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El éxodo de los enanos

Papamoscas gris (Salva Solé)

papamoscas gris

Con un título que parece plagiado de algún capítulo de “El señor de los anillos” (Tolkien forever) pretendo picar vuestra la curiosidad para que leáis este artículo sobre la migración posnupcial de los paseriformes; pajaritos pequeños que pasan desapercibidos para quienes no están al acecho de su épico periplo hacia el sur. Son enanos, también, porque – a diferencia de la migración prenupcial – abundan los ejemplares juveniles que nacieron hace pocos meses. Se enfrentan a miles de kilómetros y no pocos peligros, lo hacen instintivamente, huyendo del invierno que, en centro y el norte de Europa, para la mayoría significa la muerte por hambre y congelación. Estoy hablando de no pocas especies; colirrojo real, curruca carrasqueña, curruca zarcera, curruca mosquitera, papamoscas cerrojillo, zarcero políglota, collalba gris, golondrina común, avión común, avión zapador, mosquitero musical, carricero tordal, lavandera boyera… ¡Y los que me dejo!

Zarcero políglota (Salva Solé) (1)

zarcero plíglota

Una parte de esos aviadores intrépidos, para los cuales, no lo olvidemos, en relación a su cuerpo el mundo es mucho más grande que para nosotros, morirá en el viaje, agotados en tormentas, depredados por rapaces, extraviados en alta mar. Otra parte morirá en sus cuarteles de invierno del África subsahariana, víctima de la enorme variedad de depredadores que todavía sustenta ese continente, incluido el hombre. En primavera afrontarán un viaje no menos peligroso para retornar a sus zonas de cría. Así que, cuando vemos un papamoscas gris en estos días de tránsito, nunca sabemos si lo volveremos a ver. También puede que la espiche el observador humano, pero muy poch@ ha de estar para que se plantee el asunto en esos términos. Tributo a la parca inclusive, la migración es un hermoso fenómeno basado en la cíclica lucha por la supervivencia. Además, para los amantes de las aves, la migración supone una temporada de posibles sorpresas donde especies poco vistas como el mosquitero silbador, el carricerín común o el bisbita gorgirrojo pueden hacer acto de presencia. Conforme avanza el otoño, el flujo de migrantes disminuye y entonces siempre cabe la sorpresa de los ejemplares tardíos; ¡Una golondrina dáurica a mediados de noviembre! o despabila o la pilla el frío.

Mosquitero silbador (Salva Solé)

mosquitero silbador

El paso de rapaces es mucho más conocido e incluso diría que heráldico, pero yo siento debilidad por las aves pequeñas que baten sus alas sin descanso y vuelan incluso de noche; poca broma. Saber que con seis gramos de grasa corporal, acumulados sobre la quilla y obtenida a base de comer insectos, un mosquitero papialbo puede viajar desde Hungría hasta Nigeria, es como para caer de rodillas ante el ingenio ilimitado de la selección natural. ¿Y aquellas avecillas que deciden atravesar el Mar Mediterráneo por las bravas, desde Italia hasta Túnez, sin escalas?¿O seguir las costas occidentales de África? Esas se las ven con el Halcón de Leonora, única rapaz del hemisferio norte que cría en Septiembre y Octubre para poder alimentar a su prole con los heroicos mosquiteros, currucas y demás (no paseriformes incluidos) que, sobre las grandes aguas, no tienen donde bajar a esconderse. En islotes de las costas marroquíes, es un descubrimiento reciente, el halcón de Eleonora, tras arrancarles las plumas de vuelo (alas y cola) incrusta vivas a sus presas excedentes en oquedades rocosas para tenerlas frescas si dos días después se le da mal la caza. Ninguna ave rapaz se enfrenta a ese tétrico destino, aunque la muerte por envenenamiento de cebos es igualmente horrible. Y es que hay desgracias para todos.

Colirrojo real (Salva Solé)

colirrojo real

Terminaré el artículo invitándoos a observar paseriformes migrantes en los parques urbanos. Yo conozco como muy buenos para ello el de la Ciutadella y el de Diagonal Mar pero todos los demás sirven igualmente: Laberinto d´Horta, Parc de l´Oraneta, etc… fuera de Barcelona es lo mismo. Sin salir de pueblos y ciudades, en los parques arbolados y arbustivos, dependiendo de los caprichos meteorológicos, llegan a abundar los protagonistas de este admirable éxodo de enanos que, año tras año, para quienes tenemos los ojos puestos en las aves, repiten el drama. No olvidéis desearles suerte cuando los veáis.

 

Fotos: Salvador Solé
Acerca de Salvador Solé (222 artículos)
Ornitólogo, fotógrafo, viajero y articulista. Socio de SEO/BirdLife desde 2002, colabora con el Grupo Local SEO Barcelona desde su fundación en 2010 y desde el mismo imparte cursos y charlas, también es guía de excursiones ornitológicas divulgativas.

1 comentario en El éxodo de los enanos

  1. Gracias Salva por regalarnos este estupendo artículo tan didáctico y, a mi manera de ver, lleno de sensibilidad.

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