Págalo parásito: el pirata con alas

Una vez más, el nombre castellano despista porque todos los págalos del mundo (siete especies) son parásitos en mayor o menor grado, es decir, le roban la comida a otras aves acosándolas con persecuciones hasta que sueltan la presa o regurgitan el contenido de su estómago. También agreden a los padres para apartarlos de sus nidos y zamparse pollos y huevos.

Así que los págalos son, de profesión, piratas. A menudo sus víctimas, sobre todo las gaviotas, se juntan para perseguirlos en grupo y expulsarlos del área, así que de vez en cuando toman de su propia medicina. Pero, según la ética humana, no son precisamente dulces pajarillos.

En la península ibérica el págalo parásito tiene hábitos estrictamente pelágicos ya que rara vez se le ve volar sobre tierra. Normalmente transita lejos de la costa y hace falta una atenta observación del mar, mejor aun con telescopio, para divisar alguno. La gran mayoría de observaciones se realizan entre octubre y abril. Cualquier punto prominente de la costa es bueno para buscarlo. Yo los he visto en no pocas ocasiones desde la torre playera de Cal Francés (Remolar-Filipines, Delta del Llobregat).

De punta de pico a punta de cola mide entre 37 y 44 cm, sin contar los entre 5 y 8,5 cm de las plumas centrales de la cola que los ejemplares reproductores desarrollan en la época nupcial. De punta a punta de ala puede alcanzar los 118 cm. Machos y hembras presentan el mismo aspecto pero esta especie tiene dos formas, o fases, de plumaje: la oscura, que se muestra en la foto de cabecera, y la clara (foto de abajo). También se dan plumajes intermedios.

De su dieta ya hemos hablado pero todavía cabe decir que el pirateo para robar comida a otras aves lo usa siempre fuera de la época reproductora (de septiembre a marzo) mientras que, dependiendo de la zona y los recursos disponibles, lo alterna o lo sustituye en verano por la depredación sobre huevos y pollos de paseriformes y limícolas. También puede capturar roedores pero se dedica a ello menos que otros págalos.

Como nidifica en el suelo, sus huevos y pollos no se libran de peligrar ante grandes gaviotas, cuervos, aves rapaces y zorros. Obviamente, es agresivo en la defensa de su prole pero un descuido se paga caro. Planta cara a todo animal que se acerque al nido, sea un cisne, un caribú o un ser humano. Sus técnicas disuasorias pueden clasificarse en tres grupos: fingir una lesión (arrastrado un ala o aleteando sobre el suelo de manera espasmódica) fingir incubación (y salir volando cuando se acerca el intruso) y ataques aéreos golpeando la cabeza del intruso con las alas o las patas. Las técnicas de fingimiento las emplean cuando el depredador está todavía a entre 50 y 100 m del nido, mientras que pasan al ataque si se aproxima a menos de 30 m. Todas las distancias que cito son aproximadas y varían de una a otra pareja.

El territorio de cría del págalo parasitó es la tundra, a lo largo de todo el ártico: Alaska, norte de Canadá, mitad sur de Groenlandia y todo el norte de Rusia, excepto algunas de las islas más septentrionales. A veces ocupa territorios interiores alejados casi 1000 km del mar. Pero en Europa es muy litoral y se reproduce en las islas que hay desde el NO de Escocia hasta Islandia y también islas y costas de Escandinavia. Como pertenece al amplio club de aves que se ríen de las distancias, pasa el invierno en vastas regiones marinas del hemisferio sur: mitades meridionales de Sudamérica y África, Australia, NE de Papúa Nueva Guinea y Nueva Zelanda. Siempre rondando a entre unos pocos cientos de metros y varios cientos de kilómetros de la costa. Eso no excluye zonas menores de invernada bastante más norteñas, como la mitad occidental del Mediterráneo. Sin embargo, en el Océano Atlántico, desde Irlanda hasta Gabón, es solo un ave de paso (primavera y otoño).

Págalo parásito, forma clara (Norte de Noruega 28-6-2007). Foto de Salva Solé.

Las aves de la A a la Z SEO Birdlife
Servidor d’Informació Ornitològica de Catalunya
Birds of the World