Curruca zarcera: pasar desapercibida

Las currucas no son pájaros populares ya que al estar siempre metidos dentro de los arbustos pasan desapercibidos, que es lo que pretenden. Allí, en el matorral, encuentran su comida y hacen sus nidos. Los machos se dejan ver cuando cantan para marcar territorio y atraer consorte pero, aun así, es raro que alguien se fije en ellos. O no los confunda con un gorrión.

Sin embargo, en Catalunya crían regularmente ocho especies de curruca (género Sylvia). Y en las Baleares una novena y endémica. En Conócelas ya he escrito sobre cinco de las ocho y esta será la sexta.

La curruca zarcera mide 14 cm. La hembra, con la cabeza del mismo color que el dorso, se muestra en la foto de cabecera mientras que el macho, con cabeza gris, se ve en la imagen de abajo.

Procedente del África subsahariana, este paseriforme llega al sur de Europa en el mes de abril y se marcha en septiembre; nos visita para reproducirse en nuestros campos, allí donde pegue el sol y los arbustos se alternen con árboles y herbazales. Se adapta a frutales, huertas, barrancos, márgenes de carreteras y vías férreas… También presente en estepas con suficiente cobertura arbustiva. Evita el bosque cerrado. Entre los 0 y los 2000 m.s.n.m. con alguna cita a 3200 m en Kazajistán.

Su dieta insectívora ha sido bien estudiada y en ella se evidencia la importancia de los coleópteros (escarabajos) durante la temporada de cría, mientras que fuera de esta consume una mayor proporción de bayas. De 148 bichos que una curruca zarcera capturó (estudio realizado en Kenia) el 85% lo obtuvo en las hojas de los arbustos. Por eso se ríe de los papamoscas, que han de realizar vuelos para atrapar a sus presas mientras que ella las “recolecta” paseándose por los matojos.

En Catalunya, donde prefiere las laderas montanas soleadas, no es rara pero, salvo que tengas una buena zona localizada, es probable que no la veas. Últimamente la pillo (y no siempre) durante los pasos migratorios en el parque de Diagonal Mar y, con suerte, en los secanos de Lleida. Un par de veces, también, en el Delta del Llobregat. Es más común de lo que aparenta pero sus hábitos, más discretos que los de la curruca cabecinegra (Tallarol capnegre), la hacen parecer francamente escasa.

Su distribución mundial está divida en dos: los cuarteles estivales de reproducción abarcan desde el oeste de Europa y NO de África (Marruecos, Portugal, Irlanda y oeste de Noruega) hasta el NO de Mongolia y límites occidentales de China, por todo el norte mediterráneo. Los cuarteles invernales se dibujan como una ancha franja que va desde Senegal hasta Etiopía y desde allí baja para alcanzar el norte de Sudáfrica, Botsuana y el este de Namibia.

A pesar de algunas disminuciones locales y de notorias fluctuaciones anuales, se la considera no amenazada y se le calcula una población europea de 14.000.000 de parejas. Se han registrado densidades de entre 250 y 800 parejas por kilómetro cuadrado en Ucrania.

Macho de curruca zarcera (Meghri-Armenia 2-5-2016). Foto de Salva Solé.
Macho de curruca zarcera (Meghri-Armenia 2-5-2016). Foto de Salva Solé.

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Salvador Solé

Ornitólogo, fotógrafo, viajero y articulista. Socio de SEO/BirdLife desde 2002, colabora con el Grupo Local SEO Barcelona desde su fundación en 2010 y desde el mismo imparte cursos y charlas, también es guía de excursiones ornitológicas divulgativas.

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