Mosquitero bilistado: ¡a expandirse!

En los últimos años, más o menos desde el 2013 para acá, podría decirse que el mosquitero bilistado ha dejado de ser una especie rara en Catalunya. No tengo claro porqué empezó a reforzar su ruta más occidental de migración pero mientras que antes solo lo citaban – y con cuentagotas – los anilladores, ahora cada año supera, en citas, al mosquitero silbador (Mosquiter xiulaire). Vaya por otras especies de aves, como el críalo europeo (Cucut real) o el alca común (Gavot), que se han rarificado. Está claro que el número de ornitólog@s ha ido creciendo pero eso, por sí solo, no explica el repentino aumento de esta especie en el paso de octubre. El cambio de fenología es tan reciente que, a fecha del 2021, una obra magna como “Birds of the World” no lo muestra en sus mapas. Sin embargo, en el eBird encontramos citas en toda la península ibérica y hasta en Islandia y las Islas Azores. Durante el paso primaveral es más escaso pero antes resultaba rarísimo. Y algún ejemplar se queda a pasar el invierno en Catalunya pues no parece que vayan mucho más allá del Estrecho de Gibraltar.

Su nítida y larguísima ceja amarillenta, aunada a las dos franjas alares y a la brevedad de su cola son rasgos que facilitan la identificación. Pero distinguirlo del mucho menos frecuente mosquitero de Hume sí que es complicado…

De punta de pico a punta de cola mide entre 10 y 11 cm. Como sucede siempre con los mosquiteros, machos y hembras presentan el mismo aspecto. Nidifica entre los 1000 y los 2440 m.s.n.m. en diversos bosques caducifolios que incluirían abedules, sauces y álamos. También en los límites de los pinares e incluso en arbustos como el rododendro y el enebro. En invierno amplía su tolerancia a casi cualquier formación arbórea, o arbustiva bien desarrollada. El ejemplar de la foto de cabecera lo retraté en los jardines de la UAB (Bellaterra) y el de abajo en el Parc de la Ciutadella.

Por lo visto, se ríe de los problemas de socialización pues a menudo cría en colonias laxas de hasta 50 parejas, con los nidos bastante próximos. El tamaño y ubicación de esas colonias varía de año en año respecto al número de parejas y el enclave, que rara vez utilizan cuatro veranos seguidos.

Aunque yo sé que su dieta consiste en grandes ungulados a los que derriba mediante un fulminante picado, esa conducta nunca se ha observado. Pero estaría bien… A falta de búfalos y jirafas, se conforma con invertebrados: efímeras, libélulas, chinches, crisopas, polillas, moscas, pulgones, avispas, hormigas, garrapatas, arañas… También pica algunas pequeñas semillas.

Su mapa de distribución tradicional abarca, en verano, el centro y el este de Rusia, evitando la tundra pero abarcando el norte de Mongolia y la esquina NE de China. A primeros de septiembre empieza a emigrar para concentrarse en una región que va desde el este de la India hasta el Sur de China, llegando, como muy “abajo” hasta la península malaya. Pero un contingente nada despreciable migra miles de kilómetros hacia el oeste y se distribuye por Europa. Esos migrantes “modernos” se citan, como muy al sur, en la península arábiga y el norte de Marruecos. En el norte de Noruega y Finlandia encontramos las citas más septentrionales del ámbito europeo.

Mosquitero bilistado (Parc de la Ciutadella 22-3-2016). Foto de Salva Solé.

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