Lo disponible
El viernes 04 de septiembre de 2026, la Fundación Artemisan hizo públicas las conclusiones de una jornada técnica celebrada en Toledo sobre buitres y caza. Se sostuvo que los restos que deja la actividad cinegética constituyen un recurso alimentario de primer orden para el buitre leonado (Gyps fulvus) y el buitre negro (Aegypius monachus), y los muladares pequeños y bien vallados, repartidos por los cotos, funcionan como herramienta de conservación. El aparato es solvente: veintidós leonados con emisor GPS, más de un millón de localizaciones, 3.700 toneladas de biomasa cinegética contabilizadas en Castilla-La Mancha, veinte cotos, más de setenta aportes controlados, tiempos de permanencia del cadáver de algo más de dos días en raso y de más de cinco bajo vegetación densa. En España vive el 90 % de los buitres europeos. Los ponentes recuerdan, por si hiciera falta, que «los buitres no son animales depredadores».
Nada que objetar aunque me permita una breve reflexión que anima a la ampliación de tan notable estudio y de su aplicación práctica. La intuición es magnífica: Una actividad humana que produzca cadáveres. Esta biomasa sosteniendo comunidades de necrófagas que devuelven al sistema un servicio sanitario medible en días de permanencia. Una auténtica labor de conservación. Buches de buitres empeñados en la disolución, ya de tendones, ya de toxina botulínica; jugos gástricos de pH cercano a 1 enfrentados a la espora del carbunco. La licencia, la media veda y el motivo del disparo son trámites: un cadáver que esté disponible, que pese y que venga limpio de aquello que mata a quien se lo come. Es un razonamiento muy serio.

Ampliación del muladar
¿Las guerrillas latinoamericanas? Sí. El piedemonte andino y la cuenca amazónica sostienen a Coragyps atratus, Cathartes aura, a Cathartes melambrotus, al rey zope (Sarcoramphus papa) y, arriba, al cóndor (Vultur gryphus, tres metros y pico de envergadura, categoría Vulnerable). El aura gallipavo tiene bulbo olfativo desarrollado y localiza el cadáver por el mercaptano de etilo que desprende: las petroleras aprendieron en los años treinta a encontrar las fugas de sus conductos mirando dónde se reunían las aves. La selva ofrece cobertura densa, de modo que el tiempo de permanencia sube por encima de los cinco días de la horquilla toledana, y el aporte llega sin calendario, sin vallado y sin ficha de seguimiento. Los muertos entran en el cálculo por su peso.
¿La yihad integrista? Sí, con reservas técnicas. La franja sahelo-sahariana y el Creciente Fértil alojan al alimoche (Neophron percnopterus, En Peligro), al buitre moteado (Gyps rueppellii, En Peligro Crítico), al dorsiblanco africano (Gyps africanus, En Peligro Crítico) y al orejudo (Torgos tracheliotos). Aquí la oferta se ha adelantado a la demanda: las poblaciones cayeron por envenenamiento y por el comercio de partes, y hoy la biomasa se queda esperando, la retiran perros asilvestrados y ratas, y los tiempos de permanencia se disparan. Un sector con esta capacidad de generación desaprovecha su potencial mientras siga trabajando sin plan comarcal.
¿La contaminación ambiental? Sí, y con el mejor caso documentado que existe en la literatura. En el subcontinente indio, tres especies del género Gyps perdieron más del 97 % de sus efectivos en poco más de una década por el diclofenaco administrado al ganado: el ave come, cristaliza, muere de gota visceral. El ganadero aportaba el cadáver y el principio activo en un mismo gesto, dos servicios por el precio de uno, hasta que la India retiró el uso veterinario del fármaco en 2006 y lo sustituyó por meloxicam. Lo mismo, a otra escala, con el perdigón y el fragmento de bala de plomo alojados en los restos que se dejan en el campo: saturnismo, y el cóndor de California sostenido a base de munición sin plomo, quelación en cautividad y un número para cada ejemplar. Un defecto de diseño del aporte, corregible con vallado y con munición adecuada. La aritmética aguanta.

Nos estamos quedando cortos
Guerrilla, insurgencia y vertidos comparten con la caza que dependen de nosotros, admiten cupo, temporaday moratoria, se pueden negociar. Los productores de cadáveres verdaderamente eficientes del planeta no dependen de nadie y carecen por completo de estatuto legal. Yersinia pestis retiró en cinco años a un tercio de Europa. La gripe de 1918 movió tres millones de kilos de biomasa en formato cadáver en dieciocho meses. La viruela, dieciocho millones de kilos solo en el siglo XX, con una regularidad de aporte que ningún coto puede ofrecer. Ni una figura de protección, ni un plan de recuperación, ni una casilla en el anexo II. La viruela es el punto incómodo. El 8 de mayo de 1980 la Asamblea Mundial de la Salud declaró erradicado el Variola virus por resolución WHA33.3: una extinción deliberada, planificada, financiada, verificada sobre el terreno y celebrada con acto público y fotografía. De la especie quedan dos poblaciones ex situ conservadas en congelador, una en Atlanta y otra en Koltsovo. Un programa de cría en cautividad con dos núcleos fundadores, cuarenta y seis años de custodia y ninguna suelta. Compárese con el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), desaparecido de los Alpes y devuelto allí desde 1986 con cría en cautividad, liberación en nido, marcaje alar, emisor, nombre propio para cada pollo y puntos de alimentación suplementaria repartidos por el macizo. Dos especies, dos tratos. Que cada cual saque sus conclusiones las mías son la constatación de la importancia del cadáver de origen infeccioso como recurso alimentario para la comunidad de necrófagas, y su disponibilidad continuada a lo largo de todo el ciclo anual, con independencia de la media veda, por lo que recomiendo el modelo de focos pequeños distribuidos por el territorio, frente al gran foco tradicional, que concentra ejemplares en un mismo punto con los inconvenientes ya conocidos. Apelo a las administraciones a incorporar a los vectores de propagación —Xenopsylla cheopis, Anopheles gambiae, Aedes aegypti, Culex pipiens— al anexo II de la Directiva Hábitats, en su condición de especies clave para el mantenimiento del aporte recordándonles que los humedales, hábitat de cría del vector, cuentan ya con la cobertura del Convenio de Ramsar, lo que sitúa al sector en una posición de partida favorable. Y solicito la redacción de un plan de reintroducción de Variola virus en el medio natural, con estudio previo de capacidad de acogida, calendario de sueltas y seguimiento telemétrico de los ejemplares liberados. Hoy, primer sábado de septiembre es el día internacional de esas maravillas aladas, el Día Internacional del Buitre. En algún lugar decenas de leonados ascienden una térmica hasta perderse en la altura, el aire los ordena como en una danza, pero solo son hojas en una corriente que les excede también a ellos. ¿De qué van a morir?
Fuentes:
Fundación Artemisan. Conclusiones de la Jornada Técnica «Buitres y caza: gestión y retos para la
conservación». Toledo, septiembre de 2026.
POMPA, Edu. «Científicos demuestran que la caza da de comer a los buitres y contribuye a su
conservación». Jara y Sedal, 4 de septiembre de 2026.
OAKS, J. L. et al. «Diclofenac residues as the cause of vulture population decline in Pakistan». Nature, 427
(2004), pp. 630-633.
Organización Mundial de la Salud. Resolución WHA33.3, 8 de mayo de 1980.
©Salva Solé todas las fotos.
