadores. Al principio, los progenitores, y a menudo los juveniles de la puesta anterior, los alimentan con bichos diversos pues el vegetarianismo lo irán introduciendo paulatinamente a lo largo de las ocho semanas que tardan en pasar de ser totalmente dependientes a casi independientes del todo. Un dato curioso es que el plumaje de los juveniles es de color pajizo claro antes de que empiecen a aparecer las plumas azules típicas del adulto; en nuestro calamón común, el plumaje pasa del negro de los pollos al azul definitivo.
Si bien en el estado de Arkansas se le considera en peligro de extinción, la UICN lo clasifica como “no amenazado”, ya que su área de distribución es enorme y allí donde las medidas de protección son escasas – como en la Amazonía – todavía quedan suficientes ecosistemas para esta especie. Y donde éstos escasean (EE.UU.) goza de buenas medidas de protección.

