Tarro canelo: reconquistando España
Ànec canyella - Tadorna ferruginea (Ruddy Shelduck)
Tras recordar que entre ánades, cercetas, tarros, cisnes, barnaclas, ánsares, serretas, cauquenes y demás patos, la familia Anatidae cuenta con nada menos que 174 especies (distribuidas por todo el mundo a excepción de la Antártida) podemos empezar a hablar del tarro canelo. En la España penínsular se extinguió en tiempos históricos (s. XX). Antes de eso era una anátida invernante relativamente común que, de tarde en tarde, incluso se había llegado a reproducir. Después de desaparecer, pronto lo volvimos a ver por aquí ya que los escapes – bastante frecuentes – recolonizaron España. En el 2010 se estimaba que, a bulto, había unos 3100 ejemplares. Pero solo los pocos que crían en Fuerteventura son de origen genuino. Y, de vez en cuando, desde África o el este de Europa, nos llegan divagantes salvajes.
Su distribución mundial es discontinua, con zonas de residencia en Marruecos, Argelia, Túnez, Etiopía, Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Turquía y puntos de oriente medio. En el centro-sur de Eurasia es un ave estival, desde Grecia hasta el centro de China, llegando al norte de Kazajistán y de Mongolia. Como invernante aparece a lo largo del Nilo desde Egipto hasta el N.O. de Etiopía, Pakistán, la India, Myanmar, Tailandia, Laos, Vietnam y el S.E. de China. Yo me lo he topado fuera de esa zona y todavía más lejos, como invernante, en Corea del Sur.
Aunque es una práctica que debería haberse prohibido hace décadas, en España se siguen criando tarros canelos como elemento decorativo para fincas privadas y parques públicos, como si todavía estuviésemos en 1880, cuando ese capricho podía disculparse a causa de nuestra absoluta ignorancia ecólogica ya que todavía no se había inventando semejante concepto. Muchos tarros canelos se hibridan con otras especies de patos ornamentales, normalmente pato criollo (ànec mut), ánade azulón (ànec collverd), ánsar común (oca comú) y oca doméstica, la versión mutante blanca del ánsar común. De ese show de hibridaciones surgen tristes ejemplares parcheados que desconciertan a quienes empiezan a fijarse en las aves y no aciertan a dar con la especie.
Es un pato de estepa e incluso de desierto, incluido el desierto montano, y otros ecosistemas despejados a muy diversas altitudes (máximo 4.800 m.s.n.m.) siempre que cuente con humedales, tanto da si son de agua dulce o salada. Aprovecha embalses y otros cuerpos de agua creados por el ser humano. El hábitat más importante para esta especie – por el número de parejas que se reproduce allí – lo constituyen las estepas del este de Europa y de Asia. Muchas anátidas necesitan buena cobertura vegetal en las orillas pero no es caso de ésta.
Desde la punta del pico a la punta de la cola mide entre 61 y 67 cm; más grande que el ánade azulón, el cual pocas veces llega a los 60 cm. La hembra del tarro canelo (foto de abajo) se distingue del macho (foto de cabecera) por su máscara blanca.
Se alimenta tanto de algas y plantas acuáticas (partes verdes y semillas) como de invertebrados. En este tipo de dieta, la ingesta vegetal es mayor durante los meses fríos y la de invertebrados aumenta durante la primavera y el verano. No solo busca comida en el agua si no que también repasa los barbechos y campos segados donde lo que más frecuentemente encuentra son saltamontes y semillas.
Se reproduce entre abril y julio, haciendo una sola puesta. En las estepas y desiertos monta el nido en el interior de madrigueras abandonadas de diversos mamíferos; zorros, tejones, marmotas… Si dispone de árboles utiliza sus huecos. Pero también puede nidificar entre raíces, cavidades en acantilados, pilas de paja e incluso graneros. La población urbana de Moscú (Rusia) anida en los áticos de los edificios. También aprovecha, allí donde los haya, nidos de córvidos y aves rapaces. No necesita anidar cerca del agua pues, aunque lo hace a menudo, también se le encuentra lejos de ésta, hasta 4 km. Eso es notorio porque, cuando nazcan, debera acompañar a los patitos ¡a pie! desde ese lugar hasta el humedal más cercano, defendiéndolos de los diversos depredadores. Lo que no me han explicado es cómo hace para bajar a los patitos desde un ático en Moscú ¿los despeña al estilo de los álcidos (frailecillos y tal) o utiliza el ascensor? Los nidos en árboles pueden estar bastante altos (hasta 25 m) así que los patitos han de saltar.
Solo la hembra construye el nido (cuando no utiliza uno abandonado) pero no se mata ya que éste es pequeño y lo monta con ramitas, plumas y tallos. El interior lo forra con plumón. En ocasiones ni siquiera construye nido si no que se limita a poner los huevos (donde sea) y cubrirlos con plumón. La puesta va desde los 8 a los 16 huevos, aunque las grandes nidadas suelen ser producto de más de una hembra. En cualquier caso, dada la aventura que aguarda a los patitos al iniciar su existencia en muchos lugares altos y/o alejados del agua, más vale criar al por mayor si quieres lograr que sobrevivan algunos descendientes… La incubación dura entre 27 y 32 días. Solo incuba la hembra pero el macho permanece patrullando los alrededores para defender la puesta. La hembra deja de incubar un par de veces al día para alimentarse en compañía del macho. Se han encontrado huevos de ánade azulón en nidos de tarro canelo ya que la hembra de azulón parasita con frecuencia las nidadas de otras hembras, sean de su especie o de otras.
El éxodo de los patitos empieza al cabo de dos o tres días de salir del huevo. Si bien se los ha visto caminar de día, se sospecha que más a menudo aprovechan las horas de oscuridad. No es que escaseen los depredadores nocturnos pero entonces la visibilidad es menor. Ya en el agua, a veces se juntan varias familias para atender a una guardería de hasta 60 patitos. Macho y hembra son bastante agresivos defendiendo a la descendencia de los depredadores, requisito indispensable en esas circunstancias.
Al cabo de entre 45 y 55 días, los patitos empiezan a volar y se terminan de independizar pues eran capaces de alimentarse por su cuenta (fijándose en lo que comían sus progenitores) desde el primer día de vida.
Sin facilitar la fecha del calculo, se estima que la población mundial de esta anátida estaría entre los 170.000 y las 220.000 ejemplares, la mitad de los cuales criarían en China y, al menos 50.000 en Kazajistán (allí, cito el recuento efectuado en 2016). En la Europa oriental las mayores cifras (año 2013) se registraron en Turquía con entre 10.000 y 15.000. En la Europa occidental, los números son mínimos; donde hay más es en Países Bajos con entre 10 y 30 parejas (años 2013 a 2015). Todas estas cifras corresponden a aves salvajes pues es difícil calcular la cría de los escapes. Ya, ya… yo también me pregunto cómo se distinguen los ejemplares genuinos de los escapes. De algún modo, quienes se ocupan de estas cosas lo saben, aunque deban descartar muchos individuos dudosos.
En Asia, el budismo considera sagrado al tarro canelo ya que ha sido elegido como símbolo de la fidelidad conyugal. Eso le proporciona cierta protección de origen mítico-cultural. Pero en realidad no existe una estimación de cómo le va a esta especie; por un lado es muy adaptable y resistente pero por el otro hay una continua perdida de ecosistemas a causa del desarrollo industrial y agrícola de Asia. Aunque está amenazada en muchos sitios, teniendo en cuenta los grandes territorios de cría con baja población humana del centro de Eurasia (como en el Tibet y Kazajistán), de momento, la UICN la clasifica de “no amenazada”.

