Terrera común: pasar desapercibida

La terrera común se ríe de la ostentación porque ser discreta es una estrategia de supervivencia muy exitosa. Con ella no obtendrá muchos “likes” pero tampoco se la comen. Entre los aláudidos, familia a la que pertenecen cogujadas, alondras, calandrias y terreras, la discreción está la mar de extendida. Ten en cuenta que son aves que hacen el nido en el suelo o, a lo sumo, dentro de matorrales que no superan los dos palmos, quedando al alcance de todos los depredadores que reptan, caminan y vuelan. Así que mejor pasar desapercibidas. En contraste, sus cantos, emitidos en vuelo – a veces tan arriba que no se las divisa – es sonoro y bastante acelerado. Todo eso tienen en común la mayoría de los aláudidos así que sirve también para nuestra protagonista de hoy.  Pero, al plumaje mimético, ella le suma un tamaño más pequeño de lo habitual en la familia; entre 14 y 15 cm de punta de pico a punta de cola, cuando la alondra común (Alosa comú) mide entre 17 y 19 cm. Y la calandria común (Calàndria) entre 18 y 20 cm.

Para diferenciarla de la terrera marismeña (Terrerola rogenca) hay que fijarse en el plumaje del pecho: si aparece lleno de finas pintas, al estilo de la alondra común, es marismeña porque la terrera común presenta, a cada lado del pecho, unas “comas” o manchas oscuras, de tamaño variable, de las que parecen “llover” algunas pintas. El pico de la común es más largo que el de la marismeña, pero a veces ese detalle cuesta de apreciar.

Ambas especies pueden hallarse en el mismo ecosistema, por ejemplo, algunos saladares del Delta de l’Ebre. Sin embargo, nuestra protagonista de hoy es estival y, en consecuencia, migratoria, mientras que su parienta es residente. Así, ambas comparten hábitat y recursos alimenticios solo durante la temporada de mayor abundancia (primavera y verano). Las veremos en terreno llano o suavemente ondulado, con suelo rocoso o arenoso, donde solo crecen arbustos bajos y dispersos, como la salicornia. Generalmente a poca altitud, con el registro máximo a 2000 m.s.n.m. en Turquía.

Prefiere los invertebrados a las semillas pero varia de dieta según lo que la estación y el entorno ofrece. En la foto de abajo se la ve con una de sus presas más habituales: un pequeño escarabajo.

Su área de distribución estival, que incluye o es contigua a zonas donde hay poblaciones sedentarias, abarca desde el sur de Marruecos, la península ibérica y escasos puntos en Francia, hacia el este hasta en NO de China y tercio oeste de Mongolia. En la Europa política de clima templado, por encima de la latitud de los Pirineos, es escasa y local. Pero desde Grecia hacia el este se halla más extendida. Al final del verano vuela hacia el sur para pasar el invierno en la India, Pakistán, SE de Irán, península arábiga y regiones saharianas como Argelia, Mauritania, Mali, Chad, Sudán…

En Catalunya crían muy pocas y están dispersas por parches de ecosistema apto de las comarcas del sur de Lleida y puntos de Tarragona, así como en el Alt Empordà. Hace tiempo, el ICO calculó en entre 48 y 396 ejemplares adultos los que criaban en Catalunya, dependiendo del año.

En el centro y sur de España es más común. Y, a juzgar por su  nombre catalán, en el pasado también lo fue aquí. La intensificación agrícola, el uso de pesticidas, la conversión a regadío y la “plastificación” de algunos cultivos son su principal amenaza. Por eso se la incluye en el libro rojo de las aves de España, con la categoría de Vulnerable.

Terrera común (Chachuna-Georgia 26-4-2016). Foto de Salva Solé.

Terrera común (Chachuna-Georgia 26-4-2016). Foto de Salva Solé.

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