Pagaza piconegra: única en su género

La pagaza piconegra es un charrán, pariente de las gaviotas pero único representante del género Gelochelidon.

Se ríe de las nacionalidades porque es un ave cosmopolita, presente – en algún momento del año – en muchos lugares de clima templado, cálido y tropical. Como muy al sur lo encontramos en el Golfo de San Matías (Rio Negro, Argentina) y Nueva Zelanda. Como muy al norte se ha citado en Islandia y Finlandia (seguramente divagante, solo de paso). Su patrón de áreas de cría estival, reposo invernal, migración y residencia permanente es complejo y abarca ambas américas, África, Eurasia, el Sudeste Asiático y Oceanía. Detallarlo sería agotador.

De punta de pico a punta de cola mide entre 35 y 42 cm, con una envergadura alar máxima de 86 cm. Machos y hembras presenta el mismo aspecto. Los jóvenes y los adultos en plumaje de eclipse tienen la cabeza blanca mostrando solo un antifaz oscuro o – dependiendo de la subespecie – apenas un leve toque gris claro en las plumas auriculares, por detrás del ojo.

Para criar necesita orillas arenosas o de pequeños guijarros. Y mejor en islas, sea en zonas litorales, lagos y ríos interiores. A menudo comparte colonia con otros charranes.

Su dieta es oportunista ya que abarca invertebrados variados y pequeños vertebrados (anfibios, reptiles y peces) de medio planeta. A veces depreda sobre pollos de otras aves.

Si bien durante los pasos migratorios aparece por el Delta del Llobregat y Aiguamolls de l’Empordà, en Catalunya, es el Delta de l’Ebre donde más pagazas piconegras se concentran entre abril y primeros de septiembre ya que crían en los arenales remotos de ese parque natural, principalmente en la inaccesible Punta de la Banya. Los censos del ICO (año 2002) estimaban unas 300 parejas reproductoras pero carezco de datos más recientes. Que yo haya podido constatar, antaño (como mínimo hasta el año 2006) también criaba en la Punta del Fangar, pero ahora ese es un brazo de arena arrasado por los temporales y en peligro de desaparición.

Sin embargo, para ver la pagaza piconegra, solo es necesario vigilar los arrozales. Como no es una ave abundante, no la hallaremos en todos si no sobrevolando alguno que otro: allí donde encuentre presas. Pero su bonito vuelo boyante, buen tamaño y corto pico negro permite distinguirla de especies similares.

Pagaza piconegra en vuelo (Delta del Llobregat 8-6-2013). Foto de Salva Solé.
Pagaza piconegra en vuelo (Delta del Llobregat 8-6-2013). Foto de Salva Solé.

 

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