Azulejo oriental: merecedor de cajas nido
Siàlia oriental - Sialia sialis (Eastern Bluebird)
La mayoría de tangaras son más vistosas que el azulejo oriental, pero ellas viven de Centroamérica para abajo mientras que nuestro portagonista de hoy tuvo la fortuna de ser oriundo del este de los EE.UU., un país que, siendo breve y educado, denosto en muchos aspectos. Pero reconozco que lo habitan millones de personas aficionadas a las aves y respetuosas con ellas. Es muy americano pensar que los azulejos (hay tres especies) son unos de las pájaros más bellos del planeta; para eso solo es necesario ignorar tooodo lo que vuela y trina desde México hacia el sur, adermás de omitir Asia, África y Oceanía. Incluso en Norteamérica hay pájaros más hermosos que los azulejos pero las simpatías son irracionales así que es vana labor discutirlas.
Como el azulejo oriental ha sido estudiado hasta la saciedad me resulta difícil resumir el alud de datos que hay sobre él: aún cortando por lo sano me sale un artículo largo.
Hoy hablamos de un túrdido, una de las 192 especies de la familia Turdidae de la cual el género Turdus (mirlos y zorzales del mundo entero, a excepción de la Antártida) se destaca como la más numerosa con nada menos que 103 especies. Pero el género Sialia es minoritario: solo tres representantes, todos mayormente norteamericanos (EE.UU., Canadá y México).
En la antigüedad, el azulejo oriental era un paseriforme de espacios abiertos con árboledas, a menudo cerca del agua. Eso lo hizo capaz de adaptarse a los terrenos agrícolas, los parques y jardines que han sustituido en buena parte a los ecosistemas primigenios, hoy reducidos a reservas que perviven en el paisaje antropizado (alterado por el ser humano). Se ditribuye por todos los estados de la mitad oriental de EE.UU. y los más surorientales de Canadá. Sus poblaciones son residentes desde en N.E. de Nicaragua hasta el suroeste del estado de Massachusetts, pero estivales de ahí hacia el norte.
Mide entre 16 y 21 cm de punta de pico a punta de cola. La hembra adulta te saluda desde la foto de cabecera y puedes ver al macho nupcial en la de abajo.
Aunque tiene pinta de insectívoro – y lo es – también come bayas y se le ha visto capturar pequeños vertebrados tales como salamandras inmaduras y crías de serpiente. Caza desde una percha pues prefiere otear terrenos pelados que brinden buena visibilidad sobre cualquier bicho que transite por el suelo.
La construcción del nido puede iniciarse tan temprano como a finales de febrero, más habitualmente a principios de marzo. Actualmente, su lugar preferido para anidar es una caja nido que ya contenga un nido antiguo. La gente se ha volcado a ponerle cajas – hay asociaciones especializadas en azulejo oriental – de manera que solo una minoría, generalmente parejas jóvenes, aprovecha huecos naturales en árboles o creados por la legión de pícidos (pájaros carpinteros) de norte y centromérica. Parece que, en cuanto ganan en experiencia, los azulejos orientales se decantan por las cajas nido. Se ha dado el caso de azulejas que construyen estructuras de copa abierta sobre una rama, pero eso es bastante excepcional. Hay estados donde la mayoría cría en cajas y otros donde están más repartidos entre distintos tipos de cavidades.
Aunque a veces se ve al macho con material en el pico (una sola brizna, ojo) en realidad no está trabajando si no llevando a cabo una especie de ceremonia de estimulo para que la hembra se deslome pues es ella quien lo construye, a lo largo de tres semanas (aprox.) Para la parte exterior usa hierbas y/o agujas de pino. Por dentro emplea hierbas más finas y, a veces, crin de caballo o plumas de pavo, según lo que haya disponible en el entorno. Pone entre 3 y 7 huevos, habitualmente 4 o 5. Solo ella incuba, tarea a la que dedica aprox. el 60% de las horas diurnas y toda la noche.
En los estados sureños puede bastar con 11 días de incubación, pero en los norteños se llega a alargar hasta los 19. Se ha calculado que el 7,3% de los huevos no llega a eclosionar. Si una hembra fertilizada se queda sin nido puede poner huevos en nidos de otras aves, siempre que sean azules. A su vez se ha reportado que el estornino pinto, el gorrión común (ambas son especie introducidas) y el tordo cabecipardo (autóctono) pueden poner huevos en los nidos de azulejo oriental.
Cuando eclosionan, los pollos siguen siendo “incubados” durante entre 5 y 7 días dependiendo de la temperatura ambiente. Macho y hembra los alimentan durante unas tres semanas. Pero ellas pasan el doble de tiempo junto a los pollos que sus consortes. Aún así, en las primeras fases de crecimiento, la ausencia del macho dará al traste con la descendencia. Pero si éste se ausenta más adelante, digamos en la segunda semana, la hembra puede sacar adelante a la prole. Aunque el azulejo occidental a veces dispone de ayudantes (hijos de una puesta anterior) eso casi nunca sucede con el azulejo oriental.
Los pollos empiezan a volar hacía el día 17 tras la eclosión y a partir de ahí irá disminuyendo el aporte de alimento por parte de los padres. A las dos semanas de haber abandonado el nido los juveniles son aproximadamente la mitad de eficaces que los adultos buscando comida. Pero o aprenden rapidito o se mueren de hambre ya que los padres pueden iniciar una segunda nidada y, si todo progresa bien, incluso una tercera.
La UICN lo considera “no amenazado” en EE.UU. y Canadá, pues allí está bien atendido y respetado. Sin embargo, de México hasta Nicaragua muy poco se sabe de esta especie ya que la actitud centroamericana hacia las aves es más similar a la española: pocos recursos y poca conciencia, sobre todo si comparamos con la pasión estadounidense.

