Silbador cabezón oriental: falso vegetariano
Xiuladora arlequinada oriental - Falcunculus frontatus (Eastern Shrike-tit)
Falcunculidae es una familia que consta de tres especies de paseriformes, todas muy similares entre sí, exclusivas de Australia y que en su día se consideraron una sola especie, lo cual podría suceder de nuevo en el futuro. Sumando el área de distribución de las tres, apenas ocupan la quinta parte de ese continente. La del silbador cabezón oriental es la más extensa pues abarca todo el estado de Victoria, buena parte de New South Gales, la esquina S.E. de South Australia, la esquina el S.E. de Queensland así como una región alrededor de Townsville (N.E. de Queensland). En Australia, el sureste asiático y Oceanía hay todo un surtido de silbadores (whistlers) pero pertenecen a la familia Pachycephalidae (67) relacionada con los víreos y las oropéndolas, no con la familia Falcunculidae. Los silbadores cabezones tampoco tienen parentesco con los alcaudones (Laniidae) ni con los carboneros y herrerillos (Paridae) así que aconsejo entender a esos tres como paseriformes no relacionados con ninguna de las aves europeas, da igual a cuales te recuerden.
Los bosques de eucaliptos (ya de por sí variados) y diversos tipos de selva tropical, sobre todo en el dosel arbóreo y justo por debajo, son su morada principal aunque también frecuenta otros tipos de arboledas maduras. Si bien nomadea a nivel local en algunas regiones, no realiza nada que se puede llamar migración y mayoritariamente es una especie sedentaria.
De punta de pico a punta de cola mide entre 16 y 19 cm. El ejemplar de ambas fotos es macho ya que la hembra tiene la garganta del mismo color que la espalda. Como en las fotos no se aprecia esa zona diré que es de un tono algo más oscuro que el del pecho del macho de nuestro del verderón común (verdum europeu).
¿Y qué come? Con ese pico de loro – o hasta de piquituerto – cabría suponerlo vegetariano pero solo lo es en, digamos, un 30%: según dónde y cuándo, más (o todavía menos) que eso. El pico lo usa mucho para arrancar tiras de corteza de eucalipto y dejar al descubierto cualquier invertebrado que se haya escondido debajo. Si encuentra un bicho metido en una grieta usa un palito corto (aprox. 4 cm) para desalojarlo y poderlo atrapar. Así que este es un paseriforme que utiliza, al menos de tanto en tanto, una herramienta. Consume abejas y similares, chinches, mariposas, saltamontes, larvas y adultos de escarabajos. Secundariamente tira de arañas, hormigas, milpiés y afines. No le hace ascos a la fruta, las bayas y semillas pero, como ya he dicho, rara vez constituyen una parte importante de la dieta.
Cría entre agosto y enero aunque dependiendo de lo fría que sea la primavera, hará una puesta (si se retrasa la llegada del calor) o dos (si empieza a tiempo). La hembra carga con la construcción del nido, a la cual dedica cosa de dos semanas. El nido tiene forma de copa profunda terminada en punta por abajo y está elaborado con briznas de hierba seca y de corteza, envuelto con telarañas y con el interior forrado mediante finas tiras de hierba seca o, a veces, musgo y líquenes. La puesta suele ser de dos o tres huevos. Aunque el macho también incuba – a ratos – es la hembra quien dedica más tiempo a esa tarea, que puede durar entre 15 y 21 días. Ambos progenitores alimentan y defienden a los pollos. Al igual que muchas limícolas (y algunas otras aves) el silbador cabezón oriental finje estar lesionado para atraer a los depredadores alejándolos del nido y volando a salvo después. Aunque ambos miembros de la pareja alimentan a los pollos (mayormente con larvas de insecto), la única ocasión en que se observó y tomó nota al respecto fue durante 20 minutos; el macho aportó un larva y la hembra, siete. Pero una sola pareja – y 20 minutos – no es estadística suficiente como para llegar a conclusiones al respecto. Aunque los juveniles empiezan a volar al cabo de entre 15 y 17 días tras la eclosión, la pareja los continúa defiendiendo y alimentando (progresivamente menos, claro) hasta tres meses después.
Un par de especies de cuco pueden parasitar la nidada pero rara vez eso tiene un impacto visible para las poblaciones de silbador cabezón oriental. Se ha documentado la depredación de los pollos por parte del sospechoso habitual: el gato asilvestrado e incluso el doméstico. Pero lo peor para él son los incendios y la tala. Aunque se ha constatado que, 50 años después de la devastación, repuebla el bosque rebrotado, no aparece en aquellos cuando solo tienen 25 o 30 años de edad. A pesar de todo ello, la UICN lo clasifica de “no amenazado” pues sigue siendo la especie de silbador cabezón más extendida y numerosas de las tres.

