Alcaudón chico: al borde de la extinción ibérica

Catalunya estaría en el extremo más occidental del mapa de distribución histórica de esta especie y resulta que en los extremos la supervivencia siempre es precaria. Durante los años 80 se contaban entre 15 y 20 parejas de alcaudón chico en l’Empordà y un mínimo de 15 en Lleida. Pero en el 2002 se daba por extinto en l’Empordà.

Actualmente (2020) crían en Lleida las pocas parejas (solo una en el 2019) que retornan a los terrenos del Projecte Trenca de Vallcalent donde se lleva a cabo una denodada labor de reproducción en cautividad y suelta anual, ahora reforzada por la colaboración del zoológico de Barcelona.

Entre 2009 y 2019 se liberaron 600 juveniles y aun así no parece que se esté recuperando pues ha resultado un ave especialmente sensible a los cambios introducidos en la agricultura durante las últimas cuatro décadas, cambios que han reducido la disponibilidad de presas y multiplicado sobremanera a su peor enemigo, la urraca común (Garsa), que arrasa con sus huevos y pollos: en los terrenos de Vallcalent está prohibida. Además, la migración que realiza el alcaudón chico, como cualquier migración, no está exenta de riesgos y a eso podría sumarse que muchos ejemplares supervivientes, a su regreso quizás se orientan hacia países donde todavía es un ave relativamente frecuente. Como empecé a pajarear en serio en 1997 y, ni entonces ni desde entonces, he visto un solo alcaudón chico en Catalunya, lo considero una especie extinta a nivel local. Me temo que sin el esfuerzo de quienes intentan reintroducirlo, en la península ibérica estaría clasificado como divagante o reproductor accidental, como el Charrán bengalí (Xatrac bengalí).

De punta de pico a punta de cola el alcaudón chico mide entre 18 y 23 cm. La hembra se distingue externamente del macho por tener puntas claras en las plumas negras de la frente (foto de cabecera) y a menudo su “antifaz” es amarronado oscuro, sin llegar a negro.

Lleva una dieta más insectívora que la de otros alcaudones y muy pocas veces captura alguna lagartija o pollo de paseriforme. Eso determina que el uso de insecticidas le perjudique especialmente.

Habita ecosistemas abiertos con algo de sombra, buenos posaderos para otear a sus presas y árboles de cierto porte para nidificar. Se adaptó al ámbito agrícola pero su intensificación (fumigación sistemática, eliminación de vegetación autóctona, plaga de urracas…) lo echa de allí. Prefiere zonas por debajo de los 700 m.s.n.m. aunque en algunos lugares de Kazajistán alcanza los 2.200.

Si quieres ver alcaudones chicos que se ríen de las penurias hay que viajar hasta Hungría o Rumanía y desde allí hacia el este porque también se extinguió en la Europa central entre mediados y finales del siglo pasado. Las fotos que os muestro están tomadas en Georgia y Armenia. Ahora, su área de distribución mundial se extiende desde Italia por el suroeste de Rusia y Kazajistán, sin alcanzar Mongolia ni, hacia el sur, la península arábiga. Todos los alcaudones chicos emigran para pasar el invierno principalmente en tres países; Namibia, Botsuana y Sudáfrica. Algunos (quizás menos del 10%) se distribuyen por la frontera sur de otros tres países; Zimbabue, Angola y Mozambique.

Macho de alcaudón chico (Chachuna - Georgia 25-4-2016). Foto de Salva Solé.

Macho de alcaudón chico (Chachuna – Georgia 25-4-2016). Foto de Salva Solé.

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