Chova piquigualda: córvido montano

En todo el planeta, solo hay dos representantes del género Pyrrhocorax. Sobre su hermana, la chova piquirroja (Gralla de bec vermell) ya escribí en Conócelas. Ahora le llega el turno al pariente más montano, avistado por los escaladores del Himalaya a 8.235 m.s.n.m. Sin embargo, como córvido típico, es muy adaptable y, si tiene un buen suministro de comida, cría y vive más abajo, con un record de 600 m en los Balcanes. Cuando hace mal tiempo, desciende de cota, pero yo nunca la he visto por debajo de los 2000 m. Resulta un sujeto popular en muchas estaciones de esquí europeas, donde se te sube a las rodillas si con eso obtiene un bocado: localmente, se ríe de la timidez.

De punta de pico a punta de cola mide entre 34 y 38 cm, siendo las hembras, en promedio, algo más pequeñas y ligeras que los machos, pero rara vez la diferencia es perceptible. Su dieta se basa en invertebrados durante el verano, sin desdeñar anfibios, huevos y pollos de otras aves así como algún que otro roedor. También da buena cuenta de los alimentos humanos descartados, desde puré de patata a queso. Muestra predilección por las pasas sultanas. En invierno diversifica el menú admitiendo más materia vegetal (semillas y bayas).

Es una especie sociable que puede juntarse en bandos de cientos de individuos. Sin embargo no les gusta criar colonialmente y, entre dos nidos, habitualmente median de 600 m a 5 km. En condiciones excepcionales, puede establecer colonias laxas (70 m entre nido y nido). Casi siempre lo construye en huecos y cornisas de paredes rocosas.

Por Catalunya la voy viendo (y no siempre) cuando visito el Port de la Bonaigua. A quien le guste recorrer rutas por sobre los 2000 m, y en entornos con abundancia de precipicios, no le extrañará su presencia. A menudo lo difícil es distinguirla, de lejos y en vuelo, de su parienta la chova piquirroja, que también sube mucho. Sus gritos en vuelo son distintos; más ásperos los de la piquirroja y más como un piar los de la piquigualda.

Se la encuentra desde el Atlas marroquí (su único bastión africano) hasta el altiplano tibetano. En Europa la máxima densidad de piquigualdas se da en los Alpes pero parece estar presente en toda serranía suficientemente alta y abrupta a lo largo de los países de la orilla norte del Mediterráneo. No gusta de climas fríos y la población más septentrional se halla en el NO de China.

En España ocupa desde los Pirineos hasta el extremo occidental de la cornisa cantábrica y varios sistemas montañosos de la mitad norte peninsular. Es curioso que esté ausente en Sierra Nevada pero, mucho más al sur, abunde en el Atlas.

Chova piquigualda (Stepantsminda-Georgia 20-4-2016). Foto de Salva Solé.

Chova piquigualda (Stepantsminda-Georgia 20-4-2016). Foto de Salva Solé.

 

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