Papamoscas cerrojillo: cazador con recursos

Aunque cría en bastantes zonas de la península ibérica, en Catalunya es un reproductor raro y errático: resulta mucho más común en los pasos migratorios con días y zonas – parques urbanos incluidos – en que se torna abundante y aparece por todas partes. Primero entre abril y mayo y luego entre mediados de agosto y finales de octubre, cada año me lo encuentro en cualquier sitio con árboles y arbustos, frecuentemente junto a zonas abiertas.

La librea blanquinegra de los machos resulta inconfundible (foto de abajo) pero las hembras (foto de cabecera) hay que mirárselas mejor, aunque los anchos bordes blancos en las plumas de las alas resultan inconfundibles. Con 13 cm de punta de pico a punta de cola, no es ningún gigante. Pero sus vuelos a la captura de insectos aéreos enseguida lo delatan.

Usa tres métodos de caza: el más visible son las salidas aéreas desde una rama. También se lanza sobre bichos no voladores que caminan por el suelo o por los tallos de las plantas. En tercer lugar va espulgando los árboles, de abajo a arriba, picando lo que encuentra en ramas y hojas.

Por ello, su dieta incluye casi cualquier invertebrado no excesivamente grande: abejas, avispas, moscas, pulgones, chinches, mariposas, polillas, típulas, efímeras, libélulas, saltamontes, escarabajos, tijeretas, arañas, opiliones, milpiés, ciempiés, caracoles y lombrices. También larvas de insectos. Además, pica frutas y bayas (grosellas, higos…) e incluso semillas. Evidentemente, pertenece al club de aquellos que se ríen del hambre. Eso es así, además, porque cuando termina el verano – y antes de que empiecen a escasear el alimento – se larga al sur y pasa el invierno en territorios tropicales, donde la pitanza abunda tanto o más. Esto trae a colación su distribución mundial: cuando toca criar se instala en puntos del norte de Marruecos, de Argelia y de Túnez: esos son los países más meridionales donde se reproduce. Después invade Europa con la excepción del arco mediterráneo norte ya que es muy escaso, o está ausente, en países como Italia, Croacia, Albania, Serbia, Grecia y Bulgaria. Catalunya y el litoral SE de Francia quedarían dentro de esa zona. Tampoco cría en Irlanda ni en Islandia, pero por el norte llega a los bosques más boreales de Noruega y Finlandia, extendiéndose hacia el este hasta la esquina SO de Siberia aunque evitando Kazajstán. Le gustan los bosques caducifolios maduros no demasiado cerrados, donde entra a menudo el sol. Monta el nido en oquedades de árboles. Necesita claros y zonas despejadas, así que se adapta bien a grandes parques y jardines con poca presión humana. Su altitud-tope está en los 1.800 m.s.n.m.

Pasa el invierno en arboledas diversas y sabanas arboladas de un “triángulo” de países subsaharianos cuyos tres vértices serían el sur de Senegal, Congo y el NE de la República Democrática del Congo.

Macho de papamoscas cerrojillo (Aiguamolls de l'Empordà 19-4-2014). Foto de Salva Solé.

Macho de papamoscas cerrojillo (Aiguamolls de l’Empordà 19-4-2014). Foto de Salva Solé.

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About Salvador Solé

Ornitólogo, fotógrafo, viajero y articulista. Socio de SEO/BirdLife desde 2002, colabora con el Grupo Local SEO Barcelona desde su fundación en 2010 y desde el mismo imparte cursos y charlas, también es guía de excursiones ornitológicas divulgativas.

5 Replies to “Papamoscas cerrojillo: cazador con recursos”

  1. Salvador Solé Post author

    Hola, Kasia; En 23 años de pajareo solo he visto al papamoscas cerrojillo en junio en dos ocasiones y ambas en el los Pirineos, donde puede que críen unos pocos. El grueso de mis observaciones están realizadas en mayo (muy pocas en abril) y entre el 15 de agosto y el 10 de octubre. Los machos son fáciles de distinguir, aunque las hembras resultan más problemáticas cuando no teines práctica.

  2. Kasia

    Muchas gracias Salva por tu respuesta, es que hace poco estuve en Collserola y me parece que lo vi en las zona entre Laberinto d’Horta y urbanización que está allí. Pero no estoy nada segura, no lo vi bien y como novata aún no sé en qué detalles fijarme. Justo ayer estuve buscando información y más fotos y vi que acabáis de publicar este artículo, que coincidencia!

    • Salvador Solé Post author

      Por supuesto, Kasia. En Collserola, mejor buscarlo en zonas donde las arboledas limitan con terrenos abiertos. También parques y jardines. Hay días en que resulta fácil de ver porque parece que llega en oleadas. Pero, aun dentro de las temporadas buenas, (abril-mayo y agosto-septiembre-octubre) sus picos de abundancia son imprevisibles y dependen de las condiciones metereológicas que los migradores encuentran en su camino.
      ¡Gracias por interersarte!

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