Reportaje de la salida a Araós-Bonaigua 2021

Si el año pasado, la pandemia de Covid-19 no nos impidió realizar esta actividad, mucho menos ahora, que empezamos a salir de la nueva anormalidad.

19-6-2021 (sábado)

Empezamos la actividad en la riera de Rialp a eso de las 11,40 h. Allí pudimos observar un joven y un adulto de mirlo acuático europeo, la “especie estrella” del sitio, entre otras nueve mucho más comunes. Cosa rara, la lavandera cascadeña faltó a la cita, aunque la veríamos más adelante.

Sobre las 13,15 h llegamos al albergue de Arestui y comemos de lo traíamos de casa; empezamos en el jardín pero la lluvia nos echa de allí, hacia el comedor principal.

Después declaramos tiempo libre para dejar pasar las primeras horas de la tarde al gusto de cada cual. La mayoría acabamos recorriendo medio kilómetro del sendero que, desde el depósito de agua, enfila hacia la ermita. En ese breve recorrido podemos ver los únicos herrerillos capuchinos de la salida y los primeros ejemplares de zorzal charlo y mosquitero papialbo.

Mosquitero papialbo (Arestui)

A las 15,30 h nos subimos a los coches para llevar a cabo el paseo por el paseo por el Bosc del Gerdar. Llueve a ratos pero los abetos nos guarecen a menudo y, aun así, logramos ver un vuelo de picamaderos negro y un ejemplar de reyezuelo sencillo. Allí nos tomamos la foto de grupo:

Asistentes en el Bosc del Gerdar

Tras una hora y pico de pausado paseo, regresamos a los coches. La tarde se ha puesto decididamente lluviosa y no la podemos aprovechar pajareando, así que regresamos al albergue. Desde el comedor observamos la manada de gamos que pasta y trisca en los prados, al otro lado del valle.

A las 20,30 h empezábamos la siempre deliciosa y superabundante cena que se sirve en este alojamiento. Como mañana debíamos madrugar, sobre las 22,00h. estábamos por dormir.

20-6-2021 (domingo)

Amanece nublado pero a las 6,30 h despachábamos el desayuno y a las 7,20 h nos poníamos en marcha. Como siempre, la visita al Bosc de Virós tuvo su primera parada en las Bordes de Virós. Caminamos al oeste de la fuente, por el gran prado donde todavía se mantiene un huerto montano, quizás de patatas. Pero allí no movía nada de nada. El cercano enclave que resultó más productivo fue la curva de la pista de más arriba, pasada la alberca. Allí vemos más mosquitero papialbo y también trepador azul. La lluvia nos empuja de nuevo hacia los coches; aunque esperamos un rato, no afloja. Haciendo tiempo para que amaine, subimos al refugi del Gall Fer; tres corzos se nos cruzan en la carretera, así como una liebre.

Refugi del Gall Fer

En el espectacular mirador del refugio no estaba lloviendo pero tampoco vimos ningún ave pues solo tuvimos una breve pausa en el paso de los frentes lluviosos. Por primera vez en más de lustro y pico de repasar este recorrido, nos quedamos sin piquituerto común y verderón serrano. Bajando, desde el coche de cabecera podemos ver un macho de muflón y dos ejemplares sin cuernos (hembras o jóvenes) que aparecen y desaparecen de nuestra vista en medio segundo; nunca habíamos detectado aquí esa especie. También una ardilla roja.

La atenta observación del radar de lluvia ofrece cierta esperanza pero no en lo inmediato; hacemos una parada en la cafetería de la gasolinera, en el desvío a Espot, para dejar que se debilite la borrasca y, aunque todavía llovizna a ratos en los prados donde realizamos el primer paseo en la subida al Port de la Bonaigua, se ve que el clima mejora e incluso se asoma el sol un par de veces. Eso reactiva a las aves y allí mismo podemos ver el alcaudón dorsirrojo, el acentor común y el escribano cerillo, estrellas de ese punto del recorrido. Además, de propina, cae el pico picapinos.

Macho de Alcaudón dorsirrojo

En la siguiente parada, la del roquedal de más arriba, se ha consolidado la retirada de la lluvia y hacemos una aceptable cosecha de especies montanas de entre las que destaco; collalba gris, chova piquirroja, chova piquigualda y roquero rojo. Además, divisamos marmotas por doquier.

Roquero rojo, hembra o macho joven

Finalmente aparcamos junto al edificio de piedra que preside el Port del Bonaigua. No es el lugar donde más aves solíamos ver pero hoy eso ha cambiado; interrumpiendo varias veces nuestro intento de comer en las mesas de picnic, vamos divisando un buen puñado de especies para tan alto enclave. Las más sonadas fueron; milano negro, lavandera cascadeña, verderón serrano, cuervo grande y, sorprendentemente, un macho cantor de tarabilla norteña; aunque en el año 2002 el ICO cuantificó en entre 1400 y 2000 ejemplares maduros que forman parejas en el tercio norte de Catalunya, este un pájaro que se ve poquísimo una vez termina la migración primaveral.

Como propina optativa (Bonus track!), ofrecimos una visita al entorno del vertedero de Tremp donde pudimos ver dos ejemplares de buitre negro y no menos de doce alimoches comunes, de todas las edades. Allí nos despedimos antes de poner rumbo cada cual a su casa cuando son sobre las 18,10 h.

 

En todo el historial de salidas ornitológicas del Grupo Local, nunca la lluvia nos restó tantas horas de pajareo. La cantidad de especies se resintió de ello y algunas, como el bisbita arbóreo y el piquituerto común, que siempre solíamos ver, brillaron por su ausencia. Pero, a cambio, pillamos otras que nos fallan con cierta frecuencia, como en reyezuelo sencillo, el picamaderos negro y ya no digamos la tarabilla norteña; tras horas en que aparecía que la lluvia nos iba a tumbar la excursión, el Port de la Bonaigua se mostró generoso y eso permitió rematarla con dignidad.

Aquí puedes descargar el listado (Excel) de las aves detectadas en esta salida.

Todas las fotos © Salva Solé

About Salvador Solé

Ornitólogo, fotógrafo, viajero y articulista. Socio de SEO/BirdLife desde 2002, colabora con el Grupo Local SEO Barcelona desde su fundación en 2010 y desde el mismo imparte cursos y charlas, también es guía de excursiones ornitológicas divulgativas.

2 Replies to “Reportaje de la salida a Araós-Bonaigua 2021”

  1. Albert

    Muy adecuada la narración de los hechos, muy precisa, reflejando nuestra paciencia y búsqueda incesante de las aves tratando de rehuir la lluvia de montaña! Que, al igual que las marmotas, asomaba por doquier 😛
    Al final nuestra insistencia valió la pena y el sol nos trajo esperanza y muy buen sabor de boca al terminar, ¡el frenesí final te quitaba hasta el hambre!

    Muy buen reportaje! A ver qué nos deparan las próximas ediciones, como en esto de la ornitología, quién sabe!

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