Mosquitero silbador: escaso pero no raro

Mosquiter xiulaire – Phylloscopus sibilatrix (Wood Warbler)

Hay que estar atent@ durante los pasos migratorios de primavera y otoño para detectar a este mosquitero, bastante escaso aunque no raro. Sin ir más lejos, entre la primavera del 2015 y la del 2022 lo he visto tres veces en el parque de Diagonal Mar (Barcelona ciudad) y una en el Parc de la Ciutadella.

La blancura de sus partes inferiores, el tono amarillo limón restringido a la ceja, la cara y la garganta – como muy abajo, hasta el pecho – y las partes superiores de un verde tan amarillento, lo delatan. 

Sus patas son más anaranjadas, por término medio, que las del mosquitero musical (Mosquiter de passa) y nunca negras. Los juveniles, que pasan en otoño, ya son prácticamente idénticos a los adultos (menos mal…).

            De punta de pico a punta de cola mide entre 11 y 13 cm y, al igual que el resto de mosquiteros, machos y hembras presentan el mismo aspecto.

Es posible que todavía críen unas pocas parejas en puntos remotos de los Pirineos de Huesca, más probablemente en la vertiente francesa. Pero en 2020 ya no se registraron reproductores en Asturias y es un ave que va desapareciendo de Reino Unido. En Irlanda casi está extinto. Es probable que el calentamiento global esté desplazando hacia el norte sus zonas de cría, tal como se ha constatado con varias especies de aves. No obstante, sigue siendo abundante en el centro y norte de Europa de manera que su estatus de conservación está clasificado “De preocupación menor”.

            Se reproduce en bosques caducifolios sombreados y húmedos a baja altitud, mostrando querencia por los hayedos, robledales, castañales y en menor medida, también en abetos, alisos, abedules… Necesita un dosel cerrado. Durante el invierno, en África, escoge selvas diversas pero también sus límites, así como sabanas boscosas. Ocasionalmente frecuenta manglares. En paso puede verse en grandes matorrales y árboles de todas las tallas ya que se torna menos estricto con la frondosidad del ecosistema.

            Siendo un insectívoro típico, se alimenta de presas tales como efímeras, caballitos del diablo, tijeretas, chinches, crisopas, hormigas, escarabajos, arañas y larvas diversas. Pero se ríe del fundamentalismo carnívoro porque equilibra su dieta con bayas y frutas; zarzamora, sauco, grosella, arándano, ciruela…

            Su área de distribución mundial se divide en dos, con una región de cría que, de oeste a este, abarca desde Reino Unido hasta la Rusia que queda al norte del NO de Kazajistán. De sur a norte lo encontramos desde la Francia meridional  hasta casi el norte de Finlandia. En invierno emigra a los países subsaharianos, en una amplia franja que va de Guinea a Kenia pero sin “bajar” de la mitad septentrional de la República Democrática del Congo.

Mosquitero silbador (Parque Diagonal Mar 21-5-2015). Foto de Salva Solé.

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Aguilucho pálido: visitante nórdico

Como nidificante, es una de las aves más escasas de Catalunya (solo una o dos parejas), pero en invierno nos visitan ejemplares nacidos en el centro y norte de Europa. El ICO, en su Atlas d’ocells de Catalunya a l’hivern (2006 – 2009) estimaba entre 302 y 339 los individuos invernantes. Dudo que ese número haya aumentado en la última década, así que no te extrañe si te cuesta dar con uno.

El macho (foto de abajo) es bastante distintivo y – de entre los aguiluchos habituales en Catalunya – solo se asemeja al del cenizo (Esparver cendrós). Pero la hembra (foto de cabecera) es casi idéntica a la de su pariente. El joven es más fácil de confundir con una hembra de ambas especies que con el joven de cenizo. Por si la complicación supiese a poco, una de las rarezas regulares, citada cada año en Catalunya, es el aguilucho papialbo, cuyos jóvenes y hembras también se parecen un montón al pálido y al cenizo. ¡E incluso el macho! El género Circus plantea todo un reto. Menos mal que el aguilucho lagunero occidental (Arpella comú) va de otro palo…

Al aguilucho pálido le gustan las zonas llanas y abiertas lo cual incluye humedales, estepas, terreno agrícola, pastos e incluso tundra. Es el aguilucho que cría más al norte, adentrándose en Siberia. De punta de pico a punta de cola mide entre 42 y 50 cm. Y de punta a punta de ala, como mucho, llega a los 121 cm. Las hembras son más grandes y pesadas que los machos.

Se alimenta de vertebrados pequeños, mayormente roedores tales como ratones, topillos, ardillas terrestres, gazapos y lebratos. Pero también captura aves, siendo aficionado a los paseriformes aunque se le ha visto capturar anátidas y lagópodos. Completa el menú con huevos y pollos, invertebrados diversos, lagartos, ranas y – en invierno, si el hambre aprieta – carroña. Salvo por su aversión a los vegetales, se ríe de las limitaciones dietéticas. Como el resto de aguiluchos, caza volando a baja altura para sorprender alguna pieza sobre el terreno. No obstante, es capaz de captura pájaros en vuelo.

Curiosamente, aunque puede posarse en rocas, postes, arbustos y árboles, para dormir se queda en el suelo.

Desde zonas del centro de la península ibérica hasta Escocia, Irlanda, Dinamarca y la Polonia occidental encontramos poblaciones sedentarias. Pero en Escandinavia, toda Rusia y esquina NE de China es un ave estival que llega en primavera y se marcha en otoño. Como invernante está presente desde el sur de Marruecos hasta Japón, en un amplio frente de países de clima moderado y cálido que incluirían, por solo citar unos pocos, Portugal, Italia, Turquía, Israel, Omán, Irán, Nepal, SE de China y Corea del Sur.

Macho de aguilucho pálido en vuelo (Aiguamolls de l’Empordà 29-12-2019). Foto de Salva Solé.

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En el día de los buitres: el alimoche

Día Internacional de los Buitres - 5 de septiembre 2020El próximo día 5, primer sábado de septiembre, es el Día Internacional de Concienciación sobre los Buitres, sobre su enorme importancia y su dramática disminución en gran parte del planeta.

España es una potencia en buitres, a nivel mundial. La décima población de buitres de España es también la décima de Europa, pues en todo el continente no hay nada comparable a nuestro país. No sólo es la nación europea donde hay más buitres, con todo lo que esto representa; sino que es también uno de los países del mundo donde los buitres han sido más estudiados, y durante más tiempo.

Ya en 1974, mientras en el Pirineo francés se creaba la Reserva Natural del valle de Ossau y en Navarra se preparaba la protección de la Foz de Arbayún, cuando Jesús Garzón lideraba una lucha titánica para evitar la destrucción de Monfragüe en Extremadura, en la España central se estaba gestando, a propuesta de Félix Rodríguez de la Fuente, el Refugio de Rapaces de Montejo, uno de los primeros espacios protegidos de Castilla y León, para impedir que siguiera disminuyendo una de las poblaciones de buitres leonados más numerosas del mundo, hasta entonces desconocida fuera de nuestras fronteras. Soy de los pocos naturalistas que quedamos, de los que hemos vivido desde sus comienzos la historia increíble de ese Refugio de vida salvaje y su entorno (entre Segovia, Burgos y Soria), que ha movido tantas voluntades y esperanzas. Durante 46 años, en más de 51.150 horas de campo, he censado allí, cada temporada, los nidos con éxito de rapaces y otras aves. Que yo sepa, es el seguimiento más prolongado de una población de vertebrados silvestres en España; junto con los censos del buitre negro en Mallorca, realizados por diferentes personas, que comenzaron cuando Michel Terrasse encontró por fin, en 1971, los nidos de la que ya es la última población insular de esta especie, salvada gracias a un esfuerzo colosal.

En el Refugio de Montejo han trabajado cientos de investigadores (sólo en los 37 censos de otoño han participado 816 ornitólogos), en un ambiente de armonía y colaboración como creo se da en pocos espacios naturales más; debido en gran parte a la labor extraordinaria de la ya fallecido Hoticiano Hernando y ahora su hijo Jesús, ambos guardas de WWF, sin olvidar a otros guardas y agentes. Estos estudios han permitido esclarecer, por ejemplo, cuestiones clave de la misteriosa migración juvenil de los grandes buitres, o acerca de su longevidad, o sobre la alternancia y la utilización de los nidos. Distintos resultados han aparecido en varias de las principales revistas sobre ornitología del mundo; y también, en las 53 Hojas Informativas sobre el Refugio (10.777 páginas, disponibles también en Internet, en Naturalicante).

Alimoche adulto, sobre el comedero de buitres del Refugio de Rapaces de Montejo

Alimoche adulto, sobre el comedero de buitres del Refugio de Rapaces de Montejo. (Fotografía: Juan José Molina Pérez. 6 de julio de 2020.)

Las hoces del Riaza destacan también por su importante población de alimoches. Estos extraños buitres blancos, que ya fueron animales sagrados para los antiguos egipcios, han impresionado tanto al hombre que no conozco en España ninguna otra ave con tantos nombres para designarla; hasta 191 denominaciones llevo recopiladas en las Hojas Informativas, como estuve contando en “Respuestas de la ciencia” (Radio 5).

Aunque los alimoches tienen fama de territoriales, ya en 1975 el inolvidable Hoticiano nos dijo que en Montejo había habido dos nidos ocupados simultáneamente en la misma peña, y llevó décadas confirmar que el guarda tenía razón. He llegado a controlar, en 1990 y 1993, sólo en la parte oriental de estas gargantas (poco más de unos dos kilómetros de cañón), seis nidos ocupados de alimoche, cinco de ellos con éxito en la cría. El récord se logró en 1984, cuando los biólogos José Velasco, Mario Morales y José Luis Perea descubrieron, y anillaron, pollos de alimoche en sendos nidos a no más de unos 50 metros el uno del otro, como pude comprobar; lo que representa también la distancia más corta registrada (entre nidos de la especie) en todo el continente europeo, de acuerdo con la información publicada que conozco. Habría que ir hasta las islas de Cabo Verde en el Atlántico, o la Turquía asiática, o la lejana isla de Socotra en el Índico, para encontrar algo parecido.

Buitre negro y alimoche o buitre blanco, en el comedero de buitres de Caleruega (Burgos).

Buitre negro y alimoche o buitre blanco, en el comedero de buitres de Caleruega (Burgos). (Fotografía: Candelas Iglesias Aparicio, de Abubilla Ecoturismo. 27 de junio de 2020.)

Los grandes buitres son los vertebrados europeos que se reproducen más despacio; pero los alimoches son, dejando aparte algunos casos completamente excepcionales en otras especies, los únicos buitres del Viejo Mundo que, en una temporada de cría, a veces sacan adelante dos pollos en vez de uno. Ya Jesús Garzón escribió en 1973, en la revista científica Ardeola (de SEO/BirdLife), en su nota sobre un nido de alimoche con dos pollos que encontró el año anterior en el sudeste de Burgos: “Es de esperar que los ornitólogos que en número creciente recorren nuestros campos, aporten nuevos datos sobre esta interesante especie, y quizá entonces se demuestre que los nidos con dos pollos son más frecuentes de lo que ahora es posible imaginar”.

Este año 2020, he registrado treinta territorios ocupados de alimoche, y 25 nidos con éxito (11 en Segovia, 8 en Soria, 3 en Burgos, y 3 en Guadalajara) en los que han volado 33 pollos (15, 10, 5 y 3, respectivamente); de ellos, cinco en el Refugio de Rapaces, y siete en el Parque Natural de las Hoces del Riaza que lo engloba.

Debo agradecer, al Director del Parque y al Jefe del Servicio Territorial de Medio Ambiente de Segovia (de la Junta de Castilla y León), así como al Secretario General de WWF España y a la Confederación Hidrográfica del Duero, al Vicepresidente del Fondo para el Refugio, a los guardas de los dos Refugios limítrofes, y a bastantes otras personas y entidades, todos los permisos, facilidades y escritos de apoyo que amablemente me han dado. Suponen un importante respaldo material y moral.

En los 46 últimos años, he controlado 412 reproducciones con éxito de la especie (en las cuatro provincias mencionadas, más una en Huesca y otra en Cáceres), con 560 pollos volados. Por tanto, como media, de cada siete nidos con éxito, sólo dos o tres (más bien tres) tenían dos pollos, de los casos que he registrado, si bien estos resultados pueden cambiar bastante con los años; y además, otros naturalistas han obtenido tasas de vuelo distintas (a menudo más bajas) en otras regiones.

También en 2020, tres nidos del Refugio ha sido usados de nuevo después de 26, 20 y 7 años sin uso, respectivamente. En Montejo he comprobado hasta 35 años de “descanso” para un nido, entre dos reproducciones con éxito del alimoche.

En el extremo opuesto, he podido constatar que un nido fue usado con éxito durante once años consecutivos (¡en los que llegaron a volar 18 pollos!) y 14 años (con 21 pollos volados) en total, mientras que, en las hoces del Riaza y su entorno, el nido campeón de los alimoches ha sido ocupado 27 años (22 con éxito, con 31 pollos volados).

En esta zona, ha habido 107 nidos de alimoche (89 con éxito en la cría alguna vez) en los 46 años de seguimiento; con un máximo de 12 (con 19 pollos volados) en 1988. Llegó a haber 19 parejas de alimoche (en 1991 y en 1993). 63 nidos han sido usados, en una temporada distinta, por otras especies de aves: el buitre leonado (36 nidos), el cuervo (17), el halcón peregrino (10), el búho real (7), el águila real (1), el cernícalo vulgar (1), y posiblemente la grajilla (2). La alternancia, cuando se sigue a largo plazo, resulta bastante natural.

Alimoche adulto con la anilla 3UP, junto a una abubilla, en el comedero de buitres del Refugio de Montejo.

Alimoche adulto con la anilla 3UP, junto a una abubilla, en el comedero de buitres del Refugio de Montejo. (Fotografía: Juan José Molina Pérez. 6 de julio de 2020.)

Pronto se irán al continente africano los alimoches, “los buitres migradores” (título de un documental de Eliseo y Antonio Gómez); aunque docenas de ellos invernan en Cáceres, y además son sedentarias las poblaciones de Baleares y Canarias (sobre todo, Menorca y Fuerteventura, respectivamente). En el Anuario 2019 de GREFA se recoge el caso de “Montejo”, un alimoche del Refugio cuyo asombroso desplazamiento fue seguido con emisor, con la colaboración de WWF y del Parque, al igual que otros anteriormente (recuérdese “El viaje del alimoche”, en la web de WWF). Incluso los pollos tardíos, los que han nacido más tarde en la comarca, que quizás consiga ver de nuevo este mes, emprenderán su gran migración por primera vez.

La desaparición casi total del alimoche como nidificante en el sur de África, y en tantas otras regiones, nos alerta sobre la gravedad de muchos problemas actuales. Formamos parte de un solo mundo, hermoso y duro, que debe seguir existiendo. Los buitres contribuyen a su equilibrio, salud y belleza. Deseamos que continúen haciéndolo.

Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo
Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza
Director de las Jornadas sobre Buitres de la UNED

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 45 años

El 13 de enero se cumplen 45 años de la inauguración simultánea de los Refugios de Montejo y del embalse de Linares (administrados respectivamente por WWF España y la CHD), de los primeros espacios protegidos en Castilla y León. Aquí, en las hoces del Riaza, hemos registrado 333 especies de vertebrados, como publiqué en la Hoja Informativa 51 sobre el Refugio. El seguimiento realizado, recogido en docenas de miles de páginas, abarca todas las especies, como en pocos espacios naturales; puede verse en www.naturalicante.com, y también en un USB, gracias a los trabajos altruistas del informático Raúl González, el biólogo Manuel de Andrés, y otros. 

Comienzo a escribir estas líneas una noche invernal en Sierra Morena, bajo un cielo sin estrellas (por las nubes), oyendo cencerros lejanos de cabras y ovejas. Hace 50 años, dediqué aquí  muchas jornadas a la fauna. Cuando recorría en solitario estos montes, soñando con una reserva perfecta, no podía imaginar que aquella utopía iba a hacerse realidad junto al límite de tres provincias de Castilla; en un paraje que no fue saqueado porque no era conocido, por los muchos extranjeros que recorrieron España para estudiar y robar sus tesoros faunísticos.

En 1973, ante el declive de los buitres, escribí una larga poesía que terminaba así: “Nuestros nietos no verán al gigante; /  pero el día en que en las sierras de España / haya muerto ese ave impresionante, / habrá muerto con ella la montaña.”  Aunque entonces casi todo parecía perdido, Félix Rodríguez de la Fuente había guardado durante décadas el secreto de “la misteriosa y lejana ciudad de los buitres”, que le enseñó José Antonio Valverde, quien anotó en 1953 que toda esa zona “debe de ser la mejor región buitrera de España”. En febrero de 1974, Félix, alarmado ante el descenso de grandes rapaces también allí, pensó en crear  “la reserva de los buitres”, y recuerdo el entusiasmo con que nos lo dijo. El 31 de mayo de ese año, Francisco Ortiz de la Torre, entonces Secretario General de ADENA, nos reunió a los jefes de todos los grupos juveniles de WWF en Madrid, para detallarnos el increíble proyecto del Refugio de Rapaces, que me llenó de esperanza.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 45 años

Buitre negro en el Refugio de Montejo (Fotografía: Juan José Molina Pérez, 23 de marzo 2019)

Dos guardas de Montejo, Jesús Hernando y su padre Hoticiano, han sido esenciales para mantener el Refugio (defenderlo fue mucho más difícil todavía que crearlo), así como el comedero de buitres de WWF, y para lograr la colaboración de cientos de personas (de los pueblos y de fuera), que dedicaron a estas tierras gran parte de sus vidas; sin olvidar a otros guardas o agentes (en la última Asamblea General del Fondo respaldamos la continuación de la patrulla del SEPRONA en Ayllón), ni a los naturalistas cuya entrega desinteresada es asombrosa. El ejemplo extraordinario del gran ornitólogo suizo Daniel Magnenat, cuya placa hemos renovado entre todos, muestra hasta dónde puede llegar ese sacrificio generoso, que no ha sido el único. Los libros de firmas, encuadernados por Antonio Ruiz, con dibujos de Jesús Cobo y grafías de Américo Cerqueira, recogen casi un millar de dedicatorias, reflejando las voluntades que ha movido el Refugio.

Cuando lo visité por primera vez, invitado por ADENA, comprendí que era mucho más hermoso aún de lo que imaginaba, y su propia historia contribuía a ello. Necesitaba saber si era eficaz para detener el retroceso de las rapaces. Tenía que averiguar cada año dónde estaban los nidos, cuántos pollos salían adelante en cada peña. Empecé mis censos en 1975, y los he realizado estos 45 años, dedicándoles 47.981 horas de campo. No conozco en España ninguna otra gran población de rapaces rupícolas que haya sido estudiada de esa forma, durante tanto tiempo.

He comprobado que en las hoces del Riaza los buitres leonados y los alimoches  han criado con éxito en 954 y 88 nidos distintos, respectivamente; con un máximo de 313 pollos de buitre volados en 2017, y 19 de alimoche en 1988. El nido campeón de los buitres ha sido usado con éxito 37 años, y 22 años el nido campeón de los alimoches. En el extremo opuesto, para las dos especies ha habido algún nido con 35 o más años de “descanso” entre dos reproducciones con éxito.

En 2019 destacan los resultados de la reproducción del cernícalo; sobre todo gracias a las cajas nido (para el control biológico del topillo) y otras actuaciones de GREFA, con apoyo de WWF, en Montejo y Maderuelo y cerca, como indican Fernando Garcés y Carlos Cuéllar en la circular 23 del Fondo. Y la campaña de SEO-Segovia para proteger los aguiluchos, como expone Jorge Remacha en la misma publicación.

Sorpresas de 2019 en la comarca son un nido nuevo de búho chico (descubierto por Manuel Jesús Sahagún), otro de alcotán (por Fermín Redondo y otros), fotos de dos águilas perdiceras jóvenes (por Manuel Segura y Coral Jiménez respectivamente), nuevas citas en el embalse de garcilla bueyera (por José Luis López-Pozuelo) y de cigüeñuela (por José y Mario Liarte, y Ricardo Ramos), y en los páramos del sisón (por Antonio Fernández y Ricardo Arroyo), dos críalos fotografiados (por Xavier Parra), un único registro nuevo de collalbas negras (por Jesús Cobo), etc.

En nuestros censos de otoño han participado altruistamente 816 naturalistas. Estoy revisando los informes parciales del último, coordinado por el agente forestal Juan José Molina (Vicepresidente del Fondo); en el que también han participado los guardas Jesús Hernando (WWF) y Juan Francisco Martín (CHD), además de David Muñoz (de la Casa del Parque); con la amable colaboración de las citadas entidades, el Ayuntamiento de Montejo, la Asociación Cultural de Villaverde, la dirección del Parque Natural, habitantes de ocho pueblos, etc. Entre las novedades, pueden adelantarse los 425 buitres leonados registrados en Peña Portillo por el biólogo Félix Martínez, el récord de la historia del Refugio para una sola peña. Cuando la situación mundial de los buitres es desastrosa, y la ganadería extensiva atraviesa serias dificultades en España, estos datos arrojan esperanza.

En mi relato “Prisionero del nido” (2019; publicado en “Argutorio”, Naturalicante, la circular 23 del Fondo, y los demás medios indicados allí), señalaba que el pollo del buitre, en su primer vuelo, “veía un mundo más variado aún de lo que nunca imaginó”; y “contemplaba también, cerca de su nido, el alto páramo, pedregoso y llano, donde habitaba un fantasma, la alondra ricotí, entre otras criaturas capaces de soportar esas condiciones tan extremas”. La fauna rupícola y esteparia del Refugio ha merecido importantes trabajos; también de zonas cercanas, como el páramo de Corcos, donde la Fundación Alondra Ricotí intenta conservar el último reducto en Burgos del “fantasma del páramo”.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 45 años

Buitre leonado en el Refugio de Montejo (Fotografía: Juan José Molina Pérez, 10 de marzo 2019)

 Muchos estudios reflejan el valor natural de estas tierras; desde las 51 Hojas Informativas (9.989 páginas) y otras monografías sobre su fauna, hasta los Anuarios Ornitológicos de Burgos, o el libro de Juan Luis Hernández “Dónde y cuándo ver aves en el sur de Soria” (editado en 2019 por la Diputación provincial). El propio Refugio, o los trabajos o filmaciones realizados allí, ha recibido 25 premios, y 18 títulos o figuras de protección para la zona (desde ZEPA hasta Parque Natural); ha aparecido en 55 congresos científicos (19 internacionales), 17 tesis doctorales (acaba de publicarse la de Iván García) y distintos trabajos fin de carrera (en 2019, se añade The feast” -“El festín”-, realizado por Adrián Díaz, como Trabajo Fin de Máster sobre documentales de naturaleza en la Universidad  de Salford en Manchester, Inglaterra, disponible en filmeeway.com), 1.496 trabajos o informes naturalistas (sin contar los de censos, que son muchos más), varios cursos (incluidas las tres Jornadas sobre Buitres de la UNED), 333 charlas o conferencias, 4.586 publicaciones impresas de todo tipo, 270 programas de televisión y 794 de radio, múltiples filmaciones (entre ellas, el DVD terminado en 2019 por Javier Alcalde), sitios de Internet, etc.

   Damián Arguch escribió en 2005 que el Refugio es “una escuela de ilusión”, generadora de ilusión durante décadas, “ejemplo de conservación y estudio”. “Lo que ha hecho que tanta gente dedique cantidades ingentes de tiempo y esfuerzo por no hablar de dinero es la cualidad de lo inalterado, de lo genuino, de la verdad que emana de los espacios solitarios, de los grandes espacios, de todo eso que debería conservarse (…)” Y añadía que, además de la labor de ADENA y otras entidades, “estas tierras se han mantenido así gracias (…) también a cientos de personas (…), muchos vinieron a estos espacios de niños y las vivencias inolvidables marcaron su futuro (…).” 

Esperamos que los actuales campamentos de WWF, en el albergue “Sendas del Riaza” (de la Cooperativa Gredos San Diego, en Valdevacas), ayuden a mantener ese entusiasmo.

 En una entrevista publicada en “El Adelantado de Segovia” el 11 de junio de 1974, Félix Rodríguez de la Fuente dijo que el Refugio de Rapaces “dentro de muy poco será una realidad que nos va a enorgullecer (…) a todos los españoles”. A pesar de las dificultades e incomprensiones sufridas, ha sobrevivido con múltiples esfuerzos continuados y generosos, a menudo anónimos. Ha inspirado estudios y proyectos en muchos más sitios. Deseamos que este Refugio de vida salvaje, la generosidad que lo hizo posible, lo que motivó y lo que representa, sigan siendo una realidad.

Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo
  Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza

Fotografía cabecera: buitre leonado y alimoche en el Refugio de Montejo (Fotografía: Juan José Molina Pérez, 10 de marzo 2019).

Limpieza de la playa de Gavà: SEO/Birdlife y Biotherm colaboran en el proyecto LIBERA

 

8 de junio Día Mundial de los Océanos

LIBERA hace un llamamiento para preservar los océanos y librarlos de basuralezaEn vísperas del Día Mundial de los Océanos, recordamos que, cada año, millones de toneladas de plásticos llegan a los océanos provocando graves consecuencias en los ecosistemas marinos. LIBERA, el proyecto de SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes, busca frenar el impacto de la basuraleza en estos, y otros, entornos a través de distintas iniciativas.

El sábado 08 de junio SEO/Birdlife y Biotherm hemos colaborado en la limpieza de la playa de Gavà retirando 15 kg de basura de la naturaleza (basuraleza).

Voluntarias de Biotherm en plena acción en las dunas prelitorales junto a la playa de Gavà

 Limpieza de la playa de Gavà: SEO/Birdlife y Biotherm colaboran en el proyecto LIBERA

El sábado 08 de junio SEO/Birdlife y Biotherm hemos colaborado en la limpieza de la playa de Gavà retirando 15 kg de basura de la naturaleza (basuraleza). A pesar de que las playas son repasadas a diario por las máquinas de limpieza, hemos recogido una gran cantidad de residuos plásticos de pequeño tamaño así como centenares de colillas, sobre todo en los caminos de acceso a la playa. Durante algo más de 2 horas de trabajo activo se han recogido 15 kg de basura por parte de una veintena de participantes. Los residuos plásticos, como era de esperar, han sido los más comunes.

  • Envases/plásticos 5 kg
  • Vidrio 3 kg
  • Papel/cartón 3 kg
  • Resto 4 kg

Voluntari@s de Biotherm y SEO/Birdlife tras finalizar la actividad

Los residuos, que se separaban en bolsas de cuatro colores en función del contenedor al que irían a parar, se trasladaron posteriormente en sacas preparadas al efecto hasta un punto de recogida selectiva donde fueron depositados. Podéis encontrar más información relativa a la actividad de SEO/Birdlife y Ecoembes en la página web de SEO Birdlife

Limpieza de la playa de Gavà: SEO/Birdlife y Biotherm colaboran en el proyecto LIBERA

 

Peor que la radiactividad

Tanto estudio, tantas soluciones y tanto verlo venir sigue teniendo un impacto insuficiente en el rumbo de la humanidad; las mayorías no piden políticas sostenibles ni medidas que disminuyan la magnitud del desastre. L@s polític@s, salvo puntuales excepciones, tienen la sensibilidad ambiental de una botella de PVC y, puesto que no están presionados por sus votantes a favor del planeta y el futuro de nuestr@s hij@s, siguen con sus rutinas; subirse el sueldo, dejarse seducir por empresas sin escrúpulos, declarar anticonstitucional a la oposición, corromperse un poco más… Ell@s trabajan para nosotros, comen de nuestro sueldo y su empleo consiste en ajustar las leyes a las necesidades de la sociedad. Creo que el imperativo de sobrevivir como especie a medio y largo plazo es una necesidad a la que solo renuncian los suicidas.

Debemos felicitarnos por los lentos avances sobre igualdad de género; un ejemplo de que algo se consigue cuando suficiente gente clama de forma decidida. Pero la protección del medio ambiente permanece en el cajón de los retales legislativos. No es que falten voces ni evidencias pues la ciencia, en bloque, avala la importancia de iniciar – ya – cambios importantes. Pero todavía falta peso popular en el plato sensato de la balanza, peso contra la inercia del beneficio a corto plazo (pan para hoy, hambre para mañana) y contra la miopía de los inmovilistas. Mientras las cosas sigan así, quienes podemos, debemos continuar dando la vara con el tema.

Desafortunadamente, las mayorías no piden políticas sostenibles ni medidas que disminuyan la magnitud del desastre.

 En pocos años, SEO/BirdLife ha subido de 12.000 a 14.000 soci@s; es una buena noticia pues indica que nadie está sol@ con su conciencia y que el sentido común aumenta, aunque sigue sin crecer tanto como urge. A pesar de ello, si la cosa no se acelera, hasta el 2.050 no seremos una minoría a tener en cuenta. Para entonces, el agua nos llegará a las rodillas y el plástico nos tapará el ombligo, ese detalle anatómico que, hasta ahora, parece ser nuestro horizonte.

Sirvan los párrafos precedentes para enmarcar el asunto que quisiera compartir con vosotr@s. Lo he leído en un artículo aparecido en el diario El País el pasado 7 de marzo (2019) y redactado por Ángel L. León; es un dato antiguo que el área de Chernóbil fue declarada, y lo continúa siendo, “Zona de Exclusión”, lo que significa que, en ella, a causa de la radiación se ha prohibido la presencia humana. Son 4.200 kilómetros cuadrados a caballo entre Ucrania y Bielorrusia. Hay mucho bosque, pero también terreno agrícola e incluso ciudades y fábricas, todo ello abandonado. Treinta años después del accidente nuclear, esa región todavía alberga demasiada radiación como para que resulte salubre para las personas y los seres vivos en general. Hasta aquí, lo que mucha gente sabe al respecto. Pero recientes estudios han demostrado que en ese presunto infierno ha proliferado la fauna e incluso han regresado animales localmente extintos desde antes del accidente.

Peor que la radiactividad – Grupo Local SEO Barcelona

Nutria europea (Lutra lutra), foto de Salva Solé.

Se han listado catorce especies de mamíferos, entre ellos el alce, el lobo gris, el corzo, el lince, la nutria, el oso pardo y especies tan valiosas como el bisonte europeo y el escaso caballo de Przewalski… Por ejemplo, hacía cien años que los osos no se veían en esa región. Entre las aves cabe destacar el retorno del pigargo europeo (Haliaeetus albicilla).

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Pigargo europeo (Haliaeetus albicilla), foto Salva Solé.

Las golondrinas comunes desaparecieron tras el accidente, pero han recolonizado el área poco a poco. Todo esto se supo porque, entre 2014 y 2015, científicos de Ucrania y Bielorrusia, en coordinación con entidades internacionales, instalaron cámaras-trampa. Al examinar los ríos se habló de monstruosos peces mutantes hasta que se descubrió que, por primera vez en mucho tiempo, las especies alcanzaban sus tallas máximas naturales.

El profesor de ciencias ambientales Jim Smith (universidad de Portsmouth) resume lo que Ángel L. León. y yo, de tercera mano,- presentamos como meollo de nuestros artículos: No es que la radiación sea buena para la vida silvestre, lo que pasa es que las actividades humanas (urbanismo, caza, agricultura, ganadería, industria y explotación forestal) tal como se practican ¡son mucho peores! Asumirlo me llena de vergüenza; somos un animal más dañino que la radiactividad.

En Chernóbil, a causa de ella, el humus se descompone poco y mal porque las bacterias responsables de reciclar la hojarasca son escasas y/o están pachuchas, la capacidad reproductiva de los animales se resiente y la existencia de algunos ejemplares se acorta. Pero, aun así, la vida se abre camino allí dónde el hombre la había diezmado, operación que realizó con mayor eficacia que el escape radiactivo, también responsabilidad suya.

Puesto que lo que le hacemos a la naturaleza tiene consecuencias en nuestra salud y bienestar – todo lo que va, vuelve – ya hace lustros que sonó la hora de repasar qué prioridades nos marcamos respecto al voto, la educación y el modo en que vivimos.

La verdad es que vamos con retraso y no es aceptable seguir siendo peores que la radiactividad.

Peor que la radiactividad – Grupo Local SEO Barcelona

Opinión del alce radioactivo, foto y montaje de Salva Solé.

Hoces del Riaza: el refugio de rapaces cumple 44 años

El 13 de enero se han cumplido 44 años de la inauguración de los Refugios de Montejo y del embalse de Linares, administrados respectivamente por WWF España y la CHD.

Asistieron entonces muchas personas de los pueblos; y también, los gobernadores civiles de Segovia, Burgos, Soria, Valladolid y Toledo; los presidentes de las Diputaciones de Segovia, Lugo, Orense, Santander y Valencia; el Director General del ICONA y otros altos cargos del Ministerio de Agricultura, así como el ministro de Información y Turismo y el subsecretario del Departamento; el alcalde de Segovia, el alcalde y el secretario del Ayuntamiento de Montejo, y otras autoridades locales; tres altezas reales, incluidos los Príncipes de Holanda (entonces Presidente del WWF internacional) y de España (entonces Presidente de ADENA); miembros de la Junta Rectora de ADENA (entre ellos, su Vicepresidente, Félix Rodríguez de la Fuente, que fue quien lo propuso) y otros importantes naturalistas y personalidades de la época; etc.  En 1991, “El Adelantado de Segovia”, en el monográfico sobre sus 90 años, lo destacó como la principal noticia de 1975 en la provincia. En 2018, WWF España, en la revista “Panda” dedicada a sus 50 años, remarcaba que  el Refugio fue “el primer acuerdo de custodia del territorio de España”; y desde su inauguración, “se ha convertido en una escuela de naturalistas y defensores del medio ambiente, algo que no hubiera sido posible sin el compromiso de la población, de los guardas de WWF Hoticiano Hernando y su hijo Jesús, o de los voluntarios del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza”; y añadía que el “trabajo incansable” allí desarrollado “ha convertido este lugar en uno de los espacios naturales de nuestro país con un seguimiento más detallado de su biodiversidad.

El 20 de junio de 1974, el Pleno de la Diputación Provincial de Segovia, “puesto que se estima es competencia de esta Diputación contribuir, en la medida de sus posibilidades económicas, a la defensa y conservación de su riqueza ornitológica y, en general, a los programas de conservación y defensa de la naturaleza”, acordó por unanimidad “felicitar muy efusivamente” a ADENA, y “contribuir con la cantidad de 400.000 pesetas” al proyecto del Refugio; que costó aquel año unos once millones de pesetas, surgidos casi de la nada. Puso de acuerdo a muchísimas personas y entidades; incluyendo a los habitantes de Montejo, que renunciaron a cazar en gran parte del término para hacer posible esa ilusión, de una forma tan generosa y bonita que no conocíamos precedentes en España. A muchos,  el Refugio nos parecía entonces un sueño increíble. Mantenerlo ha resultado todavía mucho más difícil.

En 2018, el Centro Cultural San José (del Ayuntamiento de Segovia) y el Ayuntamiento de Montejo acogieron la exposición sobre el aniversario del Refugio, organizada por Juan José Molina, que estuvo anteriormente en la Casa de las Ciencias de Logroño (2015), el Museo Nacional de Ciencias Naturales en Madrid (2016), la Casa de la Cultura de Aranda de Duero (2017), y el Ayuntamiento de Montejo. En noviembre, al menos unas 150 personas acudieron, en Villaverde de Montejo, al emotivo homenaje a Jesús Hernando, que cumplía 30 años como guarda de WWF en el Refugio (donde relevó a su padre el inolvidable guarda Hoticiano), como recoge este mes la revista “Quercus”, que considera el Refugio “uno de los espacios naturales más emblemáticos de España”.

   Gracias a la Diputación Provincial y la Caja de Burgos, en 2018 apareció el Volumen V del Anuario Ornitológico de Burgos (coordinado por Fernando Román, José Luis Lobo y Rufino Fernández), que recoge aportaciones de 247 colaboradores, e incluye bastantes datos sobre la comarca. Con este libro, el Refugio ha  aparecido ya en 4.514 publicaciones impresas de todo tipo, 54 congresos científicos (18 internacionales), 329 charlas o conferencias, 263 programas de televisión y 778 de radio, 1.437 trabajos o informes naturalistas (sin contar los de censos, que son muchos más), varios cursos (incluidas las tres Jornadas sobre Buitres de la UNED), 17 tesis doctorales y distintos proyectos fin de carrera, múltiples sitios de Internet, etc. El Refugio o su entorno, o trabajos realizados allí, ha recibido 25 premios, y 18 títulos o figuras de protección (desde ZEPA, hasta Parque Natural).

Hoces del Riaza: el refugio de rapaces cumple 44 años

Buitre leonado con anilla amarilla 77F, y otros buitres leonados, en el comedero de WWF en el Refugio de Rapaces de Montejo. (Fotografía: Raúl González Rodríguez. 8 de noviembre de 2018.)

También en 2018, las “Hojas” Informativas del Refugio cumplieron 40 años. Sus 49 números (8.995 páginas) son, según señaló “Quercus” en octubre, “la crónica naturalista más longeva y exhaustiva dedicada a un espacio natural de la que tengamos noticias”. Gracias al trabajo altruista de Raúl González y otros, pueden  verse asimismo en Naturalicante (Internet), con acceso libre y gratuito. Y del mismo modo, las circulares del Fondo, con bastantes noticias del último año; desde la tercera observación de un pechiazul  (fotografiado junto al embalse de Linares, el 9 de septiembre, por Xavier Parra y Montserrat Gutiérrez), hasta los trabajos realizados en la comarca por WWF, GREFA (en Montejo y Maderuelo, y Burgos), la Fundación Alondra Ricotí (en el páramo de Corcos), SEO-Segovia (con aguiluchos), y otras entidades y personas. Además, las memorias de WWF y del Parque Natural resumen cada año sus actuaciones y otras novedades.

El Refugio fue uno de los primeros espacios naturales protegidos en Castilla y León. Se hizo para conservar un paraje excepcional, su enorme población de rapaces, y toda su fauna. Soy testigo de la ilusión que despertó, y que sigue motivando. Desde que empezó, le he entregado casi toda mi vida.

Que sepamos, ninguna otra gran población salvaje en España, de buitres leonados y alimoches, ha sido objeto de un seguimiento semejante. Desde 1975, durante 45.772 horas, he censado personalmente, cada año, todos los nidos con éxito (en conjunto, 925 y 87, respectivamente), y también los de zonas próximas. En el nido “campeón” de los buitres, he podido constatar que ha salido adelante el pollo en 36 años; mientras que otro nido ha sido usado con éxito durante 20 años consecutivos. No tengo noticias de cifras tan altas, para esta especie, en ningún otro lugar.

También se han hecho allí otros muchos censos, por distintas personas. Entre ellos, desde 1983, los 36 censos colectivos de otoño, en los que han participado más de 800 ornitólogos. Continúo revisando los informes parciales del último (2018), coordinado por el agente forestal Juan José Molina (vicepresidente del Fondo para el Refugio). Ha aportado una gran sorpresa, la observación (por primera vez para Castilla y León, que sepamos), de un coliazul cejiblanco, pájaro de la taiga siberiana o cerca, a miles de kilómetros de aquí. Fue fotografiado, en el pinar de Valdevacas de Montejo, por los biólogos Xavier Parra y Montserrat Gutiérrez, y fue visto el día siguiente por Andrés Requejo, ornitólogo asimismo de Barcelona. La difusión por Internet atrajo a bastantes naturalistas; algunos también vieron, y fotografiaron de nuevo, a este visitante insólito. Así, son ya 333 las especies de vertebrados citadas en la zona; al menos 165 se han reproducido allí, según recogen las Hojas Informativas sobre el Refugio.

Hoces del Riaza: el refugio de rapaces cumple 44 años

Coliazul cejiblanco, en el pinar de Valdevacas de Montejo. (Fotografía: Xavier Parra Cuenca. 10 de noviembre de 2018.)

Precisamente del censo de otoño, la doctora Marta Novo escribió en 2015: “Ver esta pasión (…) en toda la gente que colabora hace que vuelva a tener fe en la sociedad”.

El 7 de enero de 1975 tuvo lugar, gracias al grupo de empresas Pascual, el primer aporte (26 cerdos) al comedero de buitres de WWF en el Refugio de Montejo; que sigue siendo fundamental, como otros siete muladares cercanos, cuatro en Segovia y tres en Burgos (el de Caleruega y anexos ha sido premiado en 2018, por la Junta de Castilla y León). Los grandes buitres son los vertebrados europeos que se reproducen más despacio. Los dramáticos declives recientes habidos en bastantes zonas de Asia y África (reflejados en Vulture News y en otras muchas publicaciones), y sus consecuencias, indican que no podemos bajar la guardia. En los últimos años he comprobado descensos en pequeñas colonias cercanas (no en todas), de las tres provincias. Quizás estén relacionados con la disminución de los rebaños, los parques eólicos, y los demás problemas ya conocidos. El censo de otoño ofrece en 2018 el mejor resultado aún provisional, aunque no así el de pollos volados en primavera y verano (número sin duda influido por molestias humanas en determinados lugares, entre otros motivos).

El Refugio no sólo detuvo el declive de la gran población de los buitres, conservando también su mundo. Durante 44 años, su influencia ha sido enorme. Ha inspirado otros muchos proyectos (podría poner bastantes ejemplos), y ha movido voluntades e ilusiones hasta extremos sorprendentes, a pesar de muchas dificultades.  Debemos agradecerlo también a sus guardas (de WWF y la CHD), a los agentes del actual Parque Natural y del Seprona, y a muchísimas personas y entidades que trabajaron noblemente para estudiarlo y protegerlo, incluso a costa de auténticos y callados sacrificios. Deseamos que siga salvaje y hermoso, con toda su fauna y su fuerza; y que continúe sembrando esperanza.

Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo
Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza

 

 

Los grupos locales de SEO Birdlife

Este nota se publicó por primera vez en la web de SEO Birdlife

Los grupos locales de SEO/BirdLife movilizan cada año a más de 35.000 voluntarios y voluntarias comprometidos con el medio ambiente

Los 39 grupos locales de SEO/BirdLife se encuentran en Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Aragón, Cataluña, Valencia, Baleares, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Madrid, Andalucía y Ceuta

Madrid 05/12/2018 En la actualidad SEO/BirdLife cuenta con 39 grupos locales repartidos por España. Su actividad no solamente se centra en acciones de voluntariado, también realizan eventos, jornadas informativas y divulgativas en el Día de las Aves y el Día de los Humedales, cursos, excursiones, actividades infantiles y concursos entre otras muchas actividades.

“Para SEO/BirdLife la impagable labor de los voluntarios de nuestros grupos locales es fundamental en la conservación de la naturaleza. Es incuestionable que el trabajo de colaboradores y voluntarios de SEO/BirdLife permite, por ejemplo, que se lleven a cabo estudios exhaustivos y muchas veces inéditos sobre la avifauna española”, reconoce Federico García, coordinador del Área Social de SEO/BirdLife.

Voluntariado en acción

Los grupos locales involucran a unos 1.000 socios de SEO/BirdLife, lo que supone cerca de un 10% de la masa social de la organización, a los que se unen unos 1.500 simpatizantes, según recogen los últimos datos aportados por los grupos locales sobre sus actividades realizadas en 2017.

En las más de 500 actuaciones que desarrollaron durante el pasado año dedicaron casi 8.000 horas a esta labor voluntaria, consiguiendo la participación de 35.000 personas. Su labor como divulgadores de los valores de SEO/BirdLife es muy relevante a la vista de estos datos, y sus principales acciones se han centrado en desarrollar actividades infantiles, celebraciones, ferias, eventos, concursos, exposiciones, cursos, jornadas formativas, excursiones, viajes y rutas.

A estas hay que sumar las relacionadas con el voluntariado, las acciones de conservación de nuestra biodiversidad o la participación en los diferentes programas de ciencia ciudadana que desarrolla la organización.

En esta llamada a la acción también hay que destacar que realizan una importante labor de divulgación de la necesidad de conservar la naturaleza y de la propia organización, con una buena acogida en los medios de comunicación locales y con una presencia cada vez más destacada en redes sociales.

Del total de grupos locales 15 mantienen una web y/o blog, 19 grupos tienen un perfil o página en Facebook y 7 tienen su propio perfil en Twitter.

(*)El Día Internacional de los Voluntarios, decretado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 17 de diciembre de 1985, para reconocer la labor e importancia de los voluntarios en la paz y el desarrollo sostenible de todo el mundo.

¿Dónde se encuentran nuestros grupos locales? AQUí

Actividad divulgativa Grupos Locales de SEO/BirdLife   

Actividad divulgativa, una de las principales acciones de los grupos locales ©SEO/BirdLife

Ciencia ciudadana y proyecto IBAs: Natura Alert

Una de las noticias que ofreció la interesante jornada de Grupos Locales del pasado 17 de noviembre 2018 en la sede de SEO Birdlife fue el proyecto de renovación de la información sobre las IBAs en España. Esta renovación de la información del inventario de IBAs se apoyará en parte en datos obtenidos utilizando una aplicación del proyecto LandSense, una forma más de integrar la ciencia ciudadana en la protección de la naturaleza. Nos parece oportuno ofreceros una aproximación a este proyecto, y a una de sus formas de plasmarse, la aplicación para dispositivos móviles Natura Alert.

Qué son las IBAs

Nunca está de más empezar por el principio, aún en temas conocidos. Birdlife define los espacios que contribuyen a la conservación global de la biodiversidad como KBA (Áreas Clave para la Biodiversidad), son aquellos territorios vitales para la supervivencia de especies amenazadas a nivel global. Las IBA (Áreas Importantes para las Aves) serían parte de esos espacios, identificados con criterios comunes por los socios y expertos de BirdLife. Cada uno de los Socios de BirdLife es responsable de su red nacional de áreas y BirdLife asume esta responsabilidad en algunos países donde BirdLife no está presente y en alta mar. Así en España el socio responsable del proyecto IBA es SEO Birdlife que en 1998 publicó su primer inventario (aunque se había estado trabajando con este inventario desde 1992), el inventario se revisó de manera completa en 2011.

No hace falta señalar que por su naturaleza estas áreas deben ser monitorizadas. Su absoluta importancia se evidencia en que las actuales 469 IBA españolas son fundamentales para la conservación a nivel mundial de 160 especies de aves amenazadas. La necesidad de saber qué pasa en las IBA es crucial tanto para detectar y actuar sobre amenazas, como para evaluar las acciones de conservación. Esta monitorización también puede servir a los Grupos Locales de SEO Birdlife para permitirles crecer y mejorar al implicarse e interactuar con otras personas implicadas en la conservación a nivel local, y no sólo como forma de acción personal.

Qué es el proyecto Landsense

Ya tenemos claro la importancia de esta actualización de los datos de nuestras IBA. Su importancia para las aves excede la escala local y su conservación es vital, saber lo que está pasando en las mismas es uno de los puntos clave de su defensa.

Ciencia ciudadana y proyecto IBAs: Natura Alert

Hace ya año y medio SEO Birdlife nos hacía la pregunta ¿Qué puede hacer Landsense por ti? Y tras explicarnos en qué consistía el proyecto LandSense llegaba al meollo de la cuestión, desde nuestra perspectiva de conservación de hábitats y especies, “Estamos convencidos de que LandSense es una oportunidad única para comprobar el estado de nuestras IBA y ZEPA e informar sobre posibles amenazas presentes en estas áreas”. Otros artículos en SEO añadían información sobre el proyecto y a finales de mayo de 2017 comenzamos a vislumbrar por dónde iban los tiros (toquemos madera) en el artículo “Planteamiento base LandSense” en lo que era toda una declaración de intenciones y nos proponía aportar nuestras opiniones a través de una encuesta.

SEO Birdlife: LandSense es una oportunidad única para comprobar el estado de nuestras IBA y ZEPA e informar sobre posibles amenazas presentes en estas áreas

El proyecto LandSense financiado por el programa de investigación Horizon 2020 de la Unión Europea y coordinado por la IIASA (Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados) con el soporte de 18 socios de nueve países europeos tiene como objetivo construir un observatorio ciudadano para la monitorización de la cobertura terrestre. Se trata de relacionar al ciudadano con las imágenes por satélite intentando modificar la forma de entender del uso de la tierra para transformar los enfoques actuales en la toma de decisiones ambientales. LandSense tiene como objetivo descubrir el potencial colectivo de la ciencia ciudadana y los datos de observación de la Tierra (EO) para mejorar la forma en que las personas ven, trazan mapas y entienden el mundo.

Cómo lo va a usar SEO Birdlife

Ciencia ciudadana y proyecto IBAs: Natura AlertResumiendo la información que podemos encontrar en la página de Google Play de la aplicación Natura Alert, aplicación a día de hoy finales de noviembre de 2018 en beta, se trata de dotar a los ciudadanos de una herramienta que permita de manera sencilla informar sobre amenazas a la biodiversidad y cambios en hábitats específicos. Esta información ayudará de manera crucial a mejorar la red de SEO BirdLife de Áreas importantes para la conservación de aves (proyecto IBA) y otros territorios ambientalmente sensibles. Nos permitirá a todos participar de manera activa, apoyando así a los más de 300 voluntarios que ya colaboran con el proyecto de IBAs de SEO Birdlife, simplificando la recogida y el modo de alerta de las amenazas que pueden afectar a los espacios que visitamos (muchos de ellos catalogados y con figuras de protección) en nuestra actividad pajarera habitual.

Otros ejemplos de participación ciudadana dentro de LandSense

Ciencia ciudadana y proyecto IBAs: Natura AlertEl proyecto de SEO Birdlife no es el único dentro de LandSense que intenta utilizar la información proporcionada por el ciudadano a través de una aplicación móvil para una adecuada gestión del uso del suelo. Mijn Park, un proyecto piloto de la ciudad de Ámsterdam, tiene como objetivo conocer cómo las personas interactúan con los parques urbanos y averiguar si una aplicación para dispositivos móviles es una manera adecuada de recoger este tipo de información sustituyendo a estudios más tradicionales con encuestas personales.

Ciencia ciudadana y proyecto IBAs: Natura AlertTambién dentro de LandSense podemos encontrar el proyecto PAYSAGES del IGN francés (Institut national de l’information géographique et forestière). Este proyecto busca que el ciudadano participe en el seguimiento del uso y la cobertura del suelo. Como señalan en su página Web se trata de convertir a los ciudadanos en centinelas del paisaje. Los participantes pueden acceder a los datos sobre el uso del suelo, así como participar enriqueciendo y validando los datos con sus propias observaciones.

La aplicación Natura Alert

Ciencia ciudadana y proyecto IBAs: Natura AlertLa aplicación es muy sencilla de usar. Tenemos 3 acciones en pantalla: Grabar una amenaza, áreas protegidas cerca de mi y Perfil. Para utilizar cualquiera de ellas hay que iniciar sesión.

Podemos hacerlo con nuestro usuario de voluntario en los programas de seguimiento de SEO Birdlife; el botón nos lleva automáticamente a la página de inicio de sesión de Landsense (si no tenemos este usuario y lo queremos obtener podemos hacerlo a través de la página de seguimiento de aves SEO incorporándote a cualquiera de los programas). Si no tenemos este usuario podemos utilizar nuestra cuenta de Google o de Facebook.

En todos los casos la entrada es correcta y se resuelve correctamente. Una vez hayamos iniciado la sesión ya tenemos accesibles las tres acciones posibles.

Grabar una amenaza

Ciencia ciudadana y proyecto IBAs: Natura AlertEsta acción es la que da sentido, en el momento actual, a la aplicación por lo que nos detendremos un momento. Os invitamos a trastear todo lo posible con la aplicación que es sencilla para conocer el resto de funcionalidades.

Si pulsamos sobre “Grabar una amenaza” la aplicación abrirá un mapa y nos pedirá que ubiquemos la ubicación de la amenaza, al marcarla en el mapa nos aparecerá la habitual chincheta de los mapas de Google y ya podremos dar al botón inferior de siguiente.

Lo primero será seleccionar la categoría de la amenaza. En estos momentos la aplicación propone 11 tipos de amenazas:

  • Desarrollo residencial y comercial
  • Expansión agrícola e intensificación
  • Producción energética y minería
  • Infraestructuras lineales. Carreteras, trenes, tendidos eléctricos…
  • Sobreexplotación, persecución y control de especies
  • Molestias humanas y perturbación
  • Modificación de sistemas naturales: incendios, canales, embalses…
  • Especies invasoras
  • Contaminación
  • Eventos geológicos: terremotos, erupciones, tsunamis…
  • Cambio climático

Ciencia ciudadana y proyecto IBAs: Natura Alert

Una vez marcada la categoría debemos especificar la amenaza, a modo de ejemplo si hemos utilizado la categoría de Molestia Humanas, la aplicación nos pide especificar si son actividades recreativas, guerras, disturbios civiles, etc. o trabajo y otras actividades.

Después debemos seleccionar la gravedad de la amenaza, categorizándola como insignificante, lenta, moderado y rápido. También señalaremos el porcentaje de espacio amenazado (menos del 10%, entre el 10 y el 50%, entre el 50 y el 90% o la totalidad del espacio.

Para finalizar deberemos informar el momento de la amenaza.

Un punto muy importante es que la aplicación nos permite incorporar fotografía y vídeos, ya sea tomados en el momento ya desde nuestra galería del dispositivo y añadir comentarios antes de enviar la amenaza.

Recordad que Nos permitirá a todos participar de manera activa, apoyando así a los más de 300 voluntarios que ya colaboran con el proyecto de IBAs de SEO Birdlife, simplificando la recogida y el modo de alerta de las amenazas que pueden afectar a los espacios en nuestra actividad pajarera habitual.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 43 años

El 13 de enero se cumplen 43 años de la inauguración de los Refugios de Montejo y del embalse de Linares, administrados respectivamente por WWF España (que en 2018 celebra su 50 aniversario) y la CHD.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 43 años

Buitres leonados en un festín, en el comedero de WWF en el Refugio de Montejo. (Fot: Dr. Juan José Bacallado Aránega, octubre 2017)

Junto a Antonio Ruiz, soy de los pocos naturalistas que hemos vivido toda la historia del Refugio desde su gestación. Mantenerlo ha sido todavía mucho más difícil que crearlo. Surgieron múltiples dificultades y enormes problemas. Hay que mantener el esfuerzo, y la ilusión que lo hizo posible.

Comienzo a escribir estas líneas una tarde fría de diciembre de 2017, con lluvia y niebla, en remotas sierras andaluzas, donde pasé muchas jornadas juveniles siguiendo las aves rapaces y la fauna. Pateando en solitario estos montes, de bosque y matorral mediterráneos, pensaba cómo debería ser una reserva perfecta. Ya entonces dejaba carroñas para los buitres, que siempre me han impresionado. Y aprendía sobre ranas, galápagos, águilas y otros animales salvajes.

Con catorce años, fui miembro del comité rector de ADENA Juvenil. Luchamos duramente por las zonas húmedas de La Mancha. Conocí al guarda mayor Bautista García-Consuegra, que ahora tiene una placa en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel; también a Félix Rodríguez de la Fuente y otros enamorados de esos parajes. El 4 de enero de 1972, con bandadas de patos oscureciendo el cielo al atardecer, Cosme Morillo nos decía que lo recordáramos bien, porque habíamos visto unas concentraciones de aves acuáticas que posiblemente esas tierras jamás volverían a conocer.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 43 años

Al menos 558 buitres leonados, sobre el comedero del Refugio de Rapaces de Montejo. No conocemos ninguna otra foto, tomada en el Refugio, donde aparezcan tantos buitres volando. (Fotografía: Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo, 9 de mayo de 2017. Publicada en 2017 en la Circular 19 del Fondo para el Refugio, página 60)

Nos llevamos profundos desengaños, de los que desgarran el alma. Comprendí lo difícil que es defender de verdad la naturaleza salvaje.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 43 años

Verderón serrano, una de las grandes sorpresas del último censo de otoño, entre Valdevacas de Montejo y la ermita de Hornuez. (Fotografía: Xavier Parra Cuenca. 11 de noviembre de 2017.)

En 1974 comenzó un proyecto increíble, utópico, distinto de todos los anteriores en España. El Refugio, promovido por ADENA a instancias de Félix, se logró gracias a la generosidad y la ilusión de muchísima gente: desde los labradores y ganaderos de Montejo, hasta la Diputación de Segovia; desde la CHD hasta Pascual y otras entidades o empresas que lo apoyaron a cambio de nada material (así fue); además de todos aquellos, dentro y fuera de los pueblos, que creyeron en él. La inauguración fue destacada en el “Telediario”, el “Nodo”, la radio, todos los periódicos nacionales (alguno en portada) y muchos regionales (de toda España), etc. Fue el primer espacio protegido, o casi, en Castilla y León. Me devolvió la esperanza.

Una persona excepcional de Montejo de la Vega, el guarda Hoticiano Hernando, fue decisiva para el Refugio; como lo es su hijo Jesús, que en 2018 cumplirá 30 años como guarda de WWF. Sin olvidar a los restantes guardas y agentes, de ambos Refugios o del actual Parque Natural, o del SEPRONA. Ni a otros muchos que también han estudiado y defendido estas tierras, incluso dedicándoles gran parte de sus vidas; a menudo a costa de auténticos sacrificios personales, que deben ser agradecidos como se merecen. El trabajo desinteresado del ornitólogo suizo Daniel Magnenat es un ejemplo asombroso y no es el único. Además, la colaboración entre investigadores ha sido enorme.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 43 años

Juan José Molina, comisario de la exposición sobre el aniversario del Refugio, junto al cartel dedicado al guarda Hoticiano, en el salón del Ayuntamiento de Montejo de la Vega. (Fotografía: José Luis Armendáriz Sanz. 12 de noviembre de 2017.)

Cuando conocí el Refugio, invitado por ADENA, vi que no era el más bello sueño de mi infancia; era mucho más. Yo nunca había podido imaginar algo tan hermoso. Necesitaba saber si era eficaz, si detenía el declive de los buitres y protegía su mundo.

Desde 1975 he censado, todos los años, los pollos que salen adelante en cada peña o barranco. Algunos resultados aparecen este mes en la revista científica Ardeola, de SEO/BirdLife. Durante 43.119 horas, he registrado 6.182 pollos de buitre leonado que han salido adelante, en  901 nidos diferentes, con un máximo de 313 en 2017; 381 pollos volados de alimoche en 86 nidos con éxito; etc. También he censado zonas cercanas de cuatro provincias. No conozco en España ninguna otra gran población salvaje de estas especies que haya sido seguida así, con extremo rigor y respeto, durante 43 años, por una misma persona.

En enero de 1978 comencé las HojasInformativas sobre el Refugio. La primera fue eso, una hoja. Los 47 números publicados suman 8.213 páginas, y resumen la información que conozco sobre las 331 especies de vertebrados citadas allí; tanto mis propios trabajos, como los amablemente comunicados por más de mil colaboradores y las referencias a todos los demás estudios. Aunque las ediciones impresas están agotadas, pueden verse también en Internet, en www.naturalicante.com, con acceso libre y gratuito, gracias a Raúl González y otros.

En 1980 formamos el Fondo para el Refugio, que evitó su fin.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 43 años

Fotografía: Dr. Juan José Bacallado Aránega. 19 de octubre de 2017

En 1983 empezamos los censos colectivos de otoño, en  los que han participado 764 ornitólogos. Los coordiné durante once años; después lo hicieron el biólogo Juan Prieto 19 años más, y el agente forestal Juan José Molina en los 5 últimos años. Los informes finales, que pueden verse también en Naturalicante, suman 1.743 páginas; sin contar el último, del que continúo revisando los informes parciales, realizados por más de cien participantes de seis países.

En 1993 publiqué la Lista de vertebrados del Refugio, la primera de las monografías sobre su fauna.

El Refugio o su entorno, o trabajos realizados allí, ha recibido 25 premios, y 18 títulos o figuras de protección (desde ZEPA, hasta Parque Natural); ha aparecido en 54 congresos científicos  (18   internacionales), 17 tesis doctorales, distintos proyectos fin de carrera, varios cursos (incluidas las tres Jornadas sobre Buitres de la UNED), 1.372 trabajos o informes naturalistas (sin contar los de censos, que son muchos más),  326 conferencias,  4.429 publicaciones impresas (científicas o de divulgación), 257 programas de televisión y 756 de radio, múltiples sitios de Internet, etc.

El Refugio ha inspirado otros muchos proyectos, de investigación y conservación. Desde Inglaterra, en 1995, Borja Heredia, coordinador de planes de acción de BirdLife International, escribía: “Se trata de uno de los pocos lugares en los que se ha seguido con detalle la evolución numérica de la comunidad de aves de presa durante un dilatado periodo de tiempo (…), aportando una valiosísima información para la conservación y gestión de otros enclaves análogos en todo el mundo.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 43 años

Fotografía: Dr. Juan José Bacallado Aránega. 19 de octubre de 2017

También ha inspirado poesías, como las incluidas en nuestro libro colectivo Guardianes del Refugio (editado por José Luis Nava -Universa Terra-). Y tal como reflejan las 19 Circulares del Fondo (576 páginas de artículos y fotos), sigue favoreciendo actuaciones; desde las cajas nido colocadas por GREFA (con WWF) para el control biológico del topillo (en Montejo y Maderuelo), hasta los campamentos en el albergue de Valdevacas (con Gredos San Diego), o el mantenimiento de los comederos de buitres.

En el libro de  la Junta Espacios Naturales de Castilla y León (de “Las guías del Duero”, con El Mundo), Susana Casado y Alfredo Ortega  indican que el Refugio ha sido “escuela de varias generaciones de naturalistas”, que han seguido su evolución  “de una manera tan precisa, que no ofrece parangón posible entre los espacios protegidos de nuestro país”. También WWF, en su revista Panda (Nº 131), señala, refiriéndose a la tarea altruista realizada, que “gracias a este increíble trabajo las Hoces del Riaza son uno de los parajes mejor conocidos y estudiados del mundo”.

Y sigue habiendo sorpresas. Por ejemplo, en 2017 hemos conocido las primeras citas para el carricero tordal en el embalse de Linares: un  ejemplar oído el 17 de mayo (por José Luis López-Pozuelo), y fotografiado en el mismo sitio el 13 de julio (por Xavier Parra).

En nuestro libro colectivo La Leyenda de las Cárcavas, el Dr. Xavier Batllori, de la Universidad de Barcelona, escribe: “Una de las mayores alabanzas que pueden verterse sobre todas las personas que aman al Refugio es la facilidad, transparencia y limpieza con la que ha circulado la información durante tantos años. (…) La información remitida siempre fue tratada con absoluta seriedad, especificando con claridad la fuente. La confianza que este rigor inspira es clave para explicar la fluidez con que se intercambia la información, bien distinta a la situación que se da en otros ámbitos, cuando algunos pretenden aprovecharse descaradamente del trabajo de los demás para su propio y exclusivo provecho.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 43 años

Participantes en el censo de otoño, en Villaverde de Montejo, el sábado 11 de noviembre de 2017

En 2015 la Casa de las Ciencias de Logroño financió y presentó una gran exposición, sobre el aniversario del Refugio, organizada por Juan José Molina (Vicepresidente del Fondo), con el apoyo de otras personas y entidades. La exposición estuvo en 2016 en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (en Madrid), en 2017 en la Casa de la Cultura de Aranda de Duero (Burgos), y después en el Ayuntamiento de Montejo de la Vega (a donde es posible vuelva el próximo verano). Deseamos que en 2018 pueda ponerse en Segovia.

Las poblaciones de buitres están entre las mayores que se conocen. Ahora, ante la dramática situación mundial de estas aves,  la historia increíble del Refugio les da un valor especial, como señalé en 2017 en la revista Argutorio.  En 1990 Francisco López Laguna terminaba así su apasionante artículo “Guarda de Montejo por un verano” (Panda 29, WWF): “Todos queremos lo mismo, queremos que las hoces del Riaza sigan existiendo por mucho tiempo. Para los vecinos de los pueblos significan su vida, su tierra. Para el resto del mundo significa la esperanza.

Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo
Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza

 

Foto cabecera:  Buitre leonado acudiendo a un festín, en el comedero de WWF en el Refugio de Montejo. (Fotografía: Dr. Juan José Bacallado Aránega. 19 de octubre de 2017.)