Correlimos de Temminck: de raro a escaso

Hay una relación directa entre la cantidad de ornitólog@s que peinamos el país y la rareza aparente de las especies: cuanta más gente prospectando, menos especies se pueden considerar raras. Aunque, al mismo tiempo, más genuinas rarezas se descubren porque cada vez son menos las que consiguen pasar desapercibidas. Lo comido, por lo servido, vamos. El caso del correlimos de Temminck es ilustrativo: antes de los años 90 del siglo pasado era considerado una rareza pues había muy poca afición a la observación de aves y todavía eran menos l@s que tenían el conocimiento necesario para identificar limícolas como ésta. A fecha de hoy, cuando el aumento de soci@s de SEO/BirdLife delata que cada vez más personas se echan al monte prismáticos en ristre, el correlimos de Temminck no pasa de ser un migrador escaso. Desde el 2002 (y hasta el 2021) solo me lo he perdido en 5 de los últimos 20 años.

De punta de pico a punta de cola mide entre 13 y 15 cm. La hembra suele tener las alas, el pico y los tarsos algo más largos en promedio, que el macho, pero no se puede decir que presente dimorfismo sexual porque esas diferencias solo se aprecian cuando las mides con un pie de rey.

Si ya no eres un@ recién llegad@ al mundo de las limícolas, solo correrás el riesgo de confundirlo con el correlimos menudo (Territ menut) que tienen el mismo tamaño, pero las patas negras, no amarillentas o verdosas como el Temminck. ¡Pero ojito con las patas embarradas! También el plumaje es un 20% distinto y, en nuestras latitudes, donde solo es una especie de paso o invernante, su librea nupcial no suele verse. Si no dominas el tema todavía, las buenas guías te acabarán de orientar para su correcta identificación.

En la época de reproducción se instala en la tundra menos pelada, aquella que todavía soporta algo de arbolado disperso y matorrales, siempre que esté encharcada. En invierno no suele frecuentar playas ni lodos mareales y prefiere arrozales con una fina lámina de agua, charcas someras y humedales con vegetación baja tanto en zonas litorales como de interior. En Catalunya frecuenta nuestros tres humedales más relevantes pero también algunos de los otros, incluido el Estany de Ivars cuando sus niveles de agua están bajos. Yo lo veo sobre todo en el Delta de l’Ebre pero también me lo he topado en Aiguamolls de l’Empordà y el Delta del Llobregat.

Como tantas otras aves, se ríe de la dieta única porque la cambia estacionalmente: pequeños escarabajos, moscas y las larvas de ambos constituyen el grueso de su menú de primavera y verano, mientras que en invierno tira más de gusanos, crustáceos y moluscos. Solo de tarde en tarde consume materia vegetal.

Hablamos de una especie euroasiática con DNI del Ártico, pues cría desde Noruega hasta la punta más oriental de Siberia aunque solo donde se dé el ecosistema antes descrito. Lo encontramos incluso en las remotas islas de Nueva Siberia, pero no en otras islas rusas. Pasa el invierno, como muy al norte, en unos pocos puntos de Italia, Cerdeña y la península ibérica (normalmente, no en Catalunya). También en la costa atlántica de Marruecos y, de forma fragmentaria, por el litoral afromediterráneo. Más ejemplares invernantes van a parar al valle del Nilo y a una ancha franja de países subsaharianos, estirándose por el sur hasta Burundi. Siguiendo hacia el este lo encontramos, entre septiembre y marzo, en Iraq, Pakistán, la India y algunos países del sureste asiático, el sur de Borneo y, como extremo oriental, Taiwan y las islas Ryukyu (sur de Japón).

Su estatus de conservación todavía se considera bueno, aunque cuesta saber cual es su población mundial: se especula con entre un millón y diez millones de parejas ya que ¡a ver quien lo va a censar a lo largo de 8.000 km de tundra! O en África, durante el invierno. Se ha constatado la ampliación de su rango de cría hacia el sur de Noruega. No obstante, se teme que el calentamiento global tenga un impacto negativo en su conservación y entre el 2002 y el 2013 ya se midió una disminución anual del 1,4% en la cantidad de parejas reproductoras de Fenoscandia.

Correlimos de Temminck casi nupcial (Delta de l’Ebre 20-8-2016). Foto de Salva Solé.

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