Charrán inca: aspecto payasesco

Volando por el mundo hay varios charranes en cuyo plumaje predomina el color negro en vez del blanco o el gris claro que tenemos más visto en nuestras latitudes. Pero la única especie con bigotes es esta. Resulta interesante ver como sus boqueras han evolucionado de una característica infantil a rasgo adulto.

Por si alguien no sabe qué son las boqueras, aclarare que se trata de unos rebordes o pliegues de piel amarilla o anaranjada que los pollos de muchas aves muestran en las comisuras del pico. Las boqueras desaparecen cuando crece el ejemplar pero, en el charrán inca, se han convertido en parte de la morfología adulta. Combinadas con el pico rojo y esos bigotes blancos, lo dotan de un inconfundible aspecto payasesco.

Ya supondréis que se trata de una especie muy poco europea: que yo sepa no se ha citado nunca en litorales atlánticos pues solo se le encuentra en las costas de Perú desde donde, a partir de 1.930, se fue expandiendo hacia el sur “invadiendo“ Chile, al menos hasta Valparaíso. Si aparece en Ecuador será como divagante. Aunque fuera de la temporada de reproducción algunas bandadas se desplazan hasta Puerto Montt, en la Patagonia chilena, se le considera básicamente sedentario y tropical.

De punta de pico a punta de cola mide entre 39 y 42 cm. No existen diferencias apreciables a simple vista entre machos y hembras. Anida principalmente en islas guaneras y acantilados litorales. Fuera de la época de cría se le puede hallar en cualquier playa, preferentemente respaldada por farallones rocosos.

Su dieta se basa sobre todo en la anchoveta (Engraulis rigens) pero también pica crustáceos del plancton y está atento a los despojos, al estilo de las gaviotas. Puede pescar sumergiéndose a cierta profundidad o capturando el alimento en la superficie del agua. Sigue a los barcos pesqueros y a los lobos marinos para pillar lo que pueda. Donde abunda la pesca, se llegan a juntar bandos de hasta 5.000 individuos.

Su número total oscila bastante a causa del fenómeno de “El Niño” que, algunos años, le causa gran mortandad, aunque se recupera rápidamente. Si bien su población media estaría en las 50.000 parejas, en el año 2.011 se calcularon 150.000. Hasta ahora se ríe de los desastres gracias a su demostrada resilencia, pero se le puede considerar casi amenazado. Especulo que si, a causa del calentamiento global, desapareciese la fría corriente marina de Humboldt, el charrán inca – y muchas otras especies – podrían correr peligro de extinción.

Charrán inca (Reserva Nacional de Paracas-Perú 7-9-10). Foto de Salva Solé.

Charrán inca (Reserva Nacional de Paracas-Perú 7-9-10). Foto de Salva Solé.

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