Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 45 años

El 13 de enero se cumplen 45 años de la inauguración simultánea de los Refugios de Montejo y del embalse de Linares (administrados respectivamente por WWF España y la CHD), de los primeros espacios protegidos en Castilla y León. Aquí, en las hoces del Riaza, hemos registrado 333 especies de vertebrados, como publiqué en la Hoja Informativa 51 sobre el Refugio. El seguimiento realizado, recogido en docenas de miles de páginas, abarca todas las especies, como en pocos espacios naturales; puede verse en www.naturalicante.com, y también en un USB, gracias a los trabajos altruistas del informático Raúl González, el biólogo Manuel de Andrés, y otros. 

Comienzo a escribir estas líneas una noche invernal en Sierra Morena, bajo un cielo sin estrellas (por las nubes), oyendo cencerros lejanos de cabras y ovejas. Hace 50 años, dediqué aquí  muchas jornadas a la fauna. Cuando recorría en solitario estos montes, soñando con una reserva perfecta, no podía imaginar que aquella utopía iba a hacerse realidad junto al límite de tres provincias de Castilla; en un paraje que no fue saqueado porque no era conocido, por los muchos extranjeros que recorrieron España para estudiar y robar sus tesoros faunísticos.

En 1973, ante el declive de los buitres, escribí una larga poesía que terminaba así: “Nuestros nietos no verán al gigante; /  pero el día en que en las sierras de España / haya muerto ese ave impresionante, / habrá muerto con ella la montaña.”  Aunque entonces casi todo parecía perdido, Félix Rodríguez de la Fuente había guardado durante décadas el secreto de “la misteriosa y lejana ciudad de los buitres”, que le enseñó José Antonio Valverde, quien anotó en 1953 que toda esa zona “debe de ser la mejor región buitrera de España”. En febrero de 1974, Félix, alarmado ante el descenso de grandes rapaces también allí, pensó en crear  “la reserva de los buitres”, y recuerdo el entusiasmo con que nos lo dijo. El 31 de mayo de ese año, Francisco Ortiz de la Torre, entonces Secretario General de ADENA, nos reunió a los jefes de todos los grupos juveniles de WWF en Madrid, para detallarnos el increíble proyecto del Refugio de Rapaces, que me llenó de esperanza.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 45 años

Buitre negro en el Refugio de Montejo (Fotografía: Juan José Molina Pérez, 23 de marzo 2019)

Dos guardas de Montejo, Jesús Hernando y su padre Hoticiano, han sido esenciales para mantener el Refugio (defenderlo fue mucho más difícil todavía que crearlo), así como el comedero de buitres de WWF, y para lograr la colaboración de cientos de personas (de los pueblos y de fuera), que dedicaron a estas tierras gran parte de sus vidas; sin olvidar a otros guardas o agentes (en la última Asamblea General del Fondo respaldamos la continuación de la patrulla del SEPRONA en Ayllón), ni a los naturalistas cuya entrega desinteresada es asombrosa. El ejemplo extraordinario del gran ornitólogo suizo Daniel Magnenat, cuya placa hemos renovado entre todos, muestra hasta dónde puede llegar ese sacrificio generoso, que no ha sido el único. Los libros de firmas, encuadernados por Antonio Ruiz, con dibujos de Jesús Cobo y grafías de Américo Cerqueira, recogen casi un millar de dedicatorias, reflejando las voluntades que ha movido el Refugio.

Cuando lo visité por primera vez, invitado por ADENA, comprendí que era mucho más hermoso aún de lo que imaginaba, y su propia historia contribuía a ello. Necesitaba saber si era eficaz para detener el retroceso de las rapaces. Tenía que averiguar cada año dónde estaban los nidos, cuántos pollos salían adelante en cada peña. Empecé mis censos en 1975, y los he realizado estos 45 años, dedicándoles 47.981 horas de campo. No conozco en España ninguna otra gran población de rapaces rupícolas que haya sido estudiada de esa forma, durante tanto tiempo.

He comprobado que en las hoces del Riaza los buitres leonados y los alimoches  han criado con éxito en 954 y 88 nidos distintos, respectivamente; con un máximo de 313 pollos de buitre volados en 2017, y 19 de alimoche en 1988. El nido campeón de los buitres ha sido usado con éxito 37 años, y 22 años el nido campeón de los alimoches. En el extremo opuesto, para las dos especies ha habido algún nido con 35 o más años de “descanso” entre dos reproducciones con éxito.

En 2019 destacan los resultados de la reproducción del cernícalo; sobre todo gracias a las cajas nido (para el control biológico del topillo) y otras actuaciones de GREFA, con apoyo de WWF, en Montejo y Maderuelo y cerca, como indican Fernando Garcés y Carlos Cuéllar en la circular 23 del Fondo. Y la campaña de SEO-Segovia para proteger los aguiluchos, como expone Jorge Remacha en la misma publicación.

Sorpresas de 2019 en la comarca son un nido nuevo de búho chico (descubierto por Manuel Jesús Sahagún), otro de alcotán (por Fermín Redondo y otros), fotos de dos águilas perdiceras jóvenes (por Manuel Segura y Coral Jiménez respectivamente), nuevas citas en el embalse de garcilla bueyera (por José Luis López-Pozuelo) y de cigüeñuela (por José y Mario Liarte, y Ricardo Ramos), y en los páramos del sisón (por Antonio Fernández y Ricardo Arroyo), dos críalos fotografiados (por Xavier Parra), un único registro nuevo de collalbas negras (por Jesús Cobo), etc.

En nuestros censos de otoño han participado altruistamente 816 naturalistas. Estoy revisando los informes parciales del último, coordinado por el agente forestal Juan José Molina (Vicepresidente del Fondo); en el que también han participado los guardas Jesús Hernando (WWF) y Juan Francisco Martín (CHD), además de David Muñoz (de la Casa del Parque); con la amable colaboración de las citadas entidades, el Ayuntamiento de Montejo, la Asociación Cultural de Villaverde, la dirección del Parque Natural, habitantes de ocho pueblos, etc. Entre las novedades, pueden adelantarse los 425 buitres leonados registrados en Peña Portillo por el biólogo Félix Martínez, el récord de la historia del Refugio para una sola peña. Cuando la situación mundial de los buitres es desastrosa, y la ganadería extensiva atraviesa serias dificultades en España, estos datos arrojan esperanza.

En mi relato “Prisionero del nido” (2019; publicado en “Argutorio”, Naturalicante, la circular 23 del Fondo, y los demás medios indicados allí), señalaba que el pollo del buitre, en su primer vuelo, “veía un mundo más variado aún de lo que nunca imaginó”; y “contemplaba también, cerca de su nido, el alto páramo, pedregoso y llano, donde habitaba un fantasma, la alondra ricotí, entre otras criaturas capaces de soportar esas condiciones tan extremas”. La fauna rupícola y esteparia del Refugio ha merecido importantes trabajos; también de zonas cercanas, como el páramo de Corcos, donde la Fundación Alondra Ricotí intenta conservar el último reducto en Burgos del “fantasma del páramo”.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 45 años

Buitre leonado en el Refugio de Montejo (Fotografía: Juan José Molina Pérez, 10 de marzo 2019)

 Muchos estudios reflejan el valor natural de estas tierras; desde las 51 Hojas Informativas (9.989 páginas) y otras monografías sobre su fauna, hasta los Anuarios Ornitológicos de Burgos, o el libro de Juan Luis Hernández “Dónde y cuándo ver aves en el sur de Soria” (editado en 2019 por la Diputación provincial). El propio Refugio, o los trabajos o filmaciones realizados allí, ha recibido 25 premios, y 18 títulos o figuras de protección para la zona (desde ZEPA hasta Parque Natural); ha aparecido en 55 congresos científicos (19 internacionales), 17 tesis doctorales (acaba de publicarse la de Iván García) y distintos trabajos fin de carrera (en 2019, se añade The feast” -“El festín”-, realizado por Adrián Díaz, como Trabajo Fin de Máster sobre documentales de naturaleza en la Universidad  de Salford en Manchester, Inglaterra, disponible en filmeeway.com), 1.496 trabajos o informes naturalistas (sin contar los de censos, que son muchos más), varios cursos (incluidas las tres Jornadas sobre Buitres de la UNED), 333 charlas o conferencias, 4.586 publicaciones impresas de todo tipo, 270 programas de televisión y 794 de radio, múltiples filmaciones (entre ellas, el DVD terminado en 2019 por Javier Alcalde), sitios de Internet, etc.

   Damián Arguch escribió en 2005 que el Refugio es “una escuela de ilusión”, generadora de ilusión durante décadas, “ejemplo de conservación y estudio”. “Lo que ha hecho que tanta gente dedique cantidades ingentes de tiempo y esfuerzo por no hablar de dinero es la cualidad de lo inalterado, de lo genuino, de la verdad que emana de los espacios solitarios, de los grandes espacios, de todo eso que debería conservarse (…)” Y añadía que, además de la labor de ADENA y otras entidades, “estas tierras se han mantenido así gracias (…) también a cientos de personas (…), muchos vinieron a estos espacios de niños y las vivencias inolvidables marcaron su futuro (…).” 

Esperamos que los actuales campamentos de WWF, en el albergue “Sendas del Riaza” (de la Cooperativa Gredos San Diego, en Valdevacas), ayuden a mantener ese entusiasmo.

 En una entrevista publicada en “El Adelantado de Segovia” el 11 de junio de 1974, Félix Rodríguez de la Fuente dijo que el Refugio de Rapaces “dentro de muy poco será una realidad que nos va a enorgullecer (…) a todos los españoles”. A pesar de las dificultades e incomprensiones sufridas, ha sobrevivido con múltiples esfuerzos continuados y generosos, a menudo anónimos. Ha inspirado estudios y proyectos en muchos más sitios. Deseamos que este Refugio de vida salvaje, la generosidad que lo hizo posible, lo que motivó y lo que representa, sigan siendo una realidad.

Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo
  Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza

Fotografía cabecera: buitre leonado y alimoche en el Refugio de Montejo (Fotografía: Juan José Molina Pérez, 10 de marzo 2019).

Las alas del pardillo

W.B. Yeats en The lake isle if Innisfree nos dice «And evening full of the linnet’s wings», Jorge Guillén traduce «llenarán el ocaso las alas del jilguero»; lo he visto en «Mil años de poesía europea» editado en Barcelona por editorial Planeta en 2009. Según HBW, linnet es pardillo, jilguero sería goldfinch, por lo que otra traducción posible es «y la tarde llena de alas de pardillo».

Hace ya un tiempo Stephen Moss en The Guardian comentaba como en la época victoriana los pardillos y los jilgueros fueron utilizados masivamente como aves de jaula porque representaban, su canto, su presencia, para el naciente proletariado urbano el nexo de unión con el mundo rural perdido. Quizás sea esto lo que realmente le interese al poeta, un retorno y los pájaros que sus compatriotas tienen en sus casas la metáfora que explique el mundo al que retornaría ahora mismo «I will arise and go now, and go to Innisfree«.

Pero en mi juego quiero suponer un interés real en el pájaro, no una decisión estética, que tiene sentido el pájaro, y aunque desconozco el interés por la observación de aves de Yeats la sospecha que provoca su poemario Los cisnes salvajes de Coole (The Wild Swans at Coole  de 1917) en el que en un poema homónimo nos dirá  «Upon the brimming water among the stones/ Are nine-and-fifty swans./The nineteenth autumn has come upon me/Since I first made my count;/», en la traducción de Manuel Soto, «sobre las aguas que rebosan entre las piedras/ hay cincuenta y nueve cisnes./ Diecinueve otoños pasaron sobre mí/ desde que por primera vez los contara» me invitan a seguir fabulando. Así que me aferraré a esto: el poeta cuenta aves, pajarea.

Contestar entonces a la pregunta de qué pájaros llenaron la tarde de Yeats es responder dos preguntas, qué día es el día del poeta y dónde está, a partir de ahí entiendo que será más fácil. El poema de los cisnes es sencillo, estamos en Coole y es octubre, «Under the October twilight the water«. Lo del pájaro cuyas alas llenan la tarde es más complicado, el lugar es un lago cerca de Sligo donde Yeats estuvo de mediados de 1872, con siete años, hasta que su familia volvió a Londres a finales de 1874.  Aunque sea ahora cuando piensa en volver «ir ahora a Innisfree» en su recuerdo será cualquier momento del año en el que «cantan los grillos». Una primavera, un verano, un otoño, un espacio para pájaros que formen bandos, lo que nos ofrecería muchas alas en tardes lentas, o quizás un único pájaro, apenas una pareja, pueda llenar de alas la tarde de un poeta. Una tarde llena de alas, una tarde llena de pájaros, una tarde en la que un pájaro lo ocupe todo.

Así pensar en un bando o en la actividad incesante de cualquier pajarillo, pájaros en arbustos y plantas, incluso en el suelo, parejas, pequeños grupos o grandes bandos de numerosas y diversas especies. Ahora bien ¿es Yeats un observador desaliñado? No sé si le daría igual qué pájaro abarcara por completo la tarde inmerso en el ambiente y sus sensaciones o si hubiera querido precisar, aún así poco importa.  Un observador cualquiera tendrá clara la diferencia entre pardillos y jilgueros, aunque no conociera su nombre. Pero tampoco descartemos la intuición de Jorge Guillén.  En su momento el género Carduelis, al que pertenece el jilguero, incluyó a los pardillos y los verderones, hoy ya no. Prefiero creer que Yeats conoce al pardillo y que Guillén cree que al fin prefiere otro nombre y que siempre estará hablando de fringílidos, y en todo caso envidiar la intuición de que la felicidad es un lugar donde al caer el día las alas de un pájaro completan el mundo.

The Lake Isle of Innisfree

William Butler Yeats, 1888, publicada por primera en vez en the National Observer en 1890.

I will arise and go now, and go to Innisfree
And a small cabin build there, of clay and wattles made;
Nine bean-rows will I have there, a hive for the honey-bee,
And live alone in the bee-loud glade.

And I shall have some peace there, for peace comes dropping slow,
Dropping from the veils of the morning to where the cricket sings;
There midnight’s all a glimmer, and noon a purple glow,
And evening full of the linnet’s wings.

I will arise and go now, for always night and day
I hear lake water lapping with low sounds by the shore;
While I stand on the roadway, or on the pavements grey,
I hear it in the deep heart’s core.

Peor que la radiactividad

Tanto estudio, tantas soluciones y tanto verlo venir sigue teniendo un impacto insuficiente en el rumbo de la humanidad; las mayorías no piden políticas sostenibles ni medidas que disminuyan la magnitud del desastre. L@s polític@s, salvo puntuales excepciones, tienen la sensibilidad ambiental de una botella de PVC y, puesto que no están presionados por sus votantes a favor del planeta y el futuro de nuestr@s hij@s, siguen con sus rutinas; subirse el sueldo, dejarse seducir por empresas sin escrúpulos, declarar anticonstitucional a la oposición, corromperse un poco más… Ell@s trabajan para nosotros, comen de nuestro sueldo y su empleo consiste en ajustar las leyes a las necesidades de la sociedad. Creo que el imperativo de sobrevivir como especie a medio y largo plazo es una necesidad a la que solo renuncian los suicidas.

Debemos felicitarnos por los lentos avances sobre igualdad de género; un ejemplo de que algo se consigue cuando suficiente gente clama de forma decidida. Pero la protección del medio ambiente permanece en el cajón de los retales legislativos. No es que falten voces ni evidencias pues la ciencia, en bloque, avala la importancia de iniciar – ya – cambios importantes. Pero todavía falta peso popular en el plato sensato de la balanza, peso contra la inercia del beneficio a corto plazo (pan para hoy, hambre para mañana) y contra la miopía de los inmovilistas. Mientras las cosas sigan así, quienes podemos, debemos continuar dando la vara con el tema.

Desafortunadamente, las mayorías no piden políticas sostenibles ni medidas que disminuyan la magnitud del desastre.

 En pocos años, SEO/BirdLife ha subido de 12.000 a 14.000 soci@s; es una buena noticia pues indica que nadie está sol@ con su conciencia y que el sentido común aumenta, aunque sigue sin crecer tanto como urge. A pesar de ello, si la cosa no se acelera, hasta el 2.050 no seremos una minoría a tener en cuenta. Para entonces, el agua nos llegará a las rodillas y el plástico nos tapará el ombligo, ese detalle anatómico que, hasta ahora, parece ser nuestro horizonte.

Sirvan los párrafos precedentes para enmarcar el asunto que quisiera compartir con vosotr@s. Lo he leído en un artículo aparecido en el diario El País el pasado 7 de marzo (2019) y redactado por Ángel L. León; es un dato antiguo que el área de Chernóbil fue declarada, y lo continúa siendo, “Zona de Exclusión”, lo que significa que, en ella, a causa de la radiación se ha prohibido la presencia humana. Son 4.200 kilómetros cuadrados a caballo entre Ucrania y Bielorrusia. Hay mucho bosque, pero también terreno agrícola e incluso ciudades y fábricas, todo ello abandonado. Treinta años después del accidente nuclear, esa región todavía alberga demasiada radiación como para que resulte salubre para las personas y los seres vivos en general. Hasta aquí, lo que mucha gente sabe al respecto. Pero recientes estudios han demostrado que en ese presunto infierno ha proliferado la fauna e incluso han regresado animales localmente extintos desde antes del accidente.

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Nutria europea (Lutra lutra), foto de Salva Solé.

Se han listado catorce especies de mamíferos, entre ellos el alce, el lobo gris, el corzo, el lince, la nutria, el oso pardo y especies tan valiosas como el bisonte europeo y el escaso caballo de Przewalski… Por ejemplo, hacía cien años que los osos no se veían en esa región. Entre las aves cabe destacar el retorno del pigargo europeo (Haliaeetus albicilla).

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Pigargo europeo (Haliaeetus albicilla), foto Salva Solé.

Las golondrinas comunes desaparecieron tras el accidente, pero han recolonizado el área poco a poco. Todo esto se supo porque, entre 2014 y 2015, científicos de Ucrania y Bielorrusia, en coordinación con entidades internacionales, instalaron cámaras-trampa. Al examinar los ríos se habló de monstruosos peces mutantes hasta que se descubrió que, por primera vez en mucho tiempo, las especies alcanzaban sus tallas máximas naturales.

El profesor de ciencias ambientales Jim Smith (universidad de Portsmouth) resume lo que Ángel L. León. y yo, de tercera mano,- presentamos como meollo de nuestros artículos: No es que la radiación sea buena para la vida silvestre, lo que pasa es que las actividades humanas (urbanismo, caza, agricultura, ganadería, industria y explotación forestal) tal como se practican ¡son mucho peores! Asumirlo me llena de vergüenza; somos un animal más dañino que la radiactividad.

En Chernóbil, a causa de ella, el humus se descompone poco y mal porque las bacterias responsables de reciclar la hojarasca son escasas y/o están pachuchas, la capacidad reproductiva de los animales se resiente y la existencia de algunos ejemplares se acorta. Pero, aun así, la vida se abre camino allí dónde el hombre la había diezmado, operación que realizó con mayor eficacia que el escape radiactivo, también responsabilidad suya.

Puesto que lo que le hacemos a la naturaleza tiene consecuencias en nuestra salud y bienestar – todo lo que va, vuelve – ya hace lustros que sonó la hora de repasar qué prioridades nos marcamos respecto al voto, la educación y el modo en que vivimos.

La verdad es que vamos con retraso y no es aceptable seguir siendo peores que la radiactividad.

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Opinión del alce radioactivo, foto y montaje de Salva Solé.

Hoces del Riaza: el refugio de rapaces cumple 44 años

El 13 de enero se han cumplido 44 años de la inauguración de los Refugios de Montejo y del embalse de Linares, administrados respectivamente por WWF España y la CHD.

Asistieron entonces muchas personas de los pueblos; y también, los gobernadores civiles de Segovia, Burgos, Soria, Valladolid y Toledo; los presidentes de las Diputaciones de Segovia, Lugo, Orense, Santander y Valencia; el Director General del ICONA y otros altos cargos del Ministerio de Agricultura, así como el ministro de Información y Turismo y el subsecretario del Departamento; el alcalde de Segovia, el alcalde y el secretario del Ayuntamiento de Montejo, y otras autoridades locales; tres altezas reales, incluidos los Príncipes de Holanda (entonces Presidente del WWF internacional) y de España (entonces Presidente de ADENA); miembros de la Junta Rectora de ADENA (entre ellos, su Vicepresidente, Félix Rodríguez de la Fuente, que fue quien lo propuso) y otros importantes naturalistas y personalidades de la época; etc.  En 1991, “El Adelantado de Segovia”, en el monográfico sobre sus 90 años, lo destacó como la principal noticia de 1975 en la provincia. En 2018, WWF España, en la revista “Panda” dedicada a sus 50 años, remarcaba que  el Refugio fue “el primer acuerdo de custodia del territorio de España”; y desde su inauguración, “se ha convertido en una escuela de naturalistas y defensores del medio ambiente, algo que no hubiera sido posible sin el compromiso de la población, de los guardas de WWF Hoticiano Hernando y su hijo Jesús, o de los voluntarios del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza”; y añadía que el “trabajo incansable” allí desarrollado “ha convertido este lugar en uno de los espacios naturales de nuestro país con un seguimiento más detallado de su biodiversidad.

El 20 de junio de 1974, el Pleno de la Diputación Provincial de Segovia, “puesto que se estima es competencia de esta Diputación contribuir, en la medida de sus posibilidades económicas, a la defensa y conservación de su riqueza ornitológica y, en general, a los programas de conservación y defensa de la naturaleza”, acordó por unanimidad “felicitar muy efusivamente” a ADENA, y “contribuir con la cantidad de 400.000 pesetas” al proyecto del Refugio; que costó aquel año unos once millones de pesetas, surgidos casi de la nada. Puso de acuerdo a muchísimas personas y entidades; incluyendo a los habitantes de Montejo, que renunciaron a cazar en gran parte del término para hacer posible esa ilusión, de una forma tan generosa y bonita que no conocíamos precedentes en España. A muchos,  el Refugio nos parecía entonces un sueño increíble. Mantenerlo ha resultado todavía mucho más difícil.

En 2018, el Centro Cultural San José (del Ayuntamiento de Segovia) y el Ayuntamiento de Montejo acogieron la exposición sobre el aniversario del Refugio, organizada por Juan José Molina, que estuvo anteriormente en la Casa de las Ciencias de Logroño (2015), el Museo Nacional de Ciencias Naturales en Madrid (2016), la Casa de la Cultura de Aranda de Duero (2017), y el Ayuntamiento de Montejo. En noviembre, al menos unas 150 personas acudieron, en Villaverde de Montejo, al emotivo homenaje a Jesús Hernando, que cumplía 30 años como guarda de WWF en el Refugio (donde relevó a su padre el inolvidable guarda Hoticiano), como recoge este mes la revista “Quercus”, que considera el Refugio “uno de los espacios naturales más emblemáticos de España”.

   Gracias a la Diputación Provincial y la Caja de Burgos, en 2018 apareció el Volumen V del Anuario Ornitológico de Burgos (coordinado por Fernando Román, José Luis Lobo y Rufino Fernández), que recoge aportaciones de 247 colaboradores, e incluye bastantes datos sobre la comarca. Con este libro, el Refugio ha  aparecido ya en 4.514 publicaciones impresas de todo tipo, 54 congresos científicos (18 internacionales), 329 charlas o conferencias, 263 programas de televisión y 778 de radio, 1.437 trabajos o informes naturalistas (sin contar los de censos, que son muchos más), varios cursos (incluidas las tres Jornadas sobre Buitres de la UNED), 17 tesis doctorales y distintos proyectos fin de carrera, múltiples sitios de Internet, etc. El Refugio o su entorno, o trabajos realizados allí, ha recibido 25 premios, y 18 títulos o figuras de protección (desde ZEPA, hasta Parque Natural).

Hoces del Riaza: el refugio de rapaces cumple 44 años

Buitre leonado con anilla amarilla 77F, y otros buitres leonados, en el comedero de WWF en el Refugio de Rapaces de Montejo. (Fotografía: Raúl González Rodríguez. 8 de noviembre de 2018.)

También en 2018, las “Hojas” Informativas del Refugio cumplieron 40 años. Sus 49 números (8.995 páginas) son, según señaló “Quercus” en octubre, “la crónica naturalista más longeva y exhaustiva dedicada a un espacio natural de la que tengamos noticias”. Gracias al trabajo altruista de Raúl González y otros, pueden  verse asimismo en Naturalicante (Internet), con acceso libre y gratuito. Y del mismo modo, las circulares del Fondo, con bastantes noticias del último año; desde la tercera observación de un pechiazul  (fotografiado junto al embalse de Linares, el 9 de septiembre, por Xavier Parra y Montserrat Gutiérrez), hasta los trabajos realizados en la comarca por WWF, GREFA (en Montejo y Maderuelo, y Burgos), la Fundación Alondra Ricotí (en el páramo de Corcos), SEO-Segovia (con aguiluchos), y otras entidades y personas. Además, las memorias de WWF y del Parque Natural resumen cada año sus actuaciones y otras novedades.

El Refugio fue uno de los primeros espacios naturales protegidos en Castilla y León. Se hizo para conservar un paraje excepcional, su enorme población de rapaces, y toda su fauna. Soy testigo de la ilusión que despertó, y que sigue motivando. Desde que empezó, le he entregado casi toda mi vida.

Que sepamos, ninguna otra gran población salvaje en España, de buitres leonados y alimoches, ha sido objeto de un seguimiento semejante. Desde 1975, durante 45.772 horas, he censado personalmente, cada año, todos los nidos con éxito (en conjunto, 925 y 87, respectivamente), y también los de zonas próximas. En el nido “campeón” de los buitres, he podido constatar que ha salido adelante el pollo en 36 años; mientras que otro nido ha sido usado con éxito durante 20 años consecutivos. No tengo noticias de cifras tan altas, para esta especie, en ningún otro lugar.

También se han hecho allí otros muchos censos, por distintas personas. Entre ellos, desde 1983, los 36 censos colectivos de otoño, en los que han participado más de 800 ornitólogos. Continúo revisando los informes parciales del último (2018), coordinado por el agente forestal Juan José Molina (vicepresidente del Fondo para el Refugio). Ha aportado una gran sorpresa, la observación (por primera vez para Castilla y León, que sepamos), de un coliazul cejiblanco, pájaro de la taiga siberiana o cerca, a miles de kilómetros de aquí. Fue fotografiado, en el pinar de Valdevacas de Montejo, por los biólogos Xavier Parra y Montserrat Gutiérrez, y fue visto el día siguiente por Andrés Requejo, ornitólogo asimismo de Barcelona. La difusión por Internet atrajo a bastantes naturalistas; algunos también vieron, y fotografiaron de nuevo, a este visitante insólito. Así, son ya 333 las especies de vertebrados citadas en la zona; al menos 165 se han reproducido allí, según recogen las Hojas Informativas sobre el Refugio.

Hoces del Riaza: el refugio de rapaces cumple 44 años

Coliazul cejiblanco, en el pinar de Valdevacas de Montejo. (Fotografía: Xavier Parra Cuenca. 10 de noviembre de 2018.)

Precisamente del censo de otoño, la doctora Marta Novo escribió en 2015: “Ver esta pasión (…) en toda la gente que colabora hace que vuelva a tener fe en la sociedad”.

El 7 de enero de 1975 tuvo lugar, gracias al grupo de empresas Pascual, el primer aporte (26 cerdos) al comedero de buitres de WWF en el Refugio de Montejo; que sigue siendo fundamental, como otros siete muladares cercanos, cuatro en Segovia y tres en Burgos (el de Caleruega y anexos ha sido premiado en 2018, por la Junta de Castilla y León). Los grandes buitres son los vertebrados europeos que se reproducen más despacio. Los dramáticos declives recientes habidos en bastantes zonas de Asia y África (reflejados en Vulture News y en otras muchas publicaciones), y sus consecuencias, indican que no podemos bajar la guardia. En los últimos años he comprobado descensos en pequeñas colonias cercanas (no en todas), de las tres provincias. Quizás estén relacionados con la disminución de los rebaños, los parques eólicos, y los demás problemas ya conocidos. El censo de otoño ofrece en 2018 el mejor resultado aún provisional, aunque no así el de pollos volados en primavera y verano (número sin duda influido por molestias humanas en determinados lugares, entre otros motivos).

El Refugio no sólo detuvo el declive de la gran población de los buitres, conservando también su mundo. Durante 44 años, su influencia ha sido enorme. Ha inspirado otros muchos proyectos (podría poner bastantes ejemplos), y ha movido voluntades e ilusiones hasta extremos sorprendentes, a pesar de muchas dificultades.  Debemos agradecerlo también a sus guardas (de WWF y la CHD), a los agentes del actual Parque Natural y del Seprona, y a muchísimas personas y entidades que trabajaron noblemente para estudiarlo y protegerlo, incluso a costa de auténticos y callados sacrificios. Deseamos que siga salvaje y hermoso, con toda su fauna y su fuerza; y que continúe sembrando esperanza.

Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo
Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza

 

 

¡Rapaces pirómanas!

Escribo este articulillo basándome en la newsletter nº 44 del HBW Alive titulada “Hunting raptors start fires deliberately”. El texto es breve y se echan de menos un montón de detalles, pero viene a decir lo siguiente: Es bien conocido que muchas rapaces aprovechan los incendios, tanto naturales como provocados por el hombre, para cazar los artrópodos, reptiles y pequeños mamíferos que huyen de las llamas. Pero recientemente, en Australia, se han obtenido pruebas de que tres especies de rapaces recogen ramas ardientes y se las llevan para prender zonas aun sin quemar.

Al parecer, lo hacen sobre todo cuando el incendio principal da síntomas de remitir.Creando nuevos focos, alargan la cacería.

Las especies en cuestión son el milano negro (Milvus migrans), el milano silbador (Haliastur sphenurus) y el halcón berigora (Falco berigora). El texto no da más información, pero a mí se me ocurre una batería de preguntas que, seguramente, también se estarán haciendo quienes, en Australia, se hayan propuesto estudiar este fenómeno:

  • ¿Es una conducta de aparición reciente o esto viene sucediendo desde hace miles de años? ¡Caramba! hasta podría ser que ellas empezaran a usar el fuego antes que nosotros…
  • ¿Fue una especie la que “inventó” este truco – y las otras dos lo aprendieron por imitación – o surgió de forma independiente en las tres especies?
  • ¿Ese recurso es privativo de las poblaciones de rapaces de una zona concreta de Australia o se halla más extendido? ¿Y fuera de Australia?
  • ¿Transportan las ramas con el pico o con las patas? (en el dibujo de cabecera he optado por las patas ya que la mayoría de rapaces transportan las presas de mediano y gran tamaño con las garras)
  • ¿Cómo de lejos consiguen llegar sin que las “antorchas” se les apaguen?
  • ¿Será la gastronomía de “asado a la leña” el próximo descubrimiento de las rapaces? Uséase; ¿van a empezar a cocinar?

Si alguna de estas cuestiones ya tiene respuesta, lo ignoro.

Se ha especulado, sin necesidad de echarle demasiada fantasía, con que nuestros antepasados, en las eras previas a ingeniar el modo de producir fuego, “robaban” ramas de los incendios naturales para iniciar hogueras en sus cuevas, hogueras que debían ser mantenidas continuamente ya que, si se apagaban, era necesario esperar a traer fuego de otro incendio. Y también podían emplearlo, tal como hacen estas rapaces, para prender la vegetación de lugares dónde quisiesen levantar la fauna, y cazarla.

Hasta ahora no se había constatado que ningún otro animal, ser humano parte, usase el fuego intencionalmente y como herramienta, así que acabamos de perder toda una exclusiva al respecto. Opino que semejante notición debería haber ocupado la primera página de la prensa mundial, ni que sea por un día.

Tres rapaces pirómanas

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 43 años

El 13 de enero se cumplen 43 años de la inauguración de los Refugios de Montejo y del embalse de Linares, administrados respectivamente por WWF España (que en 2018 celebra su 50 aniversario) y la CHD.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 43 años

Buitres leonados en un festín, en el comedero de WWF en el Refugio de Montejo. (Fot: Dr. Juan José Bacallado Aránega, octubre 2017)

Junto a Antonio Ruiz, soy de los pocos naturalistas que hemos vivido toda la historia del Refugio desde su gestación. Mantenerlo ha sido todavía mucho más difícil que crearlo. Surgieron múltiples dificultades y enormes problemas. Hay que mantener el esfuerzo, y la ilusión que lo hizo posible.

Comienzo a escribir estas líneas una tarde fría de diciembre de 2017, con lluvia y niebla, en remotas sierras andaluzas, donde pasé muchas jornadas juveniles siguiendo las aves rapaces y la fauna. Pateando en solitario estos montes, de bosque y matorral mediterráneos, pensaba cómo debería ser una reserva perfecta. Ya entonces dejaba carroñas para los buitres, que siempre me han impresionado. Y aprendía sobre ranas, galápagos, águilas y otros animales salvajes.

Con catorce años, fui miembro del comité rector de ADENA Juvenil. Luchamos duramente por las zonas húmedas de La Mancha. Conocí al guarda mayor Bautista García-Consuegra, que ahora tiene una placa en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel; también a Félix Rodríguez de la Fuente y otros enamorados de esos parajes. El 4 de enero de 1972, con bandadas de patos oscureciendo el cielo al atardecer, Cosme Morillo nos decía que lo recordáramos bien, porque habíamos visto unas concentraciones de aves acuáticas que posiblemente esas tierras jamás volverían a conocer.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 43 años

Al menos 558 buitres leonados, sobre el comedero del Refugio de Rapaces de Montejo. No conocemos ninguna otra foto, tomada en el Refugio, donde aparezcan tantos buitres volando. (Fotografía: Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo, 9 de mayo de 2017. Publicada en 2017 en la Circular 19 del Fondo para el Refugio, página 60)

Nos llevamos profundos desengaños, de los que desgarran el alma. Comprendí lo difícil que es defender de verdad la naturaleza salvaje.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 43 años

Verderón serrano, una de las grandes sorpresas del último censo de otoño, entre Valdevacas de Montejo y la ermita de Hornuez. (Fotografía: Xavier Parra Cuenca. 11 de noviembre de 2017.)

En 1974 comenzó un proyecto increíble, utópico, distinto de todos los anteriores en España. El Refugio, promovido por ADENA a instancias de Félix, se logró gracias a la generosidad y la ilusión de muchísima gente: desde los labradores y ganaderos de Montejo, hasta la Diputación de Segovia; desde la CHD hasta Pascual y otras entidades o empresas que lo apoyaron a cambio de nada material (así fue); además de todos aquellos, dentro y fuera de los pueblos, que creyeron en él. La inauguración fue destacada en el “Telediario”, el “Nodo”, la radio, todos los periódicos nacionales (alguno en portada) y muchos regionales (de toda España), etc. Fue el primer espacio protegido, o casi, en Castilla y León. Me devolvió la esperanza.

Una persona excepcional de Montejo de la Vega, el guarda Hoticiano Hernando, fue decisiva para el Refugio; como lo es su hijo Jesús, que en 2018 cumplirá 30 años como guarda de WWF. Sin olvidar a los restantes guardas y agentes, de ambos Refugios o del actual Parque Natural, o del SEPRONA. Ni a otros muchos que también han estudiado y defendido estas tierras, incluso dedicándoles gran parte de sus vidas; a menudo a costa de auténticos sacrificios personales, que deben ser agradecidos como se merecen. El trabajo desinteresado del ornitólogo suizo Daniel Magnenat es un ejemplo asombroso y no es el único. Además, la colaboración entre investigadores ha sido enorme.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 43 años

Juan José Molina, comisario de la exposición sobre el aniversario del Refugio, junto al cartel dedicado al guarda Hoticiano, en el salón del Ayuntamiento de Montejo de la Vega. (Fotografía: José Luis Armendáriz Sanz. 12 de noviembre de 2017.)

Cuando conocí el Refugio, invitado por ADENA, vi que no era el más bello sueño de mi infancia; era mucho más. Yo nunca había podido imaginar algo tan hermoso. Necesitaba saber si era eficaz, si detenía el declive de los buitres y protegía su mundo.

Desde 1975 he censado, todos los años, los pollos que salen adelante en cada peña o barranco. Algunos resultados aparecen este mes en la revista científica Ardeola, de SEO/BirdLife. Durante 43.119 horas, he registrado 6.182 pollos de buitre leonado que han salido adelante, en  901 nidos diferentes, con un máximo de 313 en 2017; 381 pollos volados de alimoche en 86 nidos con éxito; etc. También he censado zonas cercanas de cuatro provincias. No conozco en España ninguna otra gran población salvaje de estas especies que haya sido seguida así, con extremo rigor y respeto, durante 43 años, por una misma persona.

En enero de 1978 comencé las HojasInformativas sobre el Refugio. La primera fue eso, una hoja. Los 47 números publicados suman 8.213 páginas, y resumen la información que conozco sobre las 331 especies de vertebrados citadas allí; tanto mis propios trabajos, como los amablemente comunicados por más de mil colaboradores y las referencias a todos los demás estudios. Aunque las ediciones impresas están agotadas, pueden verse también en Internet, en www.naturalicante.com, con acceso libre y gratuito, gracias a Raúl González y otros.

En 1980 formamos el Fondo para el Refugio, que evitó su fin.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 43 años

Fotografía: Dr. Juan José Bacallado Aránega. 19 de octubre de 2017

En 1983 empezamos los censos colectivos de otoño, en  los que han participado 764 ornitólogos. Los coordiné durante once años; después lo hicieron el biólogo Juan Prieto 19 años más, y el agente forestal Juan José Molina en los 5 últimos años. Los informes finales, que pueden verse también en Naturalicante, suman 1.743 páginas; sin contar el último, del que continúo revisando los informes parciales, realizados por más de cien participantes de seis países.

En 1993 publiqué la Lista de vertebrados del Refugio, la primera de las monografías sobre su fauna.

El Refugio o su entorno, o trabajos realizados allí, ha recibido 25 premios, y 18 títulos o figuras de protección (desde ZEPA, hasta Parque Natural); ha aparecido en 54 congresos científicos  (18   internacionales), 17 tesis doctorales, distintos proyectos fin de carrera, varios cursos (incluidas las tres Jornadas sobre Buitres de la UNED), 1.372 trabajos o informes naturalistas (sin contar los de censos, que son muchos más),  326 conferencias,  4.429 publicaciones impresas (científicas o de divulgación), 257 programas de televisión y 756 de radio, múltiples sitios de Internet, etc.

El Refugio ha inspirado otros muchos proyectos, de investigación y conservación. Desde Inglaterra, en 1995, Borja Heredia, coordinador de planes de acción de BirdLife International, escribía: “Se trata de uno de los pocos lugares en los que se ha seguido con detalle la evolución numérica de la comunidad de aves de presa durante un dilatado periodo de tiempo (…), aportando una valiosísima información para la conservación y gestión de otros enclaves análogos en todo el mundo.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 43 años

Fotografía: Dr. Juan José Bacallado Aránega. 19 de octubre de 2017

También ha inspirado poesías, como las incluidas en nuestro libro colectivo Guardianes del Refugio (editado por José Luis Nava -Universa Terra-). Y tal como reflejan las 19 Circulares del Fondo (576 páginas de artículos y fotos), sigue favoreciendo actuaciones; desde las cajas nido colocadas por GREFA (con WWF) para el control biológico del topillo (en Montejo y Maderuelo), hasta los campamentos en el albergue de Valdevacas (con Gredos San Diego), o el mantenimiento de los comederos de buitres.

En el libro de  la Junta Espacios Naturales de Castilla y León (de “Las guías del Duero”, con El Mundo), Susana Casado y Alfredo Ortega  indican que el Refugio ha sido “escuela de varias generaciones de naturalistas”, que han seguido su evolución  “de una manera tan precisa, que no ofrece parangón posible entre los espacios protegidos de nuestro país”. También WWF, en su revista Panda (Nº 131), señala, refiriéndose a la tarea altruista realizada, que “gracias a este increíble trabajo las Hoces del Riaza son uno de los parajes mejor conocidos y estudiados del mundo”.

Y sigue habiendo sorpresas. Por ejemplo, en 2017 hemos conocido las primeras citas para el carricero tordal en el embalse de Linares: un  ejemplar oído el 17 de mayo (por José Luis López-Pozuelo), y fotografiado en el mismo sitio el 13 de julio (por Xavier Parra).

En nuestro libro colectivo La Leyenda de las Cárcavas, el Dr. Xavier Batllori, de la Universidad de Barcelona, escribe: “Una de las mayores alabanzas que pueden verterse sobre todas las personas que aman al Refugio es la facilidad, transparencia y limpieza con la que ha circulado la información durante tantos años. (…) La información remitida siempre fue tratada con absoluta seriedad, especificando con claridad la fuente. La confianza que este rigor inspira es clave para explicar la fluidez con que se intercambia la información, bien distinta a la situación que se da en otros ámbitos, cuando algunos pretenden aprovecharse descaradamente del trabajo de los demás para su propio y exclusivo provecho.

Hoces del Riaza: el Refugio de Rapaces cumple 43 años

Participantes en el censo de otoño, en Villaverde de Montejo, el sábado 11 de noviembre de 2017

En 2015 la Casa de las Ciencias de Logroño financió y presentó una gran exposición, sobre el aniversario del Refugio, organizada por Juan José Molina (Vicepresidente del Fondo), con el apoyo de otras personas y entidades. La exposición estuvo en 2016 en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (en Madrid), en 2017 en la Casa de la Cultura de Aranda de Duero (Burgos), y después en el Ayuntamiento de Montejo de la Vega (a donde es posible vuelva el próximo verano). Deseamos que en 2018 pueda ponerse en Segovia.

Las poblaciones de buitres están entre las mayores que se conocen. Ahora, ante la dramática situación mundial de estas aves,  la historia increíble del Refugio les da un valor especial, como señalé en 2017 en la revista Argutorio.  En 1990 Francisco López Laguna terminaba así su apasionante artículo “Guarda de Montejo por un verano” (Panda 29, WWF): “Todos queremos lo mismo, queremos que las hoces del Riaza sigan existiendo por mucho tiempo. Para los vecinos de los pueblos significan su vida, su tierra. Para el resto del mundo significa la esperanza.

Dr. Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo
Presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza

 

Foto cabecera:  Buitre leonado acudiendo a un festín, en el comedero de WWF en el Refugio de Montejo. (Fotografía: Dr. Juan José Bacallado Aránega. 19 de octubre de 2017.)

En busca de Avutardas por Villafáfila

La Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila es un espacio natural protegido situado al noroeste de la provincia de Zamora, entre las cuencas de dos afluentes del río Duero: la del Esla al oeste, y la del Valderaduey al este. Al norte se encuentran algunas colinas, y montes de escasa altitud, mientras que al sur el relieve es muy abierto. En esta zona, la orografía es muy suave, entre 700 y 720 m de altitud, propiciando la formación de lagunas y áreas encharcadas. Este fenómeno, conocido como endorreísmo, ha sido el agente modelador de las salinas de Villafáfila: balsas de agua de escasa profundidad y superficie menguante en función de la mayor o menor insolación de la época del año.

Este conjunto lagunar de carácter salino, estacional y estepario puede ocupar durante el periodo invernal una superficie inundada de 500 hectáreas.

En busca de Avutardas por Villafáfila junio 2017Además del paisaje, el hombre ha creado un rico patrimonio arquitectónico de adobe: la «cultura del barro», que tiene en los palomares su ejemplo principal. Pero los dos hábitats más significativos de Villafáfila son la razón de la importancia de este lugar:

Los humedales dan refugio a tal variedad y cantidad de aves migratorias que convierten este espacio protegido en una de las más importantes áreas de invernada de la península ibérica.

Las parcelas de secano que conservan una de las mayores poblaciones de avutarda (Otis tarda) de Europa (teniendo en cuenta que en la Península Ibérica se encuentra más del 50% de la población mundial de la especie) concentrando una población de más de 2.000 ejemplares en la época de cría, por lo que el área se destaca como un punto de referencia obligado para la conservación del ave voladora más pesada del mundo.

Este ecosistema lagunar ha sido preservado con diferentes grados de protección:

  • 1972 fue declarado Zona de Caza Controlada
  • 1986 la Junta de Castilla y León creó la Reserva Nacional de Caza de Las Lagunas de Villafáfila
  • 2006 la propia Junta la declaró Reserva Natural por sus elevados valores biológicos.

A nivel internacional, la reserva está declarada:

  • «Zona de Especial Protección para las Aves»(ZEPA)
  • «Lugar de Interés Comunitario» (LIC) ante la Unión Europea
  • Forma parte de la «Red Natura 2000».

Por último, está incluido en el «Convenio Mundial de Protección de Zonas Húmedas de Importancia Internacional» (RAMSAR).

En busca de Avutardas por Villafáfila junio 2017Además de la citada población de Avutarda (Otis tarda), se observan especies de gran interés ligadas a la estepa como el cernícalo primilla, con más de 300 parejas nidificantes, el aguilucho cenizo, el sisón, la ortega y el búho campestre entre otros. Las principales amenazas que pesan sobre las aves esteparias en el área de Villafáfila, están directamente relacionados con la destrucción del hábitat provocado por la implantación de cultivos de regadío y la desaparición de los cultivos tradicionales. Como se ha confirmado mediante estudios de campo, la alfalfa de secano constituye uno de los recursos más importantes para la avutarda (Otis tarda), de forma que las zonas donde predomina este cultivo presentan una mayor densidad de aves.

Con esta información previa y con unas ganas enormes de ver un número importante de las aves distintivas de esta zona decidimos dedicar unos días de nuestras vacaciones a pajarear por la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila. A unas tres horas de Madrid en coche, por una ruta cómoda y sin complicaciones, llegamos a los alrededores de la Reserva y tras dejar el equipaje en el que iba a ser nuestro alojamiento durante dos días, nos embarcamos de nuevo decididos a no perdernos ni un ejemplar.

En busca de Avutardas por Villafáfila junio 2017Los días que estuvimos por la zona, no fueron los más afortunados, pues la ola de calor que ha azotado la Península, naturalmente también se hizo notar allí, y las advertencias de que “por la noche, necesitaréis una chaquetita” sólo nos sirvieron para ir un poco más cargados de equipaje. Hasta los lugareños estaban sorprendidos de las altas temperaturas.

Pero ya se sabe cómo somos los pajareros, que a no ser que caiga un diluvio, salimos sí o sí a la busca y captura (fotográfica) de las avecillas.

Pues… ¡allá vamos! De Villalpando a Tapioles, de aquí a Villafáfila y… ¡oooh, decepción! Las lagunas, con esos calores, están secas, completamente secas. Y como el viaje no coincide con un fin de semana, tampoco nos podemos acercar a la Casa del Parque y sus lagunas (inundadas artificialmente), pues solo atienden visitantes viernes, sábados, domingos y festivos y el recinto está vallado.

En busca de Avutardas por Villafáfila junio 2017

Pero, sin desfallecer seguimos carretera adelante hasta que un desvío nos indica el bonito nombre de un pueblo: Otero de Sariegos y un indicio: “Observatorio de Aves”. Evidentemente nos acercamos a Otero donde constatamos que el Observatorio de Aves estaba cerrado y que el pueblo estaba abandonado por los humanos, pero muy poblado de avifauna diversa. Abejarucos, aguilucho cenizo, aguililla calzada, palomas zuritas, cernícalos primilla, golondrinas y aviones, milanos, mochuelos,…

Como es de imaginar, a pesar del calor, pasamos unas horas de gran satisfacción en cuanto a observación y decidimos que el amanecer sería un buen momento para volver y poder disfrutar de nuevo del espectáculo que se nos ofrecía. De vuelta al alojamiento, dejamos la carretera principal y nos adentramos por un camino de concentración que une Tapioles con Cerecinos del Campo. Y allí, delante mismo del coche una pareja de avutardas iban tan tranquilas paseando por el camino. ¡Por fin! El primer encuentro con estas aves, las más voluminosas de la península ibérica y unas de las aves voladoras más pesadas que se conocen. Afortunadamente no fue el único avistamiento: hasta cinco encuentros tuvimos con avutardas, en pareja, en bandada y algún ejemplar solitario. El “Objetivo Villafáfila” estaba cumplido.

En busca de Avutardas por Villafáfila junio 2017

Al amanecer del día siguiente, de nuevo en el abandonado pueblo de Otero, nos dieron la bienvenida miles de conejos que andaban por allí a sus anchas y que huían asustados de los intrusos que cámara en ristre venían a molestar el sosiego de ese lugar y a disfrutar del levantamiento matutino de las aves en busca del primer alimento del día. Con el sol ya sobre nuestras cabezas, hicimos una nueva incursión por el camino agrícola y de un regato junto al mismo se levantó una pareja de búhos campestres (Asio flammeus), pero es que tras ellos, y para nuestra sorpresa, una bandada entera (hasta 25 individuos llegamos a contar) alzaron el vuelo y nos deleitaron con su presencia. La verdad es que nos costó reponernos de la emoción de ver tal cantidad de búhos juntos.

En busca de Avutardas por Villafáfila junio 2017La Reserva merece la pena ser visitada y aunque el recuento total de especies no sea especialmente alto, también es cierto que al haber tan poco arbolado y ser un paisaje tan abierto, no encuentran diversidad de hábitat y por ello la variedad no puede ser muy grande.

Así que ya veis, ni sisones ni ortegas, aves habituales en Villafáfila, pero sí que pudimos disfrutar a tope de esta zona que nos dejó el bonito recuerdo de las avutardas, que nunca había visto en tan gran número y a tan escasa distancia… además del “bimbazo” del búho campestre.

Algo está pasando en los Aiguamolls de l’Empordà

Hace ya 25 años (¡hay que ver cómo pasa el tiempo!) que estuve por primera vez en el Parque Natural de los Aiguamolls. Puedo afirmar que a raíz de esa visita mi afición por la observación de aves se incrementó de manera considerable. Y, llamadme romántico, pero desde esa fecha he ido reencontrándome regularmente con unos paisajes que, aunque ya son de sobra conocidos, nunca dejan de sorprenderme.

Durante los primeros años estas salidas eran una fuente importante de “bimbos” (el primer torcecuello euroasiático, falaropo picofino, la primera cigüeña negra, barnacla cariblanca, etc.). Pero de un tiempo a esta parte, cada vez voy teniendo la impresión de que la cantidad de aves que veo ahora es muy inferior a la de hace años, y que muchas lagunas están prácticamente secas y, en concreto Mas Matá, que yo recuerdo haberla visto “a tope” de aves, actualmente está semi vacía, aún en las mejores épocas.

Pero como los recuerdos nos pueden traicionar y la idealización del parque puede estarme jugando una mala pasada, he acudido a datos objetivos: las cifras de los censos para intentar confirmar o no mi impresión (ver enlaces al pie) y aquí tenéis un resumen de esos datos, que desgraciadamente confirman mis apreciaciones.

Aves Reproductoras

En base al control sistemático de 21 especies se observa una disminución considerable de las parejas nidificantes: cisne, tarro blanco, ánade friso, pato colorado, somormujo lavanco, zampullín común, avetoro común, avetorillo común, garza Imperial, cigüeña blanca, aguilucho lagunero occidental, busardo ratonero, cernícalo vulgar, calamón común, focha común, polluela chica, cigüeñuela común, chorlitejo patinegro, chorlitejo chico y carraca europea.

La media en los años 90 era de 439 parejas. En el periodo comprendido entre 2000 a 2010 bajo a 359 pareja, y de 2011 a 2015 han sido 275 parejas. Esto supone una bajada del 40% en menos de 30 años.

Por especies la disminución es especialmente significativa:

Especie Año 1993 Año 2015 descenso
Focha común 150 parejas 48 parejas ↓ 32%
Cigüeñuela común 113 parejas 41 parejas ↓ 36%
Garza Imperial 28 parejas 13 parejas ↓ 46%
Avetorillo común 35 parejas 9 parejas ↓ 26%
Calamón 30 parejas 1 pareja 99%

Por el contrario se incrementan las parejas reproductoras:

Cigüeña blanca 6 parejas 89 parejas 1483%
Ánade friso 25 parejas 43 parejas ↑ 172%

De hecho la cigüeña es la que mantiene unas cifras mínimas, ya que esta especie representa el 26% del total de reproductoras de 2015

La causa de esta disminución, según los gestores del parque, está motivada por la presencia de depredadores como el Jabalí y el Visón americano que causan grandes estragos en las nidadas.

Puedo añadir por mi parte que el pasado invierno observé también varios ejemplares de coipú especie invasora que también puede causar daños tanto en la vegetación como en el nivel hídrico de las lagunas (ver enlaces)

Algo está pasando en los Aiguamolls de l’Empordà

Coipú (Myocastor coypus) en los Aiguamolls de l’Empordà

Aves Invernantes

Algo está pasando en los Aiguamolls de l’EmpordàAnátidas y fochas

A pesar de que los últimos datos que he podido encontrar (censo invernantes 2014) reflejan un importante aumento de ejemplares en relación con años anteriores, no podemos confirmar esta tendencia al haber sido incapaz de localizar los censos de 2015 y 2016

De todas maneras hay que tener en cuenta que de 2010 a 2013 el número total de invernantes apenas superaba los 5.000 individuos.

Si observamos la serie histórica desde los años 90 hasta ahora veremos qué: en los años 90 la media de ejemplares estaba cerca de los 15.000, llegando a una cifra excepcional en 1994 con 25.000.

Esta tendencia se repite desde el año 2000 hasta el 2007 con un pico en 2002 de 20.000 ejemplares. A partir de esta fecha empieza el descenso con un mínimo en 2013 que es inferior a 5.000 ejemplares.

Ardeidas

En los años 90 la media era de 1.900 ejemplares pasando a solo 564 en 2014 (el descenso más importante se da en la garcilla bueyera).

Limícolas

La media de los años 90 es de 10.600 ejemplares, en el año 2014 se pasa a 3.028 individuos (descenso importantísimo en avefrías)

Al parecer las causas, siempre según los gestores, estarían ligadas al cambio climático y al régimen de lluvias.

He intentado comparar están tendencia con la de otras zonas similares. Parque Natural del Delta del Ebro: el número de aves invernantes en este espacio natural ha sufrido una disminución de cerca del 20% desde el 2011, debido a la lucha contra la plaga del Caracol manzana que obliga a dejar secos los arrozales durante los meses invernales. Parque Natural Albufera de Valencia: imposible encontrar censos en la web oficial del sitio. Parque Nacional de Doñana: el censo para el año 2016 da una cifra 675.000 aves lo que constituye un record histórico en los últimos 15 años, todo esto a pesar de los innumerables problemas y amenazas que se ciernen sobre esta zona.

Parece claro que  existen factores “naturales” externos, que pueden influir de manera puntual en la presencia tanto de aves invernantes como reproductoras, pero ¿y la presencia humana? ¿y la gestión? (ver enlaces). En cuanto a la gestión del parque me reservo la opinión, dado que no tengo ni los conocimientos técnicos ni los medios adecuados para valorarla, pero sí os dejo unos datos: Año 2012, dinero público recibido, un millón de euros (ocupó el 8º lugar entre los parques que dependen de la Generalitat). En cambio fue el 5º por generación de recursos y el 6º en personal. Según la memoria de 2014 visitaron el parque 161.000 personas (también aquí desciende el número), si estudiamos la cifra de visitantes por meses vemos que la mayor concentración se da en los meses de abril, mayo y junio (época de reproducción) con una media de más de 800 personas/día. Por el contrario la menor presencia corresponde a los meses de diciembre, enero y febrero (época de invernada) media de 160 personas.

Yo sobre esto saco una conclusión que puede ser aventurada: una gran mayoría de visitantes no están muy interesados en la avifauna del lugar, sus visitas al parque se pueden asimilar a paseos por un jardín, en bastantes casos acompañados por sus perros (no tienen prohibida la entrada) que suelen campar a sus anchas (y no comentes este extremo con los dueños, les puede “sentar mal” y no te van a hacer ni caso, digo esto por experiencia propia).

Últimamente la situación del Parque Nacional de Doñana está ocupando espacios en gran cantidad de medios de información y, aunque la importancia de los Aiguamolls es muchísimo menor, he acudido a internet para ver qué noticias encontraba sobre esto… Casi ninguna, solo un artículo publicado en la Vanguardia del 30 de diciembre de 2014: ¿Qué pasa en los Aiguamolls? Os pido que lo leáis con detenimiento, sus conclusiones son muy interesantes para saber qué es lo que está pasando. Y pueden que también contengan la clave de por qué hay tan poca información en los medios sobre este problema.

Para finalizar, con este articulo no tengo la intención de dar un diagnostico y mucho menos aportar posible soluciones (sólo soy un aficionado a la ornitología), pero quiero dejar constancia de un hecho, ALGO ESTA PASANDO EN LOS AIGUAMOLLS. De todas maneras yo voy a seguir visitándolo regularmente, ya os he contado que existen motivos “sentimentales” para hacerlo, con la esperanza de que en algún momento este lugar recupere el esplendor de épocas pasadas, a pesar de gestores, urbanistas, agricultores, sociedades cinegéticas y cambio climático.

Algo está pasando en los Aiguamolls de l’Empordà

Enlaces

http://fentaleta.blogspot.com.es/2014/

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/04/16/catalunya/1334605711_958811.html

http://iaeden.cat/denunciem-la-tala-massiva-de-tamarius-als-aiguamolls-de-lemporda/

http://iaeden.cat/la-diputacio-segueix-les-obres-en-el-connector-dels-aiguamolls/

http://iaeden.cat/

http://www.elpuntavui.cat/territori/article/11-mediambient/1134841-el-coipu-una-amenaca-creixent-als-aiguamolls-de-l-emporda.html

http://parcsnaturals.gencat.cat/es/aiguamolls-emporda/coneixeu-nos/centre-documentacio/fons-documental/publicacions/fauna/ocells/

http://parcsnaturals.gencat.cat/es/aiguamolls-emporda/coneixeu-nos/centre-documentacio/fons-documental/publicacions/memories-parc/

http://parcsnaturals.gencat.cat/es/detalls/Noticia/Cens-hivernants-2016

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/baja-poblacion-invernal-aves-acuaticas-delta-ebro-caracol-manzana-5953819

http://www.ebd.csic.es/actualidad?p_p_id=101_INSTANCE_OmBO7zTTTBko&p_p_lifecycle=0&p_p_state=normal&p_p_mode=view&p_p_col_id=column-3&p_p_col_count=2&p_r_p_564233524_tag=censos+aereos

Un paseo por el Remolar

Este 21 de mayo me dispongo a celebrar en solitario, y sin pensarlo, el 25 aniversario del nacimiento de la red Natura 2000 para lo que elijo como zona de paseo-pajareo El Remolar, en el Delta del Llobregat.

Un paseo por el Remolar: 21 de mayo 2017De camino hacia el punto de información recorro la pista asfaltada con el Braç de la Vidala a mi izquierda, protegido por la vegetación de ribera, y zona de arboleda y arbusto a mi derecha. Como siempre ahí están los Estorninos dándonos la bienvenida. Algunos jilgueros canturrean un poco para dar ambiente. A medio camino observo en el campo abierto a un ave posada en la rama de un árbol pelado. Con los prismáticos intuyo qué ave puede ser; el telescopio me confirma el ave que es: una tórtola europea. Me resulta extraño que no esté emitiendo su identificativo arrullo; parece que está más por desperezarse que otra cosa. Después de observar su llamativo plumaje ando cuatro pasos y veo en otro árbol muy cerca de la tórtola a una ardeida que por su pose casi que adivino a simple vista que se trata de un martinete común. Este ejemplar está alternando movimientos de limpieza alar con pausas de mirada fija en pose estática. Siguiendo mi camino iré escuchando el inconfundible canto del cetia ruiseñor hasta que oigo el potente canto de un carricero tordal posado alto en una caña. Me acercaré con discreción para hacerle algunas fotos; por suerte el pajarito está por su labor y aunque me haya visto permanecerá durante un buen rato exhibiéndose y cambiando de postura y la dirección de su canto para abarcar más terreno.

Si el ruiseñor común predomina por su potente y variado canto en los ambientes húmedos, el carricero tordal, por idéntico motivo, hace lo propio en los ambientes palustres.

Un gorrión molinero con un bichito en el pico será el siguiente en aparecer. Unos metros más adelante tenemos a un pico de coral solitario posado en la rama de un árbol. Situado en el Pont de la Vilada puedo observar a una pareja de somormujo lavanco con cuatro retoños ya creciditos, dando una interesante nota de color a falta de anátidas.

Un paseo por el Remolar: 21 de mayo 2017El observatorio de la maresma será la primera visita en modo reposo. Al entrar echo un vistazo, viendo poco movimiento, y al aposentarme observo en el islote más cercano a dos charranes pequeñitos de pico amarillo. Me emociono al momento y asisto incrédulo a lo que estoy viendo: charrancitos comunes posados tan tranquilos. Recuerdo verlos por primera vez aquí mismo a finales de junio del año pasado; en aquella ocasión una pareja solitaria pero tan lejanos que hasta costaba distinguirlos con el telescopio. Es curioso pero de un año para otro a veces pasan estas cosas. Quizá después de una primera toma de contacto el siguiente paso es buscar un buen sitio para criar. Contaré hasta siete ejemplares, aunque podría haber más, lo que constituye una pequeña e interesante colonia de dicha especie. Acompañan a estos pequeñitos las cigüeñuelas comunes en número similar. Desperdigado y solitario se encuentra un morito común alimentándose en la charca.

Un paseo por el Remolar: 21 de mayo 2017Iré observando y fotografiando a diferentes charrancitos hasta que de repente se posa en el islote más lejano una gaviota patiamarilla que crea el pánico entre estos pequeñajos. Emprenden todos el vuelo mientras la gaviota zarandea a un cangrejo que porta en el pico al que deja caer y picotea hasta que lo puede engullir. La siguiente estrategia es repasar los agujeros donde están los escasos pollitos de charrancito que parecen recién salidos del cascarón y que se convierten en un aperitivo para la gaviota. Mientras, los ejemplares adultos no paran de atacar a la intrusa armando una gran algarabía. Cuando la gaviota acaba la faena vuela con viento fresco. Los presentes en el observatorio acabamos de constatar lo que significa la ley del más fuerte. Volverán los charrancitos al islote y observando a una pareja, veo que uno de ellos mantiene en el pico a un pececillo, alimento que ya no puede dar a su pollito. Así que no hay más que volver a empezar.

Un paseo por el Remolar: 21 de mayo 2017

A lo lejos se dejará ver una espátula común rastreando el fondo lacustre con su pico y aparecerá el fumarel cariblanco con su cabeza en picado oteando por sobre del agua. A continuación y para sorpresa de todos aparece un jabalí en las cañas a nuestra izquierda que se encamina, cruzando la charca, hacia los pastizales más alejados. Se arma un poco de alboroto en el observatorio en un momento en que está al completo compartiendo la visión con un nutrido grupo de turistas estadounidenses. Creo que hoy no vamos a ganar para sorpresas. Después de este agradable sobresalto vuelve la calma hasta que un charrancito y una cigüeñuela se enzarzan en una disputa territorial. Menos mal de estos momentos.

Un paseo por el Remolar: 21 de mayo 2017

Dejo el observatorio un poco conmocionado de tanta agitación; ya en el observatorio de la Bassa dels Pollancres se acaba la diversión. En los islotes la vegetación está muy crecida y en la distancia corta no hay nada. Algo más alejado sesteará un tarro blanco y al lado un charrancito se pega un baño y un chorlitejo chico despistado les hace compañía. En la orilla de un islote un zampullín común está aleccionando a su cría que no se decide a dejar la orilla. El papá tendrá que regresar a tierra firme y el retoño a su lado parece entender lo que hay que hacer: seguir a su progenitor. Papá zampullín se mete en el agua y por fin su cría se decide a seguirle con zambullida en el agua incluida.

Con esta nota graciosa doy por acabado este corto pero intenso pajareo.

 

Viaje de boda

Aunque el término “migración pre-nupcial” es más preciso, si entendemos que la gran mayoría de aves que emigran en primavera lo hacen para reproducirse, calificarlo de “viaje de boda” nos lo aproxima.

Escribano triguero caantando, Sariñena (Monegros) abril 2009

Escribano triguero caantando, Sariñena (Monegros) abril 2009

Incluso aquellas especies que están de paso y que no criarán hasta llegar más al norte, ya van cantando y seduciéndose con impaciencia en las escalas de su trayecto. De ahí que esta época, si nos fijamos bien, tenga un festivo aroma a sex-party ornitológica. Es un propósito que no lucirá la migración post-nupcial. Si la humanidad fuese más sensible a estas cosas, lo celebraría, junto con el florecer masivo de las plantas y el retorno de los insectos. Nosotr@s pensamos en los días de playa y empezamos a contar lo que falta para las vacaciones de verano, pero eso es quedarnos cort@s.

Lo que está pasando en nuestras latitudes es otro ciclo de renovación y crecimiento, algo que supera con creces el dudoso glamour mercantilista de los grandes almacenes.

Durante milenios, cuando nuestra vida era mucho más dura, también la especie humana salía de las cavernas al terminar el invierno y participaba de ese “evento” planetario. Con la adopción de la existencia urbana, nos alejamos de la naturaleza y, aunque nos alegramos de aligerar nuestra indumentaria y disfrutar de días más largos y cálidos, hemos perdido la sensibilidad para resonar en esa onda profunda. Desearía que mis palabras os moviesen a contemplar estos cambios naturales que, cuando no pasan prácticamente desapercibidos, a menudo, solo usamos para comentar el tiempo dentro de los ascensores. “Pues es que un@ no sabe qué ponerse porque por la mañana hace frio y luego calor. Y aun te puede llover por la tarde”. Sí, vale, es cierto. Pero es más, mucho más. Y, para percibirlo, hay que salir al campo y escuchar, mirar, sentir. Esa es la invitación que os hago.

Abejaruco europeo, Chachuna (Georgia) abril 2016 - Viaje de boda, reflexiones en torno a la migración primaveral de las aves

Abejaruco europeo, Chachuna (Georgia) abril 2016

No hace falta subir a los Pirineos para percatarse, porque incluso en los parques ciudadanos la transformación es evidente. Si os sentáis en un banco y cerráis los ojos oiréis cómo se desgañita el serín verdecillo y cómo insiste la tórtola turca. Si abrís los ojos y le echáis un mínimo de paciencia, veréis pájaros acarreando material para el nido, arrullándose, disputándose el territorio e incluso copulando: un baño de vida.

Viaje de boda, reflexiones en torno a la migración primaveral de las aves

Ruiseñor común cantando, Aiguamolls de l’Empordà julio 2015

El aire se diversifica porque empieza a llenarse de golondrinas y otras aves de paso, incluida alguna rapaz y abejarucos invisibles pero no inaudibles. El trino alegre de los vencejos reales y los reclamos veraniegos de los vencejos comunes son una banda sonora que está justo detrás del trasiego prosaico del tráfico. Subid a un terrado e invertiréis ese orden; será el júbilo aviar el que ocupe el primer plano y los gruñidos mecánicos los que queden detrás: Mano de santo contra el estrés.

Las aves – pero ni mucho menos solo las aves – nos traen estos días un oleada de vitalidad en estado puro, sin merchandising, sin postureo ni más afán que el de perpetuar la vida misma; para quien tengan los receptores sintonizados, más que una sinfonía, es una epifanía.

Y si no sois de poneros trascendentales, podéis limitaros a gritar “¡Vivan los novios!”

 

Vencejo común, Barcelona julio 2015 - Viaje de boda, reflexiones en torno a lamigración primaveral de las aves

Vencejo común, Barcelona julio 2015