Cucarachero piquilargo
Cargolet becllarg - Cantorchilus longirostris (Long-billed Wren)
La familiaTrogloditidae (chochines y cucaracheros) consta de 96 especies de las cuales 95 se distribuyen a lo largo y ancho de las Américas, desde el sur de Alaska hasta Tierra del Fuego e incluidas muchas islas del Caribe y algunas del Pacífico. La nº 96 es nuestro chochín paléártico (cargolet eurasiàtic). Cuando viajas a un país de Sudamérica o incluso a un estado de EE.UU. es normal que encuentres varias especies de chochines. Por ejemplo, en Perú se hay nada menos que 24. Puesto que Trogloditidae se divide en 19 géneros, tenemos chochines y cucaracheros cuyo aspecto y tamaño no asociaríamos a nuestro querido cargolet. Es un misterio el porqué solo existe un miembro de esa familia en Eurasia. En África, el chochín paleártico, unicamente habita la franja mediterránea y aunque llega hasta el este de China, tampoco hay chochines en el Asia más tropical, sudeste asiático, Australia y Oceanía.
Lo de “cucarachero” no es nada descriptivo ya que más bien (y de forma tan difusa como poco fiable) ese nombre gran número de chochines de cualquier tamaño tamaño, reservando “chochín” para algunas de las especies mas pequeñajas, pero solo para algunas.
El cucarachero piquilargo se encuentra exclusivamente en el este de Brasil, desde el estado de Maranhão, en el norte, hasta el de Santa Catalina, en el sur. Como muy al oeste alcanza los límites occidentales de Minas Gerais y Piauí. De Bahía hacia el sur no se aleja más de 450 km de la línea de costa. Habita bosque secundario diverso, límites de bosque, claros con matorral e incluso manglares. Como muy arriba alcanza los 900 m.s.n.m.
De punta de pico a punta de cola mide entre 19 y 21,5 cm, es decir, el doble de lo que mide el chochín paléártico e incluso más que el pinzón vulgar (pinsà comú). Machos y hembras presentan el mismo aspecto (ausencia de dimorfismo sexual) y los juveniles tienen el patrón facial difuso aunque un adulto deslucido presentaría una pinta similar.
Nadie se ha ocupado de averiguar en qué consiste su dieta. Si aplicamos la lógica, dado que los miembros de esta familia son mayoritariamente insectívoros, es razonable suponer que el cucarachero piquilargo también. Pero cualquier otro detalle se torma más especulativo ya que un pico largo como el suyo se puede usar de diferentes maneras para obtener distintos alimentos. Ciertamente, muchos insectívoros de pico largo lo usan para urgar en grietas y recovecos más profundos que los de la competencia de pico menos largo. Pero esto sigue siendo poco informativo. Semejante ausencia de datos no tiene nada de raro en un país donde la ratio de ornitólog@s por cada 10.000 habitantes debe ser bastante baja pero, que yo sepa, tampoco sobre este asunto existen estudios.
Se han visto ejemplares juveniles en febrero y machos sexualmente activos en septiembre. Su nido es abovedado (cerrado), con una entrada orientada hacia abajo y se sabe que construye nidos más sencillos para pernoctar. Pero todo lo demás sobre su reproducción es, a fecha de 2026, un misterio. Si hablásemos del yeti, resultaría comprensible semejante vacío de datos pero resulta que la UICN considera “no amenazado” al cucarachero piquilargo ya que, en sus ecosistemas idóneos, puede ser entre frecuente y abundante.

