Serreta mediana: pato raro punk

He aquí un ave que se ríe de la compostura: con los “pelos de punta”, más bien se diría la caricatura de un ave permanentemente alarmada. A ella le da igual porque esa forma de ver solo la tenemos los humanos y no está pendiente de nuestras opiniones; ni siquiera se ha hecho un perfil en Instagram.

Si un colimbo o un somormujo no son patos, aunque lo parezcan, las serretas tampoco deberían, pero lo son.

Hay seis especies de serretas en el mundo, así que constituyen un pequeño grupo dentro de las anátidas (3,44 %), un grupo que ha abandonado los hábitos mayoritariamente vegetarianos del orden anseriformes para entregarse a la dieta de pescado. Tanto se ha especializado en la captura de presas escurridizas que los procesos evolutivos han aserrado el borde de sus picos para que no se les escapen. Y por eso se llaman serretas.

La mediana es, con diferencia, la menos rara de las serretas que se pueden ver en Catalunya y el resto de la península ibérica. De hecho, cada invierno se detectan ejemplares a lo largo de nuestras costas, desde el Delta de l’Ebre hasta Cap de Creus aunque, como sucede con muchas especies de aves marinas, en los últimos años se ha constatado un descenso de los avistamientos. Prefiere las zonas más tranquilas del litoral y suele evitar el mar abierto, pero aun así normalmente hace falta un telescopio para disfrutarla.

De punta de pico a punta de cola mide entre 51 y 64 cm, siendo los machos, en promedio, más grandes y pesados que las hembras. En plumaje nupcial es cuando más extremado resulta su dimorfismo sexual: véase la hembra adulta que se muestra en la foto de cabecera y el macho con librea reproductora en la de abajo. En plumaje de eclipse, el macho conserva una gran mancha blanca en el ala, que destaca sobre otras plumas oscuras. Pero, por lo demás, es casi idéntico a la hembra.

Se reproduce en humedales de la tundra y la taiga y tanto le da que el agua sea dulce o salada. Es más común cerca de la costa pero a veces se la encuentra muchos kilómetros hacia el interior continental. En invierno emigra hacia el sur y, como he dicho antes, busca aguas litorales, sobre todo bahías resguardadas y estuarios. A veces, hasta entra en los puertos.

Su dieta se basa en peces de entre 10 y 15 cm de longitud y, secundariamente, en cangrejos de río y camarones. Los pollos también capturan insectos, moluscos pequeños y gusanos e incluso algo de materia vegetal (semillas).

La serreta mediana ha desarrollado diversas técnicas de pesca, según la profundidad y el tipo de presa: puede limitarse a nadar sumergiendo la cabeza para pillar lo que va encontrando a su alcance a uno o dos palmos bajo la superficie, o bucear hasta los 9 m (generalmente menos) como hacen los álcidos y los cormoranes. También se la ha observado colaborar entre varios ejemplares, incluso de distintas edades, para acosar bancos de peces en grupo. Forman en una línea y van empujando delante de ellos al cardumen.

En primavera y verano ocupa una ancha franja de clima ártico y subártico en Norteamérica y toda Eurasia. Está presente en las costas de Groenlandia, Islandia y buena parte de la Siberia interior. Como muy al sur cría en el el norte de los Grandes Lagos (EEUU y Canadá) y en el norte de Kazajistán. En invierno se traslada a las aguas litorales de Japón y NE de China, Taiwan y EE.U, llegando a la península de Yucatán y las islas Bahamas. Pero también ocupa lagunas interiores de Oriente Medio, Rumanía e Italia, así como todo el litoral cantábrico, puntos de Catalunya e incluso la costa de Túnez.

Su estatus de conservación es bueno (“preocupación menor”) ya que las zonas del ártico donde cría son suficientemente remotas. Y en invierno ni siquiera toca tierra. Por supuesto, el descenso de la población de peces, la contaminación marina, el envenenamiento por perdigones de plomo en los humedales y otros atentados le perjudican localmente pero, por ahora, no se han registrado grandes pérdidas de población.

Macho de Serreta mediana en Geojin-ri (Corea del Sur 25-1-2017). Foto de Salva Solé.

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Cursillo identificación de limícolas 2022

Cursillo para quienes ya dominan la identificación de aves comunes pero todavía se “pelean” con las limícolas más similares entre sí: andarríos, correlimos, agujas, chorlitejos… Mediante montajes fotográficos comparativos, analizaremos los rasgos distintivos de 29 especies de limícolas. Se repartirán apuntes sobre todo ello para que no sea necesario tomar notas.

Cualquier consulta relacionada con este cursillo, dirigidla directamente al “profe”, Salva Solé, escribiendo a ignicapillus@gmail.com.

Mosquitero silbador: escaso pero no raro

Mosquiter xiulaire – Phylloscopus sibilatrix (Wood Warbler)

Hay que estar atent@ durante los pasos migratorios de primavera y otoño para detectar a este mosquitero, bastante escaso aunque no raro. Sin ir más lejos, entre la primavera del 2015 y la del 2022 lo he visto tres veces en el parque de Diagonal Mar (Barcelona ciudad) y una en el Parc de la Ciutadella.

La blancura de sus partes inferiores, el tono amarillo limón restringido a la ceja, la cara y la garganta – como muy abajo, hasta el pecho – y las partes superiores de un verde tan amarillento, lo delatan. 

Sus patas son más anaranjadas, por término medio, que las del mosquitero musical (Mosquiter de passa) y nunca negras. Los juveniles, que pasan en otoño, ya son prácticamente idénticos a los adultos (menos mal…).

            De punta de pico a punta de cola mide entre 11 y 13 cm y, al igual que el resto de mosquiteros, machos y hembras presentan el mismo aspecto.

Es posible que todavía críen unas pocas parejas en puntos remotos de los Pirineos de Huesca, más probablemente en la vertiente francesa. Pero en 2020 ya no se registraron reproductores en Asturias y es un ave que va desapareciendo de Reino Unido. En Irlanda casi está extinto. Es probable que el calentamiento global esté desplazando hacia el norte sus zonas de cría, tal como se ha constatado con varias especies de aves. No obstante, sigue siendo abundante en el centro y norte de Europa de manera que su estatus de conservación está clasificado “De preocupación menor”.

            Se reproduce en bosques caducifolios sombreados y húmedos a baja altitud, mostrando querencia por los hayedos, robledales, castañales y en menor medida, también en abetos, alisos, abedules… Necesita un dosel cerrado. Durante el invierno, en África, escoge selvas diversas pero también sus límites, así como sabanas boscosas. Ocasionalmente frecuenta manglares. En paso puede verse en grandes matorrales y árboles de todas las tallas ya que se torna menos estricto con la frondosidad del ecosistema.

            Siendo un insectívoro típico, se alimenta de presas tales como efímeras, caballitos del diablo, tijeretas, chinches, crisopas, hormigas, escarabajos, arañas y larvas diversas. Pero se ríe del fundamentalismo carnívoro porque equilibra su dieta con bayas y frutas; zarzamora, sauco, grosella, arándano, ciruela…

            Su área de distribución mundial se divide en dos, con una región de cría que, de oeste a este, abarca desde Reino Unido hasta la Rusia que queda al norte del NO de Kazajistán. De sur a norte lo encontramos desde la Francia meridional  hasta casi el norte de Finlandia. En invierno emigra a los países subsaharianos, en una amplia franja que va de Guinea a Kenia pero sin “bajar” de la mitad septentrional de la República Democrática del Congo.

Mosquitero silbador (Parque Diagonal Mar 21-5-2015). Foto de Salva Solé.

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Colirrojo diademado: picando aceitunas

El Paleártico Occidental es la gran región que incluye y excede Europa, pues abarca desde las Azores hasta Irán y desde Islandia hasta el centro de Siberia. En tan amplio territorio tenemos cuatro representantes del género Phoenicurus, es decir, cuatro especies de colirrojos. En “Conócelas” ya había mostrado tres de ellas y ahora, con esta, completo el álbum de familia.

El colirrojo diademado solo vive en tres países: Marruecos, Argelia y Túnez. En ellos tiene poblaciones sedentarias aunque una parte de la que reside más al este se desplaza en invierno hasta la esquina NO de Libia. Las demás, durante los meses fríos, colonizan temporalmente zonas al norte y al sur, aunque sin salirse de los citados países. No obstante, cada vez se observan más divagantes de esta especie en España.  Yo la vi en el Delta de l’Ebre en mayo del año 2015. Si no ha criado ya en la península ibérica, puede que lo haga en los próximos años. Esa es la tendencia con varias aves norteafricanas tales como el bulbul naranjero, el corredor sahariano, la collalba desértica…

El colirrojo diademado mide 12 cm de punta de pico a punta de cola. La hembra, tal como veis en la foto de cabecera, es como una hembra de colirrojo real (Cotxa cua-roja) pero oscurecida. El macho se luce en la foto de abajo.

Se le encuentra en terreno abierto montano, con rocas y árboles dispersos, pero también en distintos ecosistemas tales como bosques de cedros con claros, llanuras semi-áridas pobladas de argán e incluso, en el oeste de Marruecos, vegas litorales agrícolas, pues se adapta a diversos entornos.

A la hora de comer, siente debilidad por las hormigas pero también se despacha escarabajos, saltamontes y larvas diversas. Como curiosidad, de vez en cuando pica algo de materia vegetal, incluida la pulpa de aceituna. Supongo que de ese modo lo admiten en los bares ya que se puede pedir una tapita de olivas y reírse de aquellos parientes que harían el ridículo pidiendo polillas, arañas y otros bichos que, al menos en occidente, no se consideran (todavía) aperitivos.

Es una especie clasificada como no globalmente amenazada. En muchas zonas resulta casi abundante y fácil de ver ya que le gusta otear el paisaje desde la punta de un arbusto o árbol bajo.

Macho de Colirrojo diademado (Oued Massa – Marruecos 8-3-2022). Foto de Salva Solé.

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