Buitre negro: éxito de la política de protección

Solo el cóndor andino y los dos mayores albatros (el viajero y el real) superan los 295 cm de envergadura alar que lucen las hembras más desarrolladas de buitre negro. Podemos decir que es un ave que se ríe de la brevedad, lo cual puede constatarse, incluso, en la longitud de este articulo. Pero algunos machos no pasan de los 250 cm de punta a punta de ala: 25 cm menos que los alcanzados por las mayores hembras de buitre leonado (Voltor comú) y también por muchos otros necrófagos.

Siguiendo la moda unisex de los buitres, el negro, tamaño aparte, no presenta dimorfismo sexual. Aunque lo de las patas es chocante: igual pueden ser rosadas que azuladas o amarillentas.

En el año 2017 la península ibérica albergaba 2548 parejas: la más alta concentración de esta especie en Europa. Cabañeros y Monfragüe ostentan la mayor densidad de parejas de España. Desde los primeros censos, llevados acabo en 1973, la población de esta especie se ha multiplicado por siete gracias a las políticas de protección y a la progresiva retirada de los venenos agrícolas y de trampeo. También está presente en Mallorca, donde se libró de la extinción por los pelos.

En Catalunya era considerado accidental, citándose de tarde en tarde ejemplares juveniles que no llegaban a instalarse. Pero en el año 2008, la Fundación Territori i Paisatge financió un proyecto de Jordi Sargatal para introducir este ave en Catalunya. El centro de cría y suelta se construyó en la Serra de Boumort (Pallars Jussà) que, junto al extremo sur del Pallars Sobirá sigue siendo la única zona donde el buitre negro se reproduce en Catalunya. SEO/BirdLife no apoyó esa iniciativa ya que, sin datos históricos de reproducción de buitre negro en Catalunya, no se podía hablar de reintroducción. Y su recuperación en la península ibérica ya era un éxito. El tema causó polémica pero el hecho es que el proyecto logró sus objetivos: actualmente (2022) el censo catalán se cifra en entre 8 y 16 las parejas reproductoras, con pollos de tercera generación y un total de 60 o 70 individuos. En verano cada vez son más frecuentes los juveniles extremeños, franceses e incluso mallorquines que visitan los Pirineos coincidiendo con la presencia estacional de ganado de alta montaña. Parece ser que los adultos sudorientales de la península ibérica son muy sedentarios y rara vez abandonan sus territorios. Pero los jóvenes, expulsados por sus padres al alcanzar edad suficiente, pueden aparecer en cualquier parte ya que nomadean ampliamente antes de encontrar lo que nosotr@s llamaríamos “un lugar en el mundo”.

Es frecuente ver algún que otro buitre negro (joven o adulto) en vertederos como el de Orís (Osona), o Sant Pere de Figols (Pallars Jussà). Tengo un registro de esta especie sobrevolando las Llars Mundet (Barcelona) el 7 de noviembre del 2014. En la foto se podía ver la anilla y eso permitió a los expertos deducir que procedía de las poblaciones francesas. Así que estad atent@s porque puede aparecer en cualquier sitio.

Su hábitat preferente en España es forestal, no rupícola: monta el nido en árboles grandes de bosque mediterráneo: encinas, alcornoques y pinos pero, de hecho, le sirve cualquier árbol que tenga el tamaño y la ubicación adecuada tanto en llanuras (dehesa) como en laderas montanas. Las parejas mallorquinas eligen pinos asomados a acantilados marinos. Como excepción, se han documentado nidos en paredes rocosas e incluso en el suelo.

Su dieta abarca carroña diversa pero también, ocasionalmente, es capaz de capturar presas vivas, aunque solo de pequeño porte: lagartos, serpientes, tortugas e incluso insectos. Un dato sorprendente es que, a despecho de su gran tamaño, a menudo se centra en localizar cadáveres de talla modesta (liebres, zorros, tejones…) perdidos entre los árboles, restos que le pasan desapercibidos al más numeroso buitre leonado, que suele volar a mayor altura y prospectar terrenos más abiertos. Pero, ante una carroña, el tamaño da preferencia al buitre negro a la hora de empezar el festín y su pico, casi el doble de robusto que el de su pariente, le permite abrir pieles más gruesas. Parece que, en España, el 90% de la dieta del buitre negro (fuera de vertederos…) lo constituyen los conejos, liebres y ovejas. En Mongolia aprovecha las plagas que azotan a las marmotas de allí (Marmota bobak) para hacer de ellas su plato preferido. En los Himalayas consume la carne humana que se le ofrece en las plataformas funerarias (bya gtor). Y así, de forma oportunista, en todas partes.

Su distribución mundial se extiende desde Portugal hasta el norte de China y toda Mongolia, llegando en invierno hasta el SO de Corea del Sur. Entre las poblaciones del este de Francia y las del NE de Grecia solo aparece como divagante pero se vuelve más frecuente a partir de Turquía.

Israel, Arabia Saudí, la India y Nepal solo acogen a los invernantes procedentes de más al norte: el Cáucaso, Kirguistán, Tayikistán…

Se le considera casi amenazado y su población mundial está estimada en, como mucho, 10.000 parejas. Y como poco 7.200. BirdLife constató incrementos de su abundancia en España, Portugal y Francia, mientras que parece estable en Grecia y Macedonia pero disminuyendo en Rusia, Turquía, Georgia, Armenia, Azerbaiyán y Ucrania. Se le considera extinto como reproductor en Italia, Eslovenia, Rumania, Moldavia y Chipre.

Buitre negro (Santa Marta de Magasca-Cáceres 12-5-2014). Foto de Salva Solé.

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Éider menor: el poligonero

En el mundo hay cuatro especies de éideres y tres de ellos ya los he presentado en ”Conócelas”, ahora le llega el turno al cuarto. Aunque antaño el éider común visitaba el litoral catalán cada invierno y del éider real hay cuatro citas homologadas en el estado español hasta 2008, del éider menor no hay ninguna. ¿Dónde verlo? Consultando el eBird observarás que, si no quieres arriesgarte a viajar en balde, lo seguro es visitar la península de Varanger (extremo norte de Noruega) en el mes de marzo. De ahí para abajo es una especie invernante escasa en el sur de Escandinavia (Suecia y Finlandia) y rara de narices en cualquier otro lugar. La cita más meridional en Europa es de noviembre de 1989 en Cracovia (Polonia) y la segunda en Graawn (extremo sur de países Bajos) en junio de 1996.

La última cita en Islandia data del año 2012: el éider menor se reiría de los trópicos si no fuese porque posiblemente ignore que existen.

Al igual que el resto de éideres, el diseño del plumaje nupcial del macho (foto de abajo) es, como poco, caprichoso. Las hembras, sin embargo, visten un muy discreto castaño oscuro (foto de cabecera).
De punta de pico a punta de cola mide entre 43 cm (las hembras más pequeñas) y 48 (los machos mas grandes). Eso lo convierte en el más pequeño de sus parientes, detalle que se reflejó en el nombre cuando, hace ya bastantes años, pasó de llamarse éider de Steller a éider menor.

Su ecosistema de reproducción está en la tundra ártica y se trata de lagunas, ríos y charcas. No obstante, siente debilidad por el llamado “suelo poligonal”: una especie de cuadrícula creada por la congelación y descongelación de la tundra que la fusión de la nieve invernal inunda parcialmente. Prefiere estar cerca de la costa pero no es raro que críe a decenas de kilómetros tierra dentro. En invierno frecuenta el mar frente a litorales rocosos bajos entrando en bahías, estuarios y costas donde las aguas tengan menos de 5 metros de profundidad.

Se alimenta en función de la época del año: en verano es insectívoro consumiendo sobre todo dípteros del género Chironomidae y típulas, ambos de aspecto semejante al de los mosquitos. Tienen poca chicha pero son tan abundantes que puede vivir de ellos durante meses. Sin embargo, en invierno se alimenta de invertebrados marinos, mayormente moluscos y crustáceos pero también gusanos poliquetos, estrellas de mar, pequeños peces y caracoles.

Se reproduce en varias secciones septentrionales de Siberia, tocando a la costa, aunque no en las islas árticas rusas. También hay una población en el norte de Alaska, donde tomé las fotos que ilustran este articulillo. En invierno, viaja al norte de Escandinavia, las islas Kuriles (Rusia oriental) y el largo archipiélago de las Aleutianas. Algunos individuos se dispersan más al sur de esas zonas de invernada, como ya he comentado al principio.

La IUCN lo considera vulnerable. Aunque calcula sus efectivos en entre 110.000 y 125.000 ejemplares, ha disminuido sensiblemente en las últimas décadas. Se sospecha del posible envenenamiento por plomo de perdigones en zonas de invernada, la contaminación atmosférica, minera y petrolera del Ártico, la muerte accidental en redes de pesca y el cambio climático. Como se mueve por zonas remotas, es difícil realizar investigaciones exhaustivas tanto en el tiempo como en el espacio y todavía faltan muchos datos al respecto.

 

Macho de éider menor en plumaje nupcial (Utqiaġvik-Alaska 14-6-2008). Foto de Salva Solé.

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Fumarel común: de común bien poco

Para cuando yo me puse en serio con esto del pajareo (1997), el verdadero fumarel común ya era el cariblanco (Fumarell carablanc): si alguna vez fue el común el que más se veía, me perdí esa época. Actualmente casi me cuesta lo mismo ver un fumarel común que un aliblanco (Fumarell alablanc), que siempre se consideró escaso. Así que el Chlidonias niger de común tiene bien poco.

En Catalunya, y no siempre con éxito, puede verse en el Estany d’Ivars, Delta de l’Ebre y, todavía menos, en Aiguamolls de l’Empordà. Como hablamos de una especie estrictamente migratoria, solo cabe esperarla en primavera y finales de verano (pasos prenupcial y postnupcial). En la península ibérica se reproduce en muy pocas zonas, básicamente en las marismas del Guadalquivir pero, afectadas por la gestión destructiva de los responsables de su conservación, en los últimos años, esa colonia no supera las 40 parejas (datos de SEO/BirdLife). Para Europa se le calculan unas 25.000.

De punta de pico a punta de cola, el fumarel común mide entre 23 y 28 cm, con una envergadura alar máxima de 65 cm. Se le considera el único charrán que presenta algún rasgo de dimorfismo sexual ya que las hembras son levemente menos oscuras que los machos, con el color negro puro de la cabeza restringido al píleo (coronilla). Pero creo que se ríe de ello porque la diferencia es taaan sutil que la mayoría de guías, incluida la Svensson, la obvian. En plumajes intermedios y de eclipse, hay que estudiar para distinguirlo del fumarel aliblanco.

A la hora de criar necesita aguas dulces someras con vegetación emergente tales como prados inundados, márgenes de lagos y, ocasionalmente, arrozales. Además, las extensiones de humedal apto han de ser grandes, lo cual reduce mucho sus opciones en una Europa que se ha cargado la mayor parte de ese hábitat. Le gusta nidificar entre gaviotas reidoras (Gavina vulgar) ya que esa especie, al defender agresivamente a sus crías, de rebote protege a las del fumarel, quien no es molestia para ella.

En paso busca el mismo tipo de ecosistemas que para la reproducción, pero es menos selectivo. Curiosamente, se torna mayoritariamente marino durante el invierno, al igual que los ejemplares no reproductores durante el verano. Suele quedarse a unos 30 km de la costa, a veces menos, pero se le ha encontrado hasta a 3500 km del litoral más cercano.

En época de cría se alimenta de invertebrados diversos, pequeños, peces, caracoles, renacuajos y ranas, adaptándose, dentro de ese menú, a lo que haya disponible en cada lugar. Cuando hace vida marítima consume básicamente peces pequeños y todos los insectos que pueda encontrar (el viento los lleva mar adentro).

Su distribución mundial abarca, en temporada de cría, los estados del norte de EEUU y del sur de Canadá, el centro y el este de Europa, sobre todo desde el norte de Alemania hacia el este con la esquina SO de Rusia y Kazajistán como mayores territorios. Hay unas pocas localidades de cría en el sur de Suecia y de Finlandia, pero no más al norte. Como ya se ha dicho, en España su reproducción es muy escasa y tampoco tiene mucho éxito en Francia. Ausente de Reino Unido e Irlanda. En invierno, hay una población poco marinera que prefiere instalarse en el sur de Egipto y norte de Sudán, pero la mayoría va a parar a lo largo de toda la costa atlántica de África desde Senegal hasta el NO de Sudáfrica. Paralelamente, en las Américas pasa el invierno en la costa pacífica de Centroamérica y, desde allí, en los litorales que van, por un lado, hasta el sur de Perú y por el otro hasta las Guayanas y punta norte de Brasil (costa atlántica).

Fumarel común en eclipse (Delta de l’Ebre 31-8-2019). Foto de Salva Solé.

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Polluela bastarda: entre marzo y abril

Dos artículos atrás, hablando del andarríos bastardo (Valona) ya reflexioné que el apellido de su nombre en castellano, en casos como ese, debería cambiarse para dejar de insultar a especies que no se lo merecen. Pero sucede que, si bien en cuanto a tamaño, la polluela bastarda está a medio camino entre la pintoja (Polla pintada) y la chica (Rasclet), presenta un claro dimorfismo sexual, rasgo poco usual en los rallidos, que no cuadra bien con ser solo “la mediana” entre las otras dos. Me preocupa que los nombres de las aves sean acertados porque, resulten más o menos poéticos (que también importa) lo suyo sería que tuviesen cierto respaldo científico. La bastarda, como bastantes otras aves, se ríe de lo mal que las denominamos.

De punta de pico a punta de cola mide entre 18 y 20 cm. Ilustro la hembra en la foto de cabecera, donde se aprecia que solo presenta color gris por detrás del ojo, y un poco por debajo del mismo, mientras que el macho (foto de abajo) tiene casi toda la cabeza de ese color (salvo el píleo y la nuca) así como el cuello, el pecho y la mayor parte del vientre.

Es de esas aves duras de hallar, prácticamente imposible si no sabes ni dónde ni cuando buscarlas. Resulta que en Estanys l’Europa (Aiguamolls de l’Empordà) está el mejor observatorio de España para ver esta especie tan escasa: el Rascletons. Pero no basta con sentarse allí y echarle horas: eso lo has de hacer entre la segunda semana de marzo y la segunda de abril. Mi registro más temprano de esta especie lo tengo en el Delta de l’Ebre (recordemos que, en primavera, viene desde el sur) un 22 de febrero. Y el más tardío, un 8 de mayo. Pero de los 15 avistamientos que constan en mi archivo (a fecha de febrero del 2022) 12 de ellos los hice entre la segunda semana de marzo y la segunda de abril. Y 13 de ellos en Aiguamolls de l’Empordà de los cuales 8 desde el observatorio Rascletons.

Aunque pasa largos ratos dentro de la vegetación densa, no es particularmente tímida y, si se siente segura, pasea por zonas relativamente abiertas.

SEO/BirdLife la considera la más escasa de la tres polluelas (en España) y la que menos registros de cría tiene. Pero, en Catalunya, la más difícil de ver es la chica. Y la más numerosa, la pintoja, aunque es raro que cualquiera de ellas se reproduzca en nuestro territorio. Para colmo de males, todavía escasean mucho más en el paso postnupcial, así que las mejores posibilidades de detectarlas se dan en primavera.

La polluela bastarda cría en humedales esteparios, generalmente en terrenos bajos pero puntualmente hasta los 2000 m.s.n.m. Necesita abundante vegetación tanto emergente como en las orillas, mejor aun si hay plantas muertas flotantes sobre las que caminar. También le gustan los arrozales. Pero, en migración, mientras tenga algo de vegetación, puede aparecer en cualquier humedal, incluidos los precarios.

Se alimenta principalmente de insectos y sus larvas, es especial ditiscos (hydrophilos), chinches (hemípteros), crisopas (neurópteros) y moscas (dípteros).

Su población no se ha podido estudiar a fondo debido a lo difícil que es censarla. BirdLife calcula entre 35.000 y 140.000 parejas reproductoras con sus mayores densidades en el este de Europa. Pero su área de distribución estival se extiende desde unos escasos puntos en la mitad oriental de Francia hasta el este de China. Y ocupa el SO de Rusia. En invierno se concentra sobre todo en Pakistán y el sur de Irán. También en el tramo egipcio del Nilo y en unas pocas y pequeñas ubicaciones de Senegal, Niger, Uganda, Kenia, Yemen y Omán.

Polluela bastarda (Aiguamolls de l’Empordà 24-3-2013). Foto de Salva Solé.

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Curruca mirlona occidental: la mayor de todas las nuestras

Hace tiempo que la antigua Sylvia hortensis se dividió en dos especies: la curruca mirlona occidental (ahora Curruca hortensis) y la curruca mirlona oriental (Curruca crassirostris). Se parecen un montón pero están separadas por el Mar Adriático ya que en Italia solo se ve la occidental y en la otra orilla, la oriental, cuya área de distribución estival se extiende – sin entrar en detalles – desde el sur de Eslovenia hasta el oeste de Pakistán. Ambas se ríen de los hijos únicos porque se puede decir que son hermanas.

Junto con la tomillera, la zarcera y la mosquitera, la mirlona occidental es de las currucas más difíciles de observar en Catalunya, aunque no escasea ya que el Atlas del ICO del 2018 le calcula una población de entre 15.000 y 28.000 parejas. Sin embargo, sus hábitos escondedizos la hacen poco menos que invisible, así que el oído es fundamental para detectarla. Al igual que la mitad de currucas que vemos en Catalunya, la mirlona occidental es un migrante transahariano: llega en abril y se marcha en septiembre, después de criar. Se instala en ecosistemas secos, soleados y semiabiertos, con altos matorrales y/o algunos árboles, preferentemente por debajo de los 800 m.s.n.m. pero llegando hasta los 1600. Parece que, en Catalunya, se ha ido expandiendo durante los últimos quince años, conquistando los pre pirineos de Lleida, quizás debido a que el cambio climático los hace menos fríos. No obstante, ha desaparecido de la franja litoral y prelitoral con la excepción del Cap de Creus (que es donde yo la veo de tanto en tanto) y la mitad norte del Alt Empordà.

La península ibérica es su principal zona de reproducción a nivel mundial, con entre 100.000 y 200.000 parejas estimadas para el conjunto del estado español, que suponen casi la mitad de toda la población mundial.

De punta de pico a punta de cola mide sus buenos 15 cm y eso la convierte en la mayor de todas nuestras currucas, pasándole 5 mms a la mosquitera (Tallarol gros). Los machos tienen la cabeza oscura al igual que la curruca cabecinegra (Tallarol capnegre) pero no hay confusión posible porque su ojo es muy claro (no rojo) con el iris casi blanco. La hembra tiene la cabeza gris oscuro y el ojo amarillo pálido. Por eso, el ejemplar que se asoma en la foto de cabecera es un macho adulto y el de la foto de abajo, probablemente, un macho inmaduro. Su canto resulta distintivo respecto al de otras currucas, aunque sus reclamos de contacto lo son mucho menos.

La curruca mirlona occidental se alimenta de artrópodos, en especial insectos y sus larvas. Le pirran los mas grandes como las mantis, los saltamontes y las mariposas. Fuera de la estación de cría completa su dieta con bayas y frutillas.

La región donde se reproduce está circunscrita a los países de la mitad occidental del mediterráneo, incluido Portugal y, como muy al este, el NE de Libia. Tiene por límite meridional el sur de Marruecos (Tarfaya). Está ausente de las Canarias y de las islas mediterráneas. Por el norte se estira hasta el centro-este de Francia. Pero si hablamos de la zona de invernada, la encontramos en una relativamente estrecha franja geográfica que va desde Senegal hasta casi el este de Chad. Se la considera globalmente no amenazada.

Curruca mirlona occidental (Gorafe – Granada 30-5-2012). Foto de Salva Solé.

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Andarríos bastardo: pide a gritos cambio de nombre

Desde mi nula autoridad científica y lingüística, opino que algunos de los nombres populares que SEO/BirdLife, en su día, aceptó como oficiales, hace tiempo que piden a gritos una mejora. El caso de este ave es muy ilustrativo: si pretendemos dar a entender que, entre el andarríos chico (Xivitona) y el andarríos grande (Xivita) se sitúa una especie aparentemente intermedia, por respeto hacia los seres inocentes, su apellido debería ser “mediano” y no bastardo. “Mixto” implicaría hibridación e “intermedio” resulta demasiado largo.

He aquí una limícola que se ríe de los grandes armarios roperos ya que su variación de plumaje es muy modesta, aunque curiosa: se torna más dorarito (foto de cabecera) en plumaje de eclipse y pierde color (foto de abajo) en plumaje nupcial. Las pintas oscuras del pecho se le difuminan fuera de la época reproductora pero con la ceja pasa al revés: se hace más nítida. De punta de pico a punta de cola mide entre 19 y 23 cm. Aunque la hembra tiende a ser, en promedio, algo mayor que el macho y adquiere el plumaje nupcial más temprano, no la contaría como especie con dimorfismo sexual.

El andarríos bastardo es fácil de ver durante ambas migraciones, e incluso localmente abundante. Como a menudo lo encontraremos junto a algún otros andarríos, podremos aprender a identificarlo, guía en mano, por comparación directa. A pesar de que la población reproductora europea se calcula en entre 340.000 y 1.200.000 parejas, no existen datos de cría en Catalunya ni en el resto de la península ibérica. Y como invernante es muy escaso.

El mejor humedal para observarlo en Catalunya es el Delta de l’Ebre, seguido de cerca por Aiguamolls de l’Empordà. También lo hallaremos en el Delta del Llobregat e incluso en el Estany d’Ivars cuando sus niveles de agua son adecuados.

En época de cría habita turberas, pantanos abiertos en bosques boreales, zonas de matorral en la interfaz entre tundra y taiga, brezales encharcados y marismas con arbustos caducifolios. Sin embargo, en migración y durante el invierno ya le viene bien cualquier lámina de agua, sea arrozal segado o creciendo brotado, charca, marisma, orillas fangosas de canales y pastos inundados. Suele evitar el agua salobre.

Su dieta consiste en pequeños invertebrados acuáticos y terrestres: insectos y sus larvas, gusanos, arañas, crustáceos, moluscos… También peces de no más de 2 cm de largo, renacuajos e incluso ranas pequeñas. A veces ingiere algunas semillas.

Su área de distribución mundial está dividida entre las zonas de cría boreales y las de invernada. Se reproduce desde Escocia, la República Checa, norte de Kazajistán y de Mongolia hacia el norte hasta el alcanzar – y adentrarse localmente – en el círculo polar ártico. Por el este llega a la península de Kamchatka. Pasa el invierno, como muy al norte, en el Delta de l’Ebre y algunos humedales litorales mediterráneos de la mitad sur de España, NO de Marruecos, Argelia, Túnez y Egipto. Pero el grueso de su invernada abarca todo el África subsahariana, puntos meridionales de la península arábiga, el valle del Nilo desde su desembocadura, Pakistán, la India y el sureste asiático, llegando hasta Papua Nueva Guinea e incluso Australia.

Andarríos bastardo en plumaje nupcial (Delta de l’Ebre 6-4-2019). Foto de Salva Solé.

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Alondra cornuda: divagante extendido

Hasta el año 2010, la presencia de algún ejemplar de esta especie en aparente estado natural (divagante genuino) ha sido homologada cuatro veces en la península ibérica, tres de ellas en Asturias: Gijón, en octubre de 1994, ría de Villaviciosa en febrero del 2005 y Gozón en octubre de 2007. La cuarta se vio en Baztán, Navarra (enero 2010). Ignoro si hay alguna cita posterior cuyo dato no he sabido encontrar (el presente artículo data de febrero del 2022). En cualquier caso, es de esas especies que, para nosotr@s, son raras, raras. Sin embargo, se le considera uno de los paseriformes más extendidos del planeta. La deforestación ligada a la industria agropecuaria le ha favorecido mucho y por ahora puede reírse de la extinción. Sus núcleos de población más sureños están en Colombia, sur de México y el Atlas de Marruecos.

Es el único aláudido que vive en América, si exceptuamos la limitada y reciente colonización de la alondra común (Alosa comú) en el oeste de Alaska. Sus dos principales ”macroregiones” de residencia y abundancia serían Kazajistán, Mongolia y China – extendiéndose por el oeste hasta Croacia – y casi todos los EE.UU, además de la mitad norte de México. Como especie estival ocupa buena parte de Canadá, Alaska, Noruega y la mitad septentrional de Rusia. Curiosamente, está ausente de Islandia y Groenlandia. Las poblaciones de alondra cornuda invernantes más meridionales de Europa las encontramos en el litoral NO de Francia.

De punta de pico a punta de cola mide entre 16 y 20 cm, siendo los machos, en promedio, levemente mayores y más oscuros que las hembras. Su diversificación ha sido espectacular en cuanto a subespecies reconocidas: nada menos que 42. No obstante, en cuanto a aspecto, la variación es relativamente modesta, con subespecies más pálidas y carentes de tonos cálidos frente a otras con grandes zonas del plumaje anaranjado y, en general, más oscuras. Las hay sin amarillo en cara y garganta y otras con esas partes de un amarillo bastante vivo. Sin duda es uno de los aláudidos más bonitos y elegantes.

Otro rasgo de diversificación lo delata la variedad de ecosistemas que habita, desde dunares costeras hasta altas montañas, rehuyendo – eso sí – bosques y arboledas ya que es un paseriforme propio de espacios abiertos, secos y con vegetación baja (o bajísima) tales como la tundra, altiplanos, estepas de hierba corta, desiertos, playas arenosas y terrenos agrícolas de secano. Presente desde el nivel del mar hasta los 4000 m de altitud. En el paleártico cría casi exclusivamente en estepas áridas y tundra.

Es un ave mayoritariamente vegetariana que se centra en las semillas. Parece que, dependiendo del año, en la parte baja del valle del río Colorado (EEUU) llega a perjudicar los cultivos que brotan (lechuga, trigo, avena…). No obstante, alimenta a sus pollos con insectos y los adultos también los consumen ocasionalmente.

En las fotos os muestro la subespecie penicillata, propia del Cáucaso, Turquía oriental y buena parte de Irán. Ambas imágenes las capté en Stepansminda (Georgia) durante el mes de abril (año 2016).

Alondra cornuda (Stepantsminda – Georgia 20-4-2016). Foto de Salva Solé.

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Bisbita gorjirrojo: hembra con bigote

Hablando de su estatus en Catalunya, el ICO lo califica de migrador regular, escaso pero anual, que se detecta de forma localizada en algunos puntos del litoral como por ejemplo el Delta del Llobregat y Aiguamolls de l’Empordà así como en el Vallés Oriental. Más conspicuo en paso prenupcial que postnupcial. El momento para buscarlo es entre mediados de abril y mediados de mayo. Pero resulta tan raro que el Servidor d’informació ornitológica de Catalunya (SIOC) ni siquiera facilita un mapa de sus avistamientos, cosa que sí que hace con una especie pretendidamente todavía más escasa: el bisbita de Richard (Piula grossa).

En veinticuatro años de pajareo por Catalunya solo lo he visto en dos ocasiones, ambas en abril y ambas en los pastos inundados de El Matá (Aiguamolls de l’Empordà).

De punta de pico a punta de cola mide entre 14 y 15 cm. La hembra también tiene la garganta y la parte más alta del pecho de tono canela pero muestra bigotera, mientras que el macho carece de ella y el acanelado le llega un poquito más abajo. En algunos ejemplares de ambos sexos su distintiva coloración puede ser bastante pálida. Y los jóvenes de un año de edad carecen por completo de ella, tal como se muestra en la foto de cabecera. Pero se sabe de qué especie se trata porque presenta un par de llamativas estrías claras – o casi blancas – en la espalda (manto) que lo distingue de cualquier otro bisbita visible en Catalunya. La foto de abajo muestra un macho en plumaje nupcial.

Así que esta especie, al ser bastante distintiva, se ríe de la uniformidad propia del género Anthus, que tantos dolores de cabeza da a l@s ornitólog@s principiantes. Lástima que resulte tan poco frecuente…

Se trata de un ave obsesionada con el agua somera, mucho más que el bisbita pratense (Titella) y ya no te digo que el bisbita campestre (Trobat), que es de secano, o el bisbita arbóreo (Piula dels abres) propio de zonas forestales montanas. De hecho, a mediados de abril casi todos los bisbitas alpinos (Grasset de muntanya) han puesto rumbo a los Pirineos y también se han marchado los bisbitas pratenses así que el gorjirrojo suele ser el único que te encuentras en pastos encharcados de Catalunya (y resto de España) entre finales de abril y mediados de mayo.

Se alimenta de insectos, otros invertebrados y sus larvas consumiendo, en menor medida, algunas semillas de plantas herbosas.

Su área de distribución mundial se divide netamente en dos regiones: para criar ocupa una franja ártica (tundra) que va desde el norte de Escandinavia hasta el extremo oriental de Siberia, alcanzando las costas occidentales de Alaska. Para pasar el invierno se concentra en el África subsahariana y puntuales reductos de la costa mediterránea, desde Marruecos a Turquía. También presente en las Canarias. Su otra gran región de invernada es el Sudeste asiático, desde el sur de Bangladesh hasta el sur de Japón, norte de la isla de Borneo y de la Malasia peninsular.

Con una población mundial estimada en entre 500.000 y 5.000.000 de parejas, goza de un buen estatus de conservación y se le considera una de las aves más numerosas de la tundra ártica.

Bisbita gorjirrojo adulto en plumaje nupcial (Lago Sevan-Armenia 29-4-2016). Foto de Salva Solé.

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Águila perdicera: la rapaz más amenazada de España

Nuestra protagonista de hoy es tristemente famosa: la rapaz más amenazada de España. Parece que la recuperación de las poblaciones de águila real (Àguila daurada) y águila imperial ibérica suponen una reducción de los territorios de la perdicera, por competición directa. A eso hay que añadir los males clásicos: choques con tendidos eléctricos, envenenamiento, molestias en los nidos durante la reproducción, pérdida de hábitat… El censo de BirdLife International, llevado a cabo en el año 2015, estimaba un máximo de 1.200 parejas en toda Europa. Para el estado español SEO se calcularon entre 733 y 800 parejas, aunque esos son datos del 2002. Y entre 128 y 150 en Portugal. El censo del ICO (2015-2018) apunta a entre 75 y 78 parejas en Catalunya. Yo la veo sobre todo en Garraf porque entre una y tres parejas nidifican cada año en lugares inaccesibles de esa zona y sus vuelos son visibles desde muy lejos.

Ha sido reintroducida en Mallorca y los programas de “hacking” parece que están ayudando a recuperar, lentamente, la población peninsular. En los años 90 se calculó para Catalunya 65 parejas; como en más de 25 años apenas hemos ganado 10 o 12 parejas, me temo que todavía no le ha llegado el turno de reírse… Aunque su área de distribución mundial es extensa, existen pocos datos sobre esta especie fuera de Europa, sobre todo en Oriente Medio, el Sureste Asiático y China.

Con un máximo de 67 cm de punta de pico a punta de cola y 176 cm de envergadura alar, en cuanto a tamaño, queda por detrás del águila real, la imperial ibérica y la culebrera, pasando por delante de la calzada, la pescadora (subespecies europeas), los aguiluchos, el busardo, los milanos, etc… En la foto de cabecera se ilustra el adulto típico y en la de abajo un ejemplar joven.

Sus hábitats preferentes son cálidos, soleados, rocosos y con cobertura vegetal diversa; desde laderas peladas a montes arbustivos y arbolado poco denso. Los jóvenes pueden frecuentar, más a menudo que los adultos, los pastos, humedales y terrenos llanos agrícolas. En principio evita las zonas antropizadas aunque localmente hay ejemplares que se adaptan mejor a nuestra problemática presencia. Generalmente se la halla por debajo de los 1500 m.s.n.m. pero hasta los 2000 en el noreste de África y con una cita a 3750 en Asia. La subespecie renschi que vive en las Islas menores de la Sonda (Sumbawa, Komodo, Flores, Besar, Timor, Wetar, Luang) se sale de la norma y ocupa bosques tropicales desde el nivel del mar hasta los 2000 m.

Si, al igual que muchas gaviotas, pudiese depredar sobre la basura que tan generosamente generamos, posiblemente tendría la vida solucionada pero no: sus presas – un tema bien estudiado en España – son mamíferos y aves de tamaño mediano, mayormente conejos y perdices. Donde estas especies escasean se apaña con palomas torcaces, córvidos, gaviotas, ardillas, otros roedores y lagartos. Solo excepcionalmente se atreve con cigüeñas, garzas, busardos y zorros.

Para montar el nido prefiere los riscos y, secundariamente, grandes árboles. Un dato curioso: en el suroeste de la península ibérica parece estarse aficionando a los eucaliptos, quizás porque no solo abundan si no que también alcanzan mayores alturas en comparación con el arbolado autóctono.

Su distribución mundial va desde el SO de Marruecos hasta el SE de China y las citadas islas menores de la Sonda, manteniéndose en climas entre templados y tropicales. Pero aparece de forma muy fragmentaria, con numerosas poblaciones precarias desde Turquía y Libia hasta Pakistán. En Asia, su principal bastión es la India. En el ámbito europeo está restringida a los países mediterráneos con la excepción de Georgia, donde se cuentan poquísimas parejas. En Italia solo existe en Cerdeña y Sicilia. Una pequeña población migratoria procedente de Marruecos se estira, en invierno, hasta la frontera norte de Senegal.

Ejemplar joven de Águila perdicera (Aiguamolls de l’Empordà 11-12-2017). Foto de Salva Solé.

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Cigüeña negra: primitiva y anticolonial

Esta dama se reproduce en Huelva, Badajoz, Cáceres, Salamanca y Zamora. Sin embargo, en el resto de la península ibérica es solo ocasional, escasa en migración y escasa como invernante. No he encontrado citas de cría en Catalunya. Aunque su área de distribución mundial – de la que hablo más abajo – es enorme, en toda Eurasia solo es sedentaria en las cinco provincias que he mencionado así como pocos kilómetros al otro lado de la frontera con Portugal.

De punta de pico a punta de cola mide entre 95 y 100 cm y su envergadura máxima alcanza los 155 cm que es prácticamente el mismo tamaño que la cigüeña blanca (Cigonya blanca) cuyos mayores ejemplares pueden ser unos pocos centímetros más grandes. Como sucede con otras cigüeñas, el macho – solo en promedio – puede medir algo más que la hembra: se puede decir que carece de dimorfismo sexual.

Morfológica y conductualmente se la considera la más primitiva del género Ciconia (siete especies en el mundo) lo cual significa que sus adaptaciones al medio funcionan tan bien que no ha sufrido presión evolutiva para cambiar.

El 60% de la población reproductora española nidifica en acantilados fluviales, mientras que el restante 40 % opta por grandes árboles en la dehesa, principalmente encinas y robles centenarios. No es nada colonial y cada pareja monta el nido lejos de otras ya que se ríe de las aglomeraciones típicas de su pariente blanca.

Necesita cursos de agua y lagunas con suficiente cantidad de peces – su plato principal – y, a poder ser, insectos, caracoles, cangrejos, anfibios y reptiles, como complemento dietético.

Salvo en el África meridional (del sur de Malawi para abajo) y en el oeste de la península ibérica, la cigüeña negra es una ave migratoria cuya principal área de cría abarca – con grandes huecos geográficos – desde Francia hasta Corea del Norte y el sureste de Rusia (Primorie, Jabárovsk…) manteniéndose al filo de la región boreal y ocupando la mitad norte de China, toda Mongolia y, ya de forma discontinua, hacia el oeste hasta Europa, incluidos países mediterráneos que median entre Turquía y puntos concretos del sur y el norte de Italia. Como zonas de invernada ocupa, también de manera parcheada, desde el sur de Corea del Sur hasta el oeste de la India. En África pasa el invierno en algunos países subsaharianos, pero no en todos. Es mucho territorio para una población mundial calculada, como máximo, en 22.000 parejas. Pero, por ahora, no se le considera amenazada porque, aunque hay lugares donde está en retroceso, en otros se mantiene estable y en varios va en aumento. Sin embargo, faltan datos en la mitad este del paleártico (China y Rusia). La población Europea se calcula entre las 7.800 y las 12.000 parejas, aunque intuyo que esa información tiene ya más de quince años. Un censo del año 2017 en España localizó 388 territorios ocupados lo que supondría, calculado a ojo entre adultos y jóvenes, más de 900 ejemplares.

La buena noticia es que, a pesar de su pretendido primitivismo, parece estarse adaptando a la deforestación moderada en el centro y oeste de Europa (no así en la Europa del este). También parece tolerar mejor la proximidad humana, si bien esa sería una de sus reticencias más comprensibles…

Cigüeña negra en vuelo (Aiguamolls de l’Empordà 9-2-2022). Foto de Salva Solé.

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