Crónica de ruta: excursión a Busa

Vista desde la Presó de Busa

Vista desde la Presó de Busa. Foto Sara Sánchez

A pesar de estar a 25 de octubre la ruta que realizamos por la sierra de Busa nos deparó una climatología más propia de finales de verano que de mediados de otoño, y los pájaros también parecían estar un poco desconcertados por esta inusual benignidad del clima a 1400 m. de altura…

Buitre leonado (Gyps fulvus)

Buitre leonado (Gyps fulvus). Foto Javier Ruiz

Acentor alpino (Prunella collaris)

Acentor alpino (Prunella collaris). Foto José Antonio Luna

A la llegada al pla de Busa, sobre las 9:00 de la mañana, recibimos el saludo de las cornejas negras y de las chovas piquirrojas residentes en estas altiplanicies del prepirineo. Conviven aquí junto a ganadería extensiva de vacuno y ovino que aprovechan estos pastos subalpinos. Las ovejas muy bien guardadas por mastines del pirineo que alertan rápidamente con sus ladridos la presencia de extraños en las inmediaciones.

Una forma de pastorear ancestral que se integra perfectamente en el medio favoreciendo la simbiosis recursos y aprovechamiento rural.Como era de esperar la mayor presencia de aves se observa en las cercanías de las zonas humanizadas, entorno a las masías y los campos de cultivo que las rodean, siendo aquí las especies más abundantes el colirrojo tizón, el petirrojo y el arrendajo, las chovas piquirrojas y las cornejas negras.

Para abrir el apetito nos esperaba una ruta corta que, después de atravesar prados salpicados de pino Valsaín (Pinus Sylvestris) se adentra en el bosque para finalizar en la conocida como Presó de Busa, un cortado rocoso separado del resto de la sierra por una falla y al que se accede a través de una pasarela. Las vistas alcanzan al Port del Comte y al Pedraforca y son realmente espectaculares.

 

Grupo al completo en el Capolat

Grupo al completo en el Capolat. Foto Sara Sánchez

Después de completar la vuelta y dar cuenta del almuerzo nos dedicamos a pasear en busca de los preciados níscalos, aunque la falta de lluvia de las última semanas hizo que la cosecha fuese más bien testimonial. Al final una cesta con «rovellons» y otra con pimpinelas moradas volvieron con nosotros a Barcelona.

Listado de las aves observadas, algunas con más dificultad que otras, como el quebranta que apareció en la lejanía.

1. Arrendajo (Garrulus glandarius)
2. Lavandera blanca (Motacilla alba)
3. Bisbita común (Anthus pratensis)
4. Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)
5. Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)
6. Carbonero común (Parus major)
7. Corneja negra (Corvus corone)
8. Mito (Aegithalos caudatus)
9. Carbonero garrapinos (Periparus ater)
10. Escribano soteño (Emberiza cirlus)
11. Tarabilla común (Saxicola torquata)
12. Zorzal charlo (Turdus viscivorus)
13. Escribano montesino (Emberiza cia)
14. Mirlo común (Turdus merula)
15. Jilguero (Carduelis carduelis)
16. Mosquitero común  (Philloscopus collybita)
17. Cuervo (Corvus corax)
18. Petirrojo europeo (Erithacus rubecula)
19. Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
20. Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)
21. Buitre leonado (Gyps fulvus)
22. Acentor alpino (Prunella collaris)