Aguilucho cenizo: bígamo en ocasiones

Rapaz especializada en terrenos muy abiertos, el aguilucho cenizo es un esbelto migrante transahariano que se adaptó al entorno cerealista tradicional, cultivo que sustituyó al primitivo ecosistema estepario en muchas regiones de Eurasia.

En Catalunya, el ICO le calculó una población de aprox. 168 ejemplares adultos. Pero eso era en el año 2002 y yo diría que desde entonces se ha vuelto aun más escaso a causa de la intensificación agrícola y la sustitución de la agricultura de secano por la de regadío (frutales), factores ambos que son su némesis. A pesar de ello, si pasas una mañana circulando por los “secans” de Bellmunt, entre abril y julio, probablemente puedas ver alguno que otro. Pero está quedando relegado a parches de hábitat apto que se van reduciendo. En el resto de la península su situación es similar aunque hay zonas donde resiste mejor. En el año 2006 se realizó un censo español: entre 6093 y 7389 parejas. Su estatus de conservación global se clasifica “de preocupación menor” ya que, a pesar de constatarse su disminución en muchos sitios, está extendido por la mayoría de países europeos así como el SO de Rusia y buena parte de Kazajistán.

De punta de pico a punta de cola mide entre 39 y 49 cm. Las hembras (foto de cabecera) más grandes alcanzan una envergadura alar de 123 cm. Los machos (foto de abajo) son, de media, un 11% más pequeños. Ambos sexos cazan sobre todo roedores y aves, aunque la proporción varía según el lugar y las oportunidades. También consumen lagartos y grandes insectos si bien esa es una dieta más típica de los cuarteles de invierno.

Su sistema de caza, característico de los aguiluchos (género Circus) consiste en volar despacio, contra el viento, “peinando” el terreno a baja altura y abalanzándose sobre sus presas, a las que captura en el suelo.

Prefiere el terreno ondulado a los llanos. Aunque puede alimentarse en áreas bastante alteradas por el ser humano, necesita más tranquilidad a la hora de criar ya que hace el nido en el suelo y eso siempre es arriesgado. Aunque la hembra se encarga de incubar, es el macho el que caza con mayor frecuencia para ella y para los pollos. En ocasiones está muy ocupado (supongo que solo cuando abundan las presas) ya que puede ser bígamo y atender a dos “familias”.

El aguilucho cenizo pertenece al amplio club de aves que se ríen del invierno ya que en cuanto declina el verano y se anuncia el otoño, vuela hacia el trópico donde el clima y la comida son mejores. Claro que si todas las aves se quedasen permanentemente en las zonas tropicales A) la competencia sería excesiva y B) los terrenos de caza y cría de las grandes regiones templadas y boreales quedarían desperdiciadas.

Su distribución estival abarca desde el NO de Marruecos, la Bretaña francesa, y algunos puntos del sur de Suecia hasta la esquina NO de China. Las parejas que crían más al este pasan el invierno en varios enclaves de la India, Sri Lanka y Pakistán mientras que las demás se distribuyen por los países de la franja subsahariana, casi todo el este de África (desde Etiopía hacia el sur) llegando algunos a Sudáfrica, Namibia y Angola.

Macho de Aguilucho cenizo (Sta María de Magasca-Extremadura 12-5-2014). Foto de Salva Solé.

Macho de Aguilucho cenizo (Sta María de Magasca-Extremadura 12-5-2014). Foto de Salva Solé.

 

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