Colimbo grande: un canadiense muy pesado

En Catalunya, el colimbo grande es todavía más escaso que el colimbo ártico (Calabria agulla) y raro es el invierno en que más de tres ejemplares visitan nuestras aguas litorales. En el Cantábrico y Galicia resulta bastante menos escaso, sin llegar a ser común.

A diferencia de las anátidas, los colimbos tardan en adquirir su magnífico plumaje nupcial: para cuando lo han desarrollado, ya están de regreso en sus zonas de cría y no nos es dado verlo tan al sur como la península ibérica. Las fotos que ilustran este artículo lo muestran con la librea no reproductora. De lejos, es fácil confundirlo con los juveniles de cormorán grande (Corb marí gros).

El colimbo grande carece de dimorfismo sexual en el plumaje, aunque los machos tienden a tener el pico más desarrollado y ser, en promedio, un 26,6% mayores y más pesados que las hembras. También hay una notoria diferencia de tamaño entre poblaciones de distintas zonas, oscilando entre los 66 y 91 cm de punta de pico a punta de cola. Por lo visto, las poblaciones de ejemplares más pequeños son las que hacen migraciones más largas.

De punta a punta de ala puede llegar a medir 150 cm pero se ríe de la ligereza porque su peso máximo es de 6,7 kg, (como un buitre leonado pequeño). La gaviota patiamarilla (Gavià argentat), con su tope de 140 cm de envergadura alar, no pasa de 1,2 kg. Esa pesadez tiene explicación: al igual que los cormoranes, los colimbos son aves buceadoras que necesitan peso para sumergirse sin esfuerzo cuando se busca el sustento.

Su dieta consiste en diversos peces (percas, salmones, lucios, truchas…) de hasta 30 cm de longitud. Los cangrejos solo cobran importancia para él cuando escasea la pesca.

Como hábitat de cría selecciona lagos boreales rodeados por bosques de coníferas, típicos de Canadá. No obstante, también se las apaña con estanques grandes de la tundra, sin árboles a la vista. En invierno es decididamente marino y prefiere las aguas litorales – a pocos cientos de metros de la orilla – aunque, si hay bancos de peces, puede alejarse mar adentro varios kilómetros. En el SE de EEUU no le hace ascos a las masas de agua dulce.

Se trata de un ave canadiense que también se reproduce en algunos estados del norte de EEUU y en las tundras de las costas occidentales y meridionales de Groenlandia así como en Islandia. Cientos de ejemplares – quizás algún millar que otro – cruzan cada año el Atlántico norte para pasar el invierno en un rango de aguas litorales que va desde el norte de Noruega hasta en centro de Portugal, con un curioso contingente que se refugia en la esquina NO del Mediterráneo, frente a Castellón, Catalunya y en el Golfo de Lion (Francia). Los primeros individuos llegan a ese reducto hacia mediados de noviembre y los últimos se marchan a mediados de marzo.

Su estatus de conservación es bueno ya que el grueso de su población – la de Canadá – se mantiene estable. No es que no le afecten las amenazas con que agredimos a la vida marina y de agua dulce (microplásticos, vertidos de crudo, caza…) lo que sucede es que la baja densidad humana (4,2 personas por kilómetro cuadrado) en sus principales cuarteles de reproducción ha garantizado que, mayoritariamente, pueda criar tranquilo.

Colimbo grande en plumaje invernal (Txingudi-Hondarribia-Euskadi 10-1-2011). Foto de Salva Solé.

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