Pico menor: pícido en miniatura

Todavía faltaba presentar en “Conócelas” esta miniatura de la familia de los pícidos. Es menos escaso de lo que aparenta pero su diminuto tamaño y la manía de mantenerse muy arriba en los árboles, complica detectarlo a vista. Aunque en el año 2002, el ICO estimaba una población catalana de entre 800 y 2000 picos menores, desde esa fecha posiblemente haya aumentado su número debido a la reforestación de las orillas fluviales, una medida de conservación que va teniendo éxito. Eso también lo ha extendido más allá de la Vall d’Arán, la Cerdanya, NE de la provincia de Barcelona y buena parte de la de Girona, que era su área de distribución tradicional. Al igual que el zorzal alirrojo de la semana pasada, el pico menor gusta de los ecosistemas forestales de tipo eurosiberiano que, además, en su caso, han de ser caducifolios.

De punta de pico a punta de cola mide entre 14 y 16 cm: justo las medidas del gorrión común (Pardal comú). La hembra (imagen de cabecera) tiene la mitad anterior del píleo blanca, mientras que en el macho (foto de abajo) es roja.

A pesar de que su pequeño pico parezca poco apto para tan ardua labor, se ríe de las dificultades y, como buen pícido, excava sus propios nidos. Esa tarea la comparte en pareja aunque el macho suele dedicarle más tiempo. Si se dan brillo, pueden terminar en seis días (ese sería el record constatado) aunque la cosa se puede alargar hasta cuatro semanas. Procura excavar en madera blanda y/o algo podrida, que tonto no es. Por eso, como el resto de sus parientes, necesita bosques maduros con árboles muertos. Sus nidos abandonados son muy útiles para la nidificación de pequeños paseriformes tales como el herrerillo común (Mallerenga blava), los agateadores (raspinells), etc…

La dieta del pico menor consiste en diversos invertebrados y sus larvas: escarabajos, moscas, hormigas… Y también orugas, arañas y cualquier bichito que se esconda en la madera o bajo la corteza. Apenas cata los vegetales, pero a veces se le ve zamparce una baya o algo de fruta. En los comederos puede consumir semillas.

Aunque la dispersión juvenil le permite colonizar nuevas arboledas y bosques, es un ave sedentaria. Su área de distribución se extiende desde el sur de Portugal e Inglaterra hasta la remota península de Kamchatka, en el este de Siberia (remota si no vives allí, claro) y aun se estira algunos centenares de kilómetros hacia el norte. Las poblaciones más meridionales están en el NE de Argelia y esquina NO de Túnez. Las más septentrionales se registran en el norte de Noruega y en la provincia de Chukotka, la más oriental de Siberia.

No conozco ningún sitio realmente bueno para verlo – aunque los hay, seguro – pero la foto de cabecera la realicé desde el puente que cruza el Muga junto a la entrada a la depuradora de Empuriabrava (Estanys d’Europa). La foto de abajo la conseguí durante una espera en la Deu Vella de la Moixina d’Olot. También lo vi hace años en los estanys de Sils e incluso en Abrera. Recientemente Javier Ruiz, un compañero del Grupo Local SEO Barcelona, lo ha visto en el Parc del Laberint d’Horta.

Macho de pico menor (Olot 10-1-2015). Foto de Salva Solé.

Macho de pico menor (Olot 10-1-2015). Foto de Salva Solé.

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Inesperada sorpresa: pareja de pico menor

 Inesperada sorpresa: pareja de pico menor - pajareo casual un domingo por Terrassa - Grupo Local SEO BarcelonaComo suelo hacer en tantas ocasiones, el domingo 29 de enero decidí salir a dar un paseo matutino por los campos del nordeste de Terrassa con los prismáticos a cuestas como única herramienta de observación. Recorrí dos torrentes en busca del zorzal real al que vi el año pasado pero que este año, por el motivo que sea, no aparece. Después de haber visto mitos, verderón común, un agateador e incluso un busardo ratonero y de observar a un chochín en pleno canto y ya casi al acabar el paseo me llamó la atención un pajarito que iba subiendo por el tronco de un chopo seco bastante grueso.

Los prismáticos me devolvieron, para mi sorpresa, un macho de  pico menor macho, ¡y yo sin la cámara de fotos!

Estas cosas suelen pasar pero como estaba cerca de casa, salí pitando a buscar la cámara. Al regresar al lugar del avistamiento y como también suele pasar el pajarito ya no estaba. Así que me armé de paciencia y me dije “voy a esperar un tiempo prudente y a ver si hay suerte de que vuelva a aparecer“. Al cabo de unos veinte minutos y para más sorpresa todavía apareció la pareja, un pico menor hembra. Me desbordó la emoción al pensar “¡hay una pareja¡“.

 Inesperada sorpresa: pareja de pico menor - pajareo casual un domingo por Terrassa - Grupo Local SEO Barcelona

Total, empecé a enfocar y disparar fotos a unos diez o quince metros de distancia no sin tener que pisar el suelo embarrado y sortear las ramas de los arbustos al pié del chopo, porque estas cosas a veces no son tan fáciles como llegar y besar el santo. Al momento apareció también el macho y por momentos se iban turnando: ahora aparece el macho, ahora aparece la hembra y ahora se van los dos y a volver a esperar a que aparezcan. Destacar que en algunas de sus apariciones se dedicaban a picotear la corteza del árbol, supongo que buscando bichitos que comer, emitiendo un sonido fuerte y grave bastante identificable.

 Inesperada sorpresa: pareja de pico menor - pajareo casual un domingo por Terrassa - Grupo Local SEO BarcelonaEstuve así durante más de una hora, sintiendo malestar en el cuello de estar todo el rato mirando para arriba (menos mal que el chopo no era gigantesco) y hasta cansándome de aguantar el teleobjetivo que pesa como un muerto, descansando los brazos en los momentos en que abandonaban el árbol.

Total que llegó un momento en que ya casi no se dejaban ver por lo que decidí que ya tenía suficiente, habiendo disfrutado muchísimo sobre todo haciéndoles fotos y solo cogiendo los prismáticos para localizarlos puntualmente porque observar a este pajarito que no para de moverse es realmente complicado.