Curruca mirlona occidental: la mayor de todas las nuestras

Hace tiempo que la antigua Sylvia hortensis se dividió en dos especies: la curruca mirlona occidental (ahora Curruca hortensis) y la curruca mirlona oriental (Curruca crassirostris). Se parecen un montón pero están separadas por el Mar Adriático ya que en Italia solo se ve la occidental y en la otra orilla, la oriental, cuya área de distribución estival se extiende – sin entrar en detalles – desde el sur de Eslovenia hasta el oeste de Pakistán. Ambas se ríen de los hijos únicos porque se puede decir que son hermanas.

Junto con la tomillera, la zarcera y la mosquitera, la mirlona occidental es de las currucas más difíciles de observar en Catalunya, aunque no escasea ya que el Atlas del ICO del 2018 le calcula una población de entre 15.000 y 28.000 parejas. Sin embargo, sus hábitos escondedizos la hacen poco menos que invisible, así que el oído es fundamental para detectarla. Al igual que la mitad de currucas que vemos en Catalunya, la mirlona occidental es un migrante transahariano: llega en abril y se marcha en septiembre, después de criar. Se instala en ecosistemas secos, soleados y semiabiertos, con altos matorrales y/o algunos árboles, preferentemente por debajo de los 800 m.s.n.m. pero llegando hasta los 1600. Parece que, en Catalunya, se ha ido expandiendo durante los últimos quince años, conquistando los pre pirineos de Lleida, quizás debido a que el cambio climático los hace menos fríos. No obstante, ha desaparecido de la franja litoral y prelitoral con la excepción del Cap de Creus (que es donde yo la veo de tanto en tanto) y la mitad norte del Alt Empordà.

La península ibérica es su principal zona de reproducción a nivel mundial, con entre 100.000 y 200.000 parejas estimadas para el conjunto del estado español, que suponen casi la mitad de toda la población mundial.

De punta de pico a punta de cola mide sus buenos 15 cm y eso la convierte en la mayor de todas nuestras currucas, pasándole 5 mms a la mosquitera (Tallarol gros). Los machos tienen la cabeza oscura al igual que la curruca cabecinegra (Tallarol capnegre) pero no hay confusión posible porque su ojo es muy claro (no rojo) con el iris casi blanco. La hembra tiene la cabeza gris oscuro y el ojo amarillo pálido. Por eso, el ejemplar que se asoma en la foto de cabecera es un macho adulto y el de la foto de abajo, probablemente, un macho inmaduro. Su canto resulta distintivo respecto al de otras currucas, aunque sus reclamos de contacto lo son mucho menos.

La curruca mirlona occidental se alimenta de artrópodos, en especial insectos y sus larvas. Le pirran los mas grandes como las mantis, los saltamontes y las mariposas. Fuera de la estación de cría completa su dieta con bayas y frutillas.

La región donde se reproduce está circunscrita a los países de la mitad occidental del mediterráneo, incluido Portugal y, como muy al este, el NE de Libia. Tiene por límite meridional el sur de Marruecos (Tarfaya). Está ausente de las Canarias y de las islas mediterráneas. Por el norte se estira hasta el centro-este de Francia. Pero si hablamos de la zona de invernada, la encontramos en una relativamente estrecha franja geográfica que va desde Senegal hasta casi el este de Chad. Se la considera globalmente no amenazada.

Curruca mirlona occidental (Gorafe – Granada 30-5-2012). Foto de Salva Solé.

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Salvador Solé

Ornitólogo, fotógrafo, viajero y articulista. Socio de SEO/BirdLife desde 2002, colabora con el Grupo Local SEO Barcelona desde su fundación en 2010 y desde el mismo imparte cursos y charlas, también es guía de excursiones ornitológicas divulgativas.

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